Ayrton Senna, 27 años sin la magia del genio

sábado, 1 de mayo de 2021 · 05:00

Página Siete, AFP e Infobae

Su casco amarillo con una franja azul y otra verde hizo historia en las pistas y su genio marcó a una generación que aprendió con el campeón brasileño de F1, Ayrton Senna, para muchos el máximo mito deportivo del país, a agitar con orgullo la bandera de Brasil. Cuando el piloto, con apenas 34 años, se estrelló el 1 de mayo de 1994 contra el muro de la curva de Tamburello, en el circuito italiano de Ímola, no sólo enmudeció a su país natal. El accidente conmocionó a millones de personas que vieron en televisión, en tiempo real, la triste despedida del carismático y controvertido ícono.

27 años después, su imagen sigue asociada a marcas comerciales y campañas sociales; es el último gran ídolo brasileño, para muchos incluso mayor que el mítico Rey Pelé. "Vivíamos los años 80, con hiperinflación, recién había acabado la dictadura militar; no tenía mucho sentido sentir orgullo de Brasil, pero Senna fue por el mundo llevando la bandera como un símbolo que enorgulleció a tantos brasileños", dice Alexander Grünwald, periodista especializado en automovilismo.

A juicio de Grünwald, el legado de Senna fue "transformar el deporte". Su diferencial, además de ser un piloto excepcional, fue el de atender otros aspectos como la preparación física y mental, entender al vehículo y la tecnología y cuidar su imagen. Una encuesta realizada en 2014, en el vigésimo aniversario de su muerte, mostró que 47% de los habitantes de su ciudad natal de Sao Paulo, la más poblada de Brasil, consideraban a Senna como el mayor nombre del deporte nacional.

Pelé venía en segundo lugar, con 23%. "Pelé vivió una época en que las personas escuchaban el fútbol por la radio o lo leían en el diario. No lo vivían con la misma intensidad y emoción. Con Senna, eran los domingos con la familia" frente a la televisión, explica Grünwald.

Documentales y libros muestran a un Senna comprometido a un punto místico con su carrera. En entrevistas, el piloto habla sobre su fe católica y sobre lo crucial que era para el automovilismo mantener un trabajo mental tan estricto que, según él, le permitía a veces elevarse a otra dimensión mientras maniobraba. En videos se le ve carismático y risueño. Delgado y atractivo, por momentos parecía genuinamente exaltado, alegre hasta las lágrimas o rígido por la tensión.

Otras imágenes exhiben a un joven de clase alta brasileña que disfrutaba los placeres de la vida de campeón de uno de los deportes más caros del mundo. Tuvo sonados romances con Xuxa, conocida estrella de la televisión, y con Adriane Galisteu, entonces una joven modelo con quien compartió sus últimos meses de vida. Antes y después de Senna Antes de Senna, Emerson Fittipaldi (campeón en 1972 y 1974) y Nelson Piquet (tricampeón en 1981, 1983 y 1987) colocaron a Brasil en el mapa del automovilismo mundial. Pero ahí se cortó la estirpe. Rubens Barrichello y Felipe Massa, con once podios cada uno pero sin título mundial, fueron en el último cuarto de siglo los mayores exponentes brasileños de F1.

Las batallas de Senna

A fines de los años 70 llegó a Europa un joven brasileño llamado Ayrton da Silva, que luego en su etapa en Inglaterra empezó a usar el apellido de su madre (Senna) porque a los periodistas locales les costaba mencionar el paterno. 

Antes del Campeonato Mundial en Le Mans la escudería hizo unas pruebas en Palma de Mallorca, España. Desde el primer día, Senna fue rápido. “Este niño es un poco especial”, admitió Fullerton. Ya en el Mundial en uno de los ensayos el británico fue unas décimas más lento. Senna regresó satisfecho a su habitación en el hotel y seguro de estar a la altura de su compañero, que en realidad probó diferentes cosas sin usar su mejor motor y por eso no buscó “romper los relojes”, como se dice en la jerga fierrera.

En los torneos de Estoril, en Portugal (1979) y Nivelles-Baulers, en Bélgica (1980), Ayrton fue subcampeón mundial detrás de los holandeses Peter Koene y Peter de Bruijn. El cetro ecuménico de karts fue la asignatura pendiente para el astro brasileño. Sin embargo, Fullerton ya notó en él algo más y su ojo clínico estuvo acertado y lo destacó sobre otras figuras. “Prost era rápido en karting, pero nunca alguien de quien me preocupara ganarme. Lo mismo con Mansell. Pero con Senna sí me tuve que concentrar más”.

 

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