En el Día del hincha stronguista

El último aliento del Chupita Riveros

Marcó la historia del decano del fútbol profesional de Bolivia al convertirse en su más fiel seguidor y animador. Esta crónica testimonial es un ejemplo de lo que él significa para la hinchada.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:00

Gabriel Díez Lacunza  / La Paz. 

Luego de sentarme en la silla del aula de artes plásticas y de acomodar mis materiales noté que el profesor estaba serio. “¿Te has enterado del Chupita?”, me preguntó. “No”, respondí, con los ojos abiertos y con la boca hecha una o.

 Era la mañana del 31 de agosto de 2006. Horas antes, el hincha número uno del Club The Strongest, Raúl Chupa Riveros, había dado su último aliento. Aquel año, cuando los celulares servían para hacer una llamada y mandar cada mensaje de texto costaba dinero, no quedaba más que esperar volver a casa para ver las noticias. De nuevo en el colegio en la tarde, a la hora del recreo, planificamos salir —nosotros, Omar Álvarez, Guery Alave, Freddy Calderón y yo, los stronguistas de siempre— apenas toque el timbre para ir al velorio. Era lo menos que podíamos hacer, así lo entendíamos. Y así fue.

¿Qué sabíamos del Chupa? Bueno, aparte de saber que era el portador, no así creador, del grito de guerra del club, aparte de respetarlo como persona y comprender que era el hincha más destacado de nuestro equipo, habíamos tenido un par de encuentros con él.

La silueta

Nunca olvidaré esa noche en una calle cercana al Hernando Siles, dos años antes de su partida; no teníamos dinero y jugaba el Tigre. 

Estábamos saliendo de la casa de una amiga, quedaba a cuadra y media del estadio. Ocurrió mientras nos despedíamos. A lo lejos vimos acercarse la silueta de un hombre al trote. Era de noche y la persona llevaba sombrero.

“Che, es el Chupa”. “Sí, sí, es el Chupa”. “Chupaaaa”. “Buenas noches jóvenes”, nos dijo con una sonrisa amable. “Chupa, un grito por favor”, arriesgamos. “Estoy apurado, ya va a empezar el partido”. “Chupa, por favor, un grito”, insistimos. “Está bien —dijo, sin mayor vuelta— ¡estronguiiiiiistas k’aaaaaalatakaya huarikasaya!", rugió, como rugía cada día de partido luego de llegar al pie de la curva sur antes de que el match inicie. Y nosotros —incluyendo un amigo del equipo rival que estaba esa noche con el grupo— a coro: “¡Hurra, hurra!”, estallamos, como estallaba la barra luego de la arenga. "¡Viva el Strongest!", completó. "¡Que viva, carajo!".

Y su menuda figura retomó el trote hacia el estadio después de saludarnos con una reverencia.

 

 La hinchada stronguista en la curva sur del  Hernando Siles

La revista

Un año después, una tarde de 2005, decidimos conocer un poco más a don Raúl Riveros. Habíamos averiguado que vivía cerca del monumento Busch, en Miraflores. Ubicada su casa, nos animamos a tocar el timbre. Pasaron algunos momentos y se abrió la puerta. Era él. Lo más seguro era que no recordara el episodio del grito en la calle y tampoco lo mencionamos.

Nos hizo pasar a su patio de muy buena gana y comenzó a hablarnos sobre el Club The Strongest, su amado Tigre y el nuestro también. Le dijimos que estábamos averiguando sobre la historia del club y le pedimos por favor si podía brindarnos algún material. “Espérenme un momento”, dijo. A su vuelta llevaba consigo una revista, nos brillaron los ojos. En la portada estaban imágenes de Luis Héctor Cristaldo y Sandro Coelho. Nos explicó que ahí encontraríamos, seguramente, la información que buscábamos y que nos la prestaba con la condición de devolvérsela lo más pronto posible. 

Cerrada la puerta y de vuelta en la calle no dábamos crédito de lo que acababa de suceder. El ejemplar contenía, en su mayoría, crónicas de las jornadas del primer campeonato del 2003. ¿Qué hacer? ¿Fotocopiarla? Era un tesoro que venía de las manos del más grande fan stronguista.

Optamos por tenerla cada uno un día, más o menos. Antes de que se cumpla una semana del encuentro volvimos a tocar el timbre de su casa para entregársela en mano propia. “¡Gracias!”, de ambos lados.

En mayo de 2016 me contacté con el arquitecto Iván Aguilar, exdirigente del club. Adquirí de él uno de los últimos ejemplares que le quedaban; sí, de la misma revista que el Chupa nos prestó un año antes de su muerte. Como no podía ser de otra manera, este impreso contiene un relato titulado “Vida y milagros del hincha N° 1 del Tigre, Raúl ‘Chupa’ Riveros”.

La despedida

Llegamos al velorio cerca de las cinco de la tarde. Cuando entramos vimos a la mayoría de la gente de traje oscuro y con la expresión solemne que se tiene en ese tipo de situaciones. Nosotros, con la chompa guinda del colegio San Calixto, optamos por sentarnos atrás. El sol ingresaba por l os ventanales de la funeraria, hasta que se escondió. Esa noche llegó la barra y le cantó para darle el último aliento.

In   memoriam 

  •  Vida  Raúl Riveros Gonzales nació el 27 de septiembre de 1925 en el barrio de Churubamba, en La Paz, en el N° 332 de la avenida Pando; sus padres fueron Manuel Riveros Vera y María Gonzales Borda. Hombre multifacético, fue relacionista público en el Banco del Estado, era guitarrero y cantor, practicó deportes como fútbol, natación, ciclismo y baloncesto. Falleció el 30 de agosto de 2006.
  • Grito  Aunque hay quienes atribuyen la originalidad del grito de guerra del club The Strongest (k’alatakaya huarikasaya) a Riveros, la versión más difundida de la historia de esta expresión y su relación con el equipo atigrado se remonta a principios de la década del 30 del siglo pasado. El investigador Felipe Murguía V. en Historia del fútbol en La Paz (cronología 1914-1964) dice que el 19 de mayo de 1931 viajó a Sucre una delegación de The Strongest con la presencia del periodista e hincha Francisco Villarejos. Murguía describe a ese personaje como autor del “grito de combate” que traducido del aymara significa “rompe la piedra, tiembla la vicuña”.
  • Chupa  Una de las anécdotas más recordadas de Riveros es el motivo del apodo  Chupa. En resumen, el cuñado le cantaba el vals  China hereje  a la hermana de Raúl cuando éste era adolescente. Una parte del tema dice, según una de las versiones: Si te vas de mi lado china hereje, para burlarte tal vez de mi desgracia, tú no sabes china boba quien soy yo, buen cantor, guitarrista y chupa caña”. Raúl comenzó a cantarla en sus campamentos de boy scout y de tanto hacerlo se quedó con el mote de Chupa.
  • Homenaje  En conmemoración al nacimiento de Riveros, 27 de septiembre, cada año desde que falleció se celebra el Día del hincha stronguista en esta fecha.
  • Casa En 2017,  la Subalcaldía Centro descubrió una placa conmemorativa y un mural en homenaje a Raúl Chupa Riveros, “el tigre más grande de la barra”.

 

 


   

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