Amanda Angelaccio, la niña que nació cuando su padre moría en Viloco

A eso de las 16:00 de aquel 26 de septiembre de 1969 nacía la hija del portero atigrado, en pleno golpe de Ovando Candia. Su padre ya no pudo llegar a La Paz, un siniestro impidió que la conozca.
lunes, 23 de septiembre de 2019 · 00:00

Daniela Romero L.  / La Paz

26 de septiembre de 1969. Armando Angelaccio regresaba a La Paz junto a sus 19 compañeros de The Strongest, después de un torneo relámpago en Santa Cruz. A él le esperaba algo muy especial, pero un golpe del destino terminó con todo; mientras en Viloco los latidos del paraguayo se acababan, los de su hija, Amanda, comenzaban a palpitar ese instante en el maternológico de Miraflores.

La delegación del Tigre había participado aquel fin de semana en un torneo cuadrangular internacional. Un avión del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), que traía de regreso a 69 pasajeros, 20 de ellos futbolistas y miembros del cuerpo técnico, se estrelló a eso de las 16:00 en una planicie rocosa llamada irónicamente La Cancha, ubicada en la población minera de Viloco. No hubo sobrevivientes.

Sara Quinteros sostiene la foto de su esposo Angelaccio.
Foto:Víctor Gutiérrez / Página Siete

En La Paz, Sara Quinteros había tenido que sortear columnas de soldados armados hasta llegar al hospital de Miraflores, tenía que dar a luz. Ese día, el país amaneció militarizado, el general Alfredo Ovando Candia había decidido derrocar a Luis Adolfo Siles Salinas y constituirse en un presidente de facto.

A las 16:00 nació Amanda. “Armando sabía que el 26 de septiembre iba a nacer nuestra hija. El accidente fue a la misma hora, el equipo tenía que viajar en la mañana, pero por el golpe de Estado no pudo salir el avión”, cuenta Sara.

La esposa de Angelaccio recuerda que aquella tarde y parte de la mañana del 27 de septiembre, familiares y amigos llegaron al maternológico, pero sus hermanos no los dejaron entrar para que ella no se enterara del accidente. “Cuando el médico me dijo que tenía que darme una mala noticia, yo pensé en mi hija, decía que tal vez nació con algo malo o yo ya no iba a poder tener más hijos, nunca imaginé que Armando estaba muerto”.

Amanda Angelaccio en el césped del Hernando Siles.
Foto:Víctor Gutiérrez / Página Siete

Antes de que viaje a Santa Cruz, Armando se despidió de Sara en su casa, ella le dio un reloj con una manilla de plata porque el de él no funcionaba. Preocupada, le contó que había tenido un mal sueño, que tenga cuidado; él le dijo que no se preocupara, que no pasaría nada.

En una anterior conversación, Angelaccio le dijo a Sara que era una mujer muy determinante y que si a él le llegaba a pasar algo, o ella se casaría de inmediato con otra persona o nunca más lo haría. Ella eligió la segunda opción y dedicó toda su vida a Amanda y a sus cuatro nietos: Armando, Pietro, Nicolás y Micaela.

El amor en la plaza Murillo

El arquero paraguayo había llegado a Bolivia unos dos años antes de 1969 para unirse a The Strongest, junto con sus compatriotas Luis Gini y Orlando Cáceres, entre otros.

Gini enamoraba por entonces con la hermana de Sara, Virginia. Un día la pareja tenía una cita en la plaza Murillo y para el encuentro Angelaccio decidió acompañar a su gran amigo y Sara a su hermana. Allí los dos se enamoraron. Ese mismo día el paraguayo le declaró su amor a la boliviana.

Las mujeres de la familia miran un álbum de fotografías.
Foto:Gastón Brito / Página Siete

Luego de tener el consentimiento de su mamá, Candelaria, Sara aceptó a Angelaccio y meses después decidieron casarse. Por algunos cambios de fechas en el club, la pareja adelantó la boda y fue en el Año Nuevo de 1969 que dieron la noticia en la casa de los tíos de la novia, Germán Romero y Julia Velarde.

