No es un adiós…sino un hasta pronto

Minuto 90
sábado, 13 de junio de 2020 · 00:00

Fernando Berdeja / Periodista

Ministerios sí, ministerios no, y explotaron los comentarios. El ciudadano volcó sus puntos de vista sobre cultura y deportes, en especial, en una mezcla cantinflesca y comprensible, es decir, a favor, en contra y todo lo contrario.

¿Polémica? Creo que no. Hay demasiados denominadores comunes en la información que generan los opinadores que, desde diferentes aristas, expresan la molestia contenida ante históricas y actuales desatenciones  de  necesidades básicas en estos ámbitos.

El hincha en la popular, enseguida se da cuenta si al delantero le fallan las piernas  o si el central está con sobredosis de chicharrón y es cuando comienza a exigir los cambios, si estos reemplazos no se realizan a tiempo, se resiente el funcionamiento de todo el equipo y la culpa ya deja de ser del jugador y pasa a ser una pesada mochila que carga exclusivamente el estratega.

Los organismos gubernamentales tienen que estar en directa sintonía con la realidad y quienes sean designados para dirigirlas, tienen que garantizar que sus organigramas institucionales se alimenten de lo que provea, como feedback, nuestra sociedad.

En teoría, un ministro, tiene que ser un interlocutor y decodificador de las ondas ciudadanas y el gobierno, algo que la mayoría piensa que en varios casos  no sucede.

Cuando un ministro se convierte en un secretario ejecutivo, complaciendo a sus superiores, el primero que falla no es la figura ministerial, sino su jefe, quien lo convierte en funcional para cumplir gustos caprichosos y ahí se retuerce todo el panorama, porque comienza a primar lo político sobre lo ético, la figuración sobre la responsabilidad, el alcahueterío sobre las obligaciones, perdiendo en todos los casos la dignidad, que poco o nada importa si tan solo interesa el “like” en las reuniones de gabinete para ser ratificado y cuidar la pega.

Sarracenos convertidos en fervientes discípulos de Maquiavelo, cuya biblia es “El Príncipe” donde el Estado justifica absolutamente todo y como si fuera poco utilizan la guía de Nicolás para los Médicis , como manual de funciones para promover el nacimiento de reyes chiquitos.

A esta altura, se trastocan las conductas morales y cual disco rayado (que antigüedad) se escuchan una y otra vez las autojustificaciones sobre lo que ellos suponen, es la búsqueda de un bien mayor, que al fin y cabo terminan siendo una voladita para la foto…una voladita para la tribuna.

Arce Catacora no opinó públicamente del tema, Tuto solo se refirió escuetamente a la cultura, Carlos Mesa fue el único candidato que se pronunció inmediatamente conocida la noticia, valorizando la importancia del espíritu de los conceptos Cultura y Deporte. Inclusive sucedió algo poco usual, lanzó el guante y propuso un duelo (cual viejo oeste) esperando un cruce de posturas, guante que nadie levantó por cierto. Desde mi deformada imaginación visualizaba un simbólico duelo entre Billy the Kid o Jesse James (otra antigüedad) contra uno de los perezosos de la película Zootopia o el Coyote marca ACME.

Me abstraigo de tocar lo técnico administrativo, no voy a valorar si el ahorro por la eliminación de estos Ministerios significa mucho o poco, no tengo parámetros, lo haremos seguramente, cuando informen cuanto hasta el momento se ha invertido en la lucha contra el coronavirus en el país y podremos analizar y conversar el tema.

Qué sucedió en el Ministerio de Deportes para que se lo aborrezca?

Aíslo para el análisis superficial a éste Ministerio, ya que conozco mas detalles para opinar, lo cual por cierto, no me hace propietario de la razón.

Las políticas serias, solo figuraron en enunciados y en el momento de implementarlas, de serias pasaban a chistosas.  

En realidad, crearon la “Tormenta Perfecta”, promulgaron la ley 804 para darle un marco legal a los caprichos palaciegos, el ministerio se convirtió en el cancerbero de presupuestos que nunca llegaron a los deportistas, se marginó a entrenadores, dirigentes y periodistas, se obviaron auditorías técnicas deportivas, se invertía en infraestructura donde políticamente convenía y mas votos se podía conquistar, los presupuestos designados eran siempre ofensivamente bajos y si a esto le sumamos funcionarios “amiguis” o propuestos por movimientos sociales como único argumento para integrar la estructura, neófitos en organización , planificación y conocimientos en deporte y con poca independencia moral, uno no tenía que ser muy genio para darse cuenta que estaba condenado al fracaso y que se estaba dilapidando una oportunidad histórica, única e irrepetible.

¿Se necesita Ministerio de Deportes? Sí, recontra sí, ¡definitivamente sí señorita Laura!

Un Ministerio de Deportes tiene que luchar por el sueño de que políticas de gobierno con gran visión, se conviertan en políticas de Estado y transformen una realidad, que lamentablemente nos ubica como los más retrasados en Sudamérica.

Con presupuestos decentes para ser utilizados en acciones a corto, mediano y largo plazo, con un Ministro 4×4, 24/7, que sepa tejer, que sepa bordar y que sepa abrir la puerta para ir a jugar, alguien que le entienda en serio al tema.

Sin Jerarquía de Ministerio, no puedes establecer acciones que antes no tengan que recibir la aprobación de una Dirección General Administrativa y legal del Ministerio de Educación  que siempre priorizará la educación y de otros estamentos intermedios que poco entienden de deporte en su amplio espectro, la burocracia será inevitable, tediosa y perjudicial. 

No porque  un director tenga pocas luces, se tiene que cerrar la escuela. ¿Me explico? Las cosas van a cambiar.

Amigos deportistas, entrenadores, tranquilos, mantengan la calma, estén serenos. Siempre miren hacia el horizonte con firmeza, inmortales perseguidores de sueños y esperanzas, no desfallezcan, nunca se rindan. Tiempos mejores con seguridad nos esperan.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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