Brasil vuelve al Maracaná tras 6 años

En ese escenario la Canarinha perdió el Mundial de 1950 frente al seleccionado uruguayo.
viernes, 5 de julio de 2019 · 00:00

Página Siete / Agencias 

 La casa de Brasil es el estadio Maracaná. La Canarinha  regresará ahí  el domingo por primera vez en seis años. El histórico estadio  albergará la final de la Copa América, donde Brasil buscará su noveno título continental.

El último partido de Brasil en el coloso fue en junio de 2013, cuando la Canarinha  vapuleó 3-0 al entonces campeón mundial y europeo España en la final de la Copa Confederaciones.

La afición brasileña seguramente tratará de emular el ambiente electrizante de ese día para que el equipo conquiste su primera Copa América desde 2007.

La final marcará el bautismo para muchos integrantes de la Canarinha en el mítico estadio de Río de Janeiro, con capacidad para 87.000 espectadores, sede de dos definiciones de la Copa Mundial, la final del fútbol olímpico en los Juegos de Río y otros grandes partidos, según el reportaje que divulg+ó ayer el periódico El Comercio.

Inclusive el mismo Tite no ha dirigido a la selección en el Maracaná desde que asumió como entrenador en 2016.

“Ahora sí que me convertiré de verdad en el técnico de la selección”, bromeó Tite en el estadio Mineirao tras la victoria 2-0 ante el seleccionado de Argentina en las semifinales.

“Los jugadores siempre dicen que no te conviertes en futbolista hasta que juegues en el Maracaná. Es lo mismo para un técnico”, añadió.

Inicialmente, Brasil iba a cerrar las eliminatorias del pasado Mundial en el Maracaná. Pero el partido ante Chile en octubre de 2017 debió trasladarse al Allianz Parque de Sao Paulo debido a problemas legales que involucraban al Maracaná.

Escándalos de corrupción y cambios frecuentes en su administración afectaron al estadio que fue renovado para el Mundial de 2014. Brasil hubiera jugado en Río de haber alcanzado la final, pero la debacle 7-1 gfrente a  Alemania en semifinales se lo impidió.

El Maracaná ni siquiera ha sido utilizado para amistosos de Brasil. En tiempos recientes, sólo la selección olímpica ha actuado ahí, incluyendo la final de los Juegos de Río 2016.


Tite no estaba al frente de ese equipo Sub-23, pero el zaguero Marquinhos y el ariete Gabriel Jesús formaron parte del grupo que obtuvo la medalla de oro tras ganar una definición por penales ante Alemania.

El Maracaná fue donde también Brasil ganó su última Copa América como local, en 1989. El delantero Romario firmó el único gol en la victoria ante Uruguay ante más de 132 mil aficionados. Por entonces, los boletos era baratos y los asientos estaban más cerca de la cancha.

Los organizadores informaron que las entradas para el domingo están agotadas. Las más baratas costaban casi 60 dólares y las caras llegaron a 200. A primeras horas del miércoles, los revendedores ofrecían boletos a 400 dólares cada uno en la web y redes sociales.

Goles, llantos y risas en el escenario

 El Maracaná  es uno de los estadios más trascendentes de América Latina, ya sea como sede de eventos mundialista o de torneos como Copa Libertadores de América, Sudamericana y en este caso Copa América.

Internamente ha sufrido modificaciones que han disminuido su capacidad, mientras que la FIFA limita su circulación por cuestiones de seguridad. Sin un registro oficial, se dice que el partido del  “Maracanazo” fue presenciado por más de 200 mil personas en el estadio.


El 19 de julio de 1992 ocurrió un lamentable hecho en las gradas del estadio. Todo sucedió cuando se derrumbó una parte de esta infraestructura y medio centenar de aficionados cayeron.

Tres personas murieron y tras el siniestro se redujo la capacidad del escenario de 200 a 130 mil personas.

En este mismo escenario, Pelé, catalogado por muchos el mejor jugador de la historia, anotó el 19 de noviembre de 1969 su gol número mil.

Existen dos estatuas en este escenario, el del mítico Zico, por ser el mediocampista más goleador en la historia de torneos de primera división con 406 tantos, y la de Bellini, capitán de Brasil cuando ganó su primer Mundial en 1958.

Para el deporte ecuatoriano, este escenario marcó un antes y un después. Justamente en el 2008 tras un  partido contra Fluminense, José Francisco Cevallos tapó tres penales  y con ello la Liga de Quito se coronó  por primera vez campeón  de la Libertadores de América.

 

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