La “Canarinha” venció por 2-0 a un duro equipo serbio

Richarlison puso la magia para el triunfo de Brasil

La nota agridulce la dejó Neymar, que se retiró tocado en la parte final por un golpe en el tobillo y es duda para jugar frente a Suiza.

Campeones
EFE
Por 
Doha - viernes, 25 de noviembre de 2022 - 5:00

Control con la izquierda, se para el tiempo y Richarlison hace una chilena y empala la pelota con la diestra. El brasileño, con dos destellos de calidad y uno de los goles del Mundial, desbarató a una Serbia trabajada y muy defensiva, poniendo a la “Canarinha” al ritmo de las mejores (2-0).

El delantero del Tottenham Hotspur desatascó un partido que pintaba feo para los de Tite, ante una Serbia metida atrás y sin intención de rozar el ataque. Hasta que Richarlison, con la ayuda de Neymar y Vinícius, firmó un doblete de delantero centro y plasticidad.

La favorita, la que busca la sexta estrella, salió contenta del estadio Lusail con los tres puntos, pero no fue sencillo.

Sobre todo para Vinícius, al que Tite le dio la confianza de la titularidad y este respondió con dos mano a mano fallados. El primero por falta de velocidad y el segundo porque no supo cómo definir. Tampoco le fueron mucho mejor las cosas a Raphinha por la banda derecha. El del Barcelona, tras un pase extraordinario de Paquetá, tiró al muñeco, desbaratando otra jugada de gol.

La diferencia en el juego

El ritmo de partido ya era diferente, porque a Brasil le entraron las prisas. Era la favorita y no podía pegársela nada más empezar. Y ante los nervios, pelota a Neymar. El ‘10’ estaba intermitente, con algún destello como un gol olímpico que casi clava en la primera parte, pero su momento tenía que llegar.

Tras un disparo al palo de Alex Sandro, atrevido, a Neymar le dio por jugar. Cogió una pelota en la frontal y empezó el baile. Entre tres consiguió esconder el balón hasta dentro del área. El último control se le marchó, pero ese baile no era solo de uno. Vinícius, al ver el balón suelto, disparó, sin pensárselo, y Milinkovic-Savic exhibió sus reflejos. La pelota quedó blanda y Richarlison, a trompicones, la empujó.

Se formó una piña de brasileños en el córner, enfrente de la parroquia “Canarinha”. Menudo respiro para ellos. Con más aire y más espacios, la velocidad y el ataque de Brasil salió a relucir, y también la magia.

El mejor Gol

Vinícius, en otra cabalgada, sacó un pase con el exterior, ese que ha aprendido de Luka Modric, y conectó en el área con Richarlison. El brasileño se volvió loco. Elevó la pelota con la zurda y se estiró para firmar una chilena con la diestra.

Euforia. La fiesta ya estaba completa y los brasileños, otra vez en piña, bailaban y cantaban por el primer triunfo.

88
mil personas estuvieron en el estadio Lusail, en su mayoría fueron simpatizantes del seleccionado brasileño.

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