Minuto 90

Lionel Messi y FC Barcelona: la cláusula de la discordia

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domingo, 6 de septiembre de 2020 · 00:00

Carolina Zalaquett Asbún / Abogada deportiva 

El pasado martes 25 de agosto un burofax remeció el mundo del fútbol. A través de él, Lionel Messi comunicó al FC Barcelona su intención de abandonar el conjunto en el que desempeñó toda su carrera deportiva, amparado en la cláusula de liberatoria estipulada en su contrato. La dirigencia azulgrana no tardó en reaccionar haciendo notar que dicha cláusula habría expirado en junio pasado y que la salida del astro argentino estaría sujeta al pago de 700 millones de euros, monto establecido en la cláusula de recisión de su contrato. Por lo demás, el Barça recalcó que La Pulga tiene contrato hasta el 2021 y que el deseo del club sigue siendo que el mejor jugador de sus 120 años de historia acabe su trayectoria futbolística en el Camp Nou. 

La noticia se filtró y estalló en el mundo entero, siendo tendencia en las redes sociales. El tsunami informativo y el debate deportivo entorno a las razones que precipitaron la decisión de Messi no se hicieron esperar. La mala relación del capitán con la dirigencia del club encabezada por Josep María Bartomeu, el hecho de haber terminado la temporada sin títulos por primera vez desde 2008 (marcado por la histórica y bochornosa derrota de 2-8 frente al Bayern München), la tensa conversación con el nuevo técnico del equipo catalán Ronald Koeman, la falta de identificación con el proyecto deportivo del club y la manera en la que éste habría comunicado a su amigo Luis Suárez que no estaba en el esquema del nuevo técnico holandés, explicarían el quiebre del matrimonio Barça/Messi que nació con un acuerdo firmado en una servilleta hace 20 años y que terminó con la formalidad y frialdad de un burofax – un tema que fue objeto de discusión en la opinión pública. 

La hinchada culé, todavía incrédula, se congregó en las afueras de la sede del club para protestar contra la dirigencia y pedir a su ídolo que reconsideré la decisión de marcharse. Pero la salida parecía inminente. Los comentaristas deportivos no tardaron en abordar el futuro de quien es considerado por muchos el mejor jugador del mundo: Manchester City, Paris Saint-Germain, Inter de Milán e Inter de Miami eran analizados como los posibles destinos del rosarino. En Argentina, en un intento más romántico, los fanáticos marcharon para pedir que Leo Messi regrese a jugar al Newell´s, el club de sus amores y donde comenzó su formación deportiva.

Al margen del acalorado debate deportivo y no menos interesante que éste, está el debate jurídico que suscita el caso. ¿Podía Lionel Messi rescindir unilateralmente su contrato con el FC Barcelona sin que se tenga que pagar una indemnización o traspaso por dejar el club? En sencillo, ¿tendrá el número 10 del Barça que pagar los 700 millones de euros de penalización al club catalán si se marcha a otro equipo? La respuesta es “depende”. 

Los asesores legales de Leo Messi amparaban la decisión del jugador en la cláusula 24 del contrato – la cláusula de salida libre. En virtud de ella, el máximo goleador del equipo catalán podría rescindir unilateralmente su contrato al final de cada temporada sin una contraprestación económica para el club. 

Por su parte, el FC Barcelona aclaró que la cláusula liberatoria a la que aluden los abogados del astro argentino en su comunicación está limitada a una fecha, el 10 de junio, después de la cual el contrato del rosarino se da por renovado una temporada más. En tal sentido, el número 10 estaría fuera del plazo para dar por terminada la relación contractual y su salida activaría la cláusula de rescisión – una cláusula de rescisión que aumentó su valor el año 2017 de 250 millones de euros a 700, tras la polémica salida de Neymar Jr. cuando el PSG pagó 222 millones de euros por el traspaso del delantero brasileño (conocido hasta hoy como el traspaso más caro de la historia).  

Sin embargo -y aquí viene lo interesante del caso – la pandemia del coronavirus que actualmente nos afecta, ha hecho que la temporada 2019-2020 sea anormal, finalizando ésta a mediados de agosto y no a finales de mayo como estaba previsto. 

En este contexto, habrá que observar el artículo 1281 del Código Civil español, legislación que aplica en el caso concreto. Al efecto, la norma establece:“Si los términos de un contrato son claros y no dejan duda sobre la intención de los contratantes, se estará al sentido literal de sus cláusulas. Si las palabras parecieren contrarias a la intención evidente de los contratantes, prevalecerá ésta sobre aquéllas. Se trata, entonces, de un debate relativo a la interpretación del la cláusula en cuestión en la que se debe determinar si prima la intención de las partes por sobre lo literal de las palabras, considerado la situación de excepción ocasionada por la pandemia.

Por un lado, todo indica que la fecha del 10 de junio ha sido estipulada considerando un espacio de tiempo en el que jugador pueda hacer una evaluación de la temporada y el club, a su vez, pueda maniobrar y planificar mejor su temporada en caso de que su máximo goleador decida hacer efectiva su salida libre. Por lo demás, cuando esta cláusula fue incorporada en la última renovación, el presidente del Barça Josep María Bartomeo indicó “…se ha ganado la libertad de decidir su futuro, para dejar de jugar, para jugar donde quiera él...” – tal como en su momento ocurrió con hizo Iniesta, Xavi Hernández y Puyol.  

El tema es si los abogados del futbolista pueden alegar esta excepcionalidad vivida a raíz del Covid-19 para que se entienda que Leo Messi tendría plazo hasta la semana siguiente al término de la Champions League para ejercer su derecho de salida libre. De lo contrario, la salida del astro argentino costará, en principio, los 700 millones de euros estipulados en la cláusula de recisión de su contrato. 

En todo caso, no debemos olvidar que la FIFA, en junio de este año, evacuó una serie de recomendaciones para hacer frente a las cuestiones regulatorias del fútbol en el contexto de la pandemia. En tal sentido, aconsejó a los miembros de la comunidad del fútbol a enmendar las fechas estipuladas en sus contratos laborales. La pregunta es inevitable: ¿por qué los abogados de Messi no realizaron la adenda correspondiente para salvaguardar la cláusula de salida libre del jugador? Tal vez, habría sido lo más conveniente y habría evitado la discordia en torno a dicha cláusula. 

Por lo demás, ¿quién podría pagar este monto desorbitante de dinero? El Manchester City aparece como la primera opción del delantero y centrocampista, un equipo que -como sabemos- no tiene problemas de liquidez. El tema está en cómo asumir el costo del fichaje de Messi en cumplimiento con las reglas del fair play financiero. Recordemos que el equipo-estado fue sancionado el año pasado por la UEFA por la infracción de estas reglas con la prohibición de participar en los torneos europeos por dos temporadas y una multa de 30 millones de euros. Esta sanción que fue revertida por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS, por sus siglas en inglés) por aspectos procesales, imponiéndose únicamente una multa de 10 millones de euro contra los citadinos por no cooperar con la investigación del máximo ente regulador del fútbol en Europa.

La clave de todo gira en torno a la cláusula 24 del contrato entre Lionel Messi y FC Barcelona – qué es lo que dice exactamente. Por otro lado, también dependía de la defensa que a partir de ella harían las partes y del criterio a ser aplicado ya sea por la jurisdicción laboral, en virtud del Real Decreto 1006/1985, o la jurisdicción deportiva, de acuerdo al art. 22 del Reglamento FIFA sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, según sea la vía por la cual se optaría. 

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