Días después ese hogar fue testigo de la boda y ellos los padrinos. “Angelaccio era un buen tipo, era humilde, bueno, acompañaba a mi papá en su taller, quería mucho a mi mamá, era de la familia y  nosotros lo queríamos mucho”, recuerda Germán Romero Velarde, primo de Sara y testigo vivo de lo que ocurrió aquel año.

Nueve meses después, la familia se volvió a juntar, pero esta vez por la tragedia de Viloco. Enterados por las transmisiones de los radioaficionados, el tío Germán alistó su vagoneta   Ford Thanderbirf, blanca con líneas rojas (modelo 56), y con los hermanos de Sara, Javier y Hugo, y otro tío más, emprendieron el viaje para rescatar el cuerpo de Angelaccio.

A los costados los tíos Julia y Germán, los novios y la madre de la novia.
Foto:Familia Quinteros Angelaccio

   “Fue el primer cadáver que llegó a La Paz. Lo reconocieron por sus anillos, mi hermano me trajo uno, pero el aro y otro más no le pudieron sacar. Tenía un pañuelo con sus iniciales. Lo llevaron a la casa de mi tío Germán  y ahí se veló por primera vez”, recuerda Sara. Sus ojos se inundan de lágrimas.

 Dos días después del accidente, Sara salió del hospital y con su bebé en brazos fue hasta la casa de sus tíos para velar a su esposo. Al día siguiente, Angelaccio y sus otros compañeros fueron velados en el Club The Strongest, sobre la calle Colón, y al otro día en la Catedral, al frente de la plaza Murillo, donde meses antes Sara y Armando se habían conocido.

Sara iba con Amanda a todas partes,  quería estar con su esposo todo el tiempo porque él no tenía a nadie más que la familia que hizo en Bolivia. “Me desmayé uno de esos días, aparecí en mi cama”.

 Sara Quinteros y Armando Angelaccio, recién casados.
fOTO:Familia Quinteros Angelaccio

En el entierro de los jugadores, que fue multitudinario, Sara iba al lado del ataúd de Angelaccio. Había dejado a Amanda al cuidado de la tía Julia, quien la esperaba en el coche.

Pasaron ocho días de la tragedia de Viloco, pasó un año, pasaron 15 años, pasaron 50 años y Sara sigue firme. En todo este tiempo no ha dejado de ir al cementerio, la sostienen su familia, sus hermanos, en especial Javier, a quien agradece su compañía. Pero a quienes entregó su vida fue a su hija y a sus nietos.

 “Ellos son maravillosos, mi hija representa mi vida y siempre será así”, asegura orgullosa.

A diferencia de su hija, Sara no quiere conocer Viloco, es el único recuerdo del Tigre que prefiere no tocar. Sin embargo, el ser hincha hace que se le dibuje una sonrisa, dice que fue stronguista desde antes de conocer a Angelaccio y esa afición la mantiene. Sus nietos heredaron también el sentimiento atigrado.

26 de septiembre de 2019. Amanda cumple 50 años y también se recuerdan 50 años del fallecimiento de su padre. Sara sostiene una foto de Armando en blanco y negro, en la imagen no ha pasado el tiempo; ella con el cabello platinado por los años. “No lo olvido, él siempre estará conmigo”.   
 

Familia  en Paraguay  

  •  Hijo Armando Angelaccio tenía un hijo varón en Paraguay, su país natal. Al morir el futbolista, Sara Quinteros, su esposa, mandó documentos hasta el país vecino para que el niño viaje a Bolivia y sea parte de la familia, pero no se pudo.
  •   Abuelo Sara viajó a  Formosa, Argentina, en 1978, cuando Amanda tenía nueve años. Las dos llegaron a visitar al padre de Armando Angelaccio. La niña conoció a su abuelo, quien desde el primer minuto la amó, recordó Sara.

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