Selección iraní se abstiene de cantar su himno como señal de apoyo a las manifestaciones en su país

Los jugadores ingleses se arrodillaron en contra del racismo.

Campeones
AFP
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Doha - lunes, 21 de noviembre de 2022 - 10:31

Los once jugadores del equipo titular de Irán que se enfrentan este lunes a Inglaterra, en partido del Grupo B del Mundial de Catar, se abstuvieron de cantar el himno nacional de un país que vive desde hace dos meses una ola de protestas contra el estricto régimen iraní.

Durante la semana, el capitán del equipo, Alireza Jahanbakhsh, declaró que el vestuario decidiría “colectivamente” si cantar o no el himno como señal de apoyo a las manifestaciones que sacuden Irán desde hace dos meses.

Los once jugadores se mantuvieron rectos, impasibles y con rostro neutro mientras su himno resonaba en el Estadio Internacional Khalifa.

Irán está sumido en una oleada de protestas desde el fallecimiento el 16 de septiembre de Mahsa Amini, una kurda iraní de 22 años detenida por violar el estricto código de vestimenta que obliga a las mujeres a llevar el velo en público.

La propia selección iraní ya había rechazado cantar el himno durante la previa de un amistoso de preparación en Austria contra Senegal (1-1) el pasado 27 de septiembre.

Ataviados entonces con una chaqueta negra que ocultaba el escudo nacional, los jugadores se mantuvieron en silencio, la mayoría de ellos con la cabeza agachada.

Varios deportistas de otras disciplinas eligieron también no cantar el himno, no celebrar las victorias o portar un brazalete negro durante eventos deportivos.

El 6 de noviembre, durante un torneo internacional de fútbol playa en Dubái, uno de los más prestigiosos de la disciplina, el equipo iraní también hizo un gesto similar, obligando a la televisión estatal a cortar la retransmisión en directo.

Celebración de goles

Durante la final, ganada frente a Brasil (2-1), los jugadores se mantuvieron en silencio en el momento de recibir la copa. El autor del gol de la victoria, manifestó su solidaridad con el movimiento de protesta y las mujeres en Irán, simulando cortarse el pelo con los dedos.

El atacante Alireza Jahanbakhsh, jugador del Feyenoord Rotterdam, declaró también el miércoles que celebrar o no gol durante el Mundial sería una elección “personal”.

Más allá de los terrenos de juegos, numerosos deportistas, retirados o todavía en activo, han escrito mensajes de apoyo a los protestas en redes sociales.

El exjugador del Bayern de Múnich, Ali Karimi, que vive en el extranjero y cuya casa fue confiscada por las autoridades, es uno de los más activos.

Rechazó la invitación de la FIFA y de la organización del Mundial para desplazarse a Catar y seguir la competición, al igual que la leyenda del fútbol iraní Ali Daei.

Inglaterra se arrodilla

Por su parte, los jugadores de Inglaterra doblaron la rodilla previo al inicio del partido en contra del racismo y la desigualdad.

Este gesto inició en Estados Unidos, después de la muerte de George Floyd, un hombre afroamericano desarmado, que fue asesinado durante un arresto por parte del oficial blanco Derek Chauvin.

Los equipos masculino y femenino de Inglaterra adoptaron la práctica de arrodillarse desde 2020. Ya son más de 30 los partidos en los que la selección realizó este gesto, según Skysports.

Renuncia al brazalete inclusivo

El Mundial de Catar, que depara también el lunes los choques entre Senegal y Países Bajos y entre Estados Unidos y Gales, sigue marcado por ahora por los temas extradeportivos a pesar de la demanda de la FIFA a los equipos a “concentrarse en el fútbol”.

Las amenazas de sanción por parte del organismo rector llevaron el lunes a que siete selecciones europeas dieran marcha atrás en su intención de que sus capitanes portaran el brazalete arcoíris “One Love”.

A solo tres horas del inicio de la jornada, Inglaterra, Gales, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Países Bajos y Suiza renunciaron al gesto por temor a que sus capitanes fueran castigados con una tarjeta amarilla y recalcaron que se sienten “frustrados” por la inflexibilidad de la FIFA.

“Estábamos listos a asumir multas aplicables en caso de no respetar las reglas sobre las equipaciones y estábamos muy comprometidos sobre ese brazalete. Pero no podemos poner a nuestros jugadores en una situación en la que puedan ser amonestados, e incluso tener que abandonar el terreno” (en caso de una segunda tarjeta amarilla), justificaron las federaciones.

La FIFA, que consideraba esta acción como una crítica enmascarada hacia el país anfitrión, reaccionó al desafío ofreciendo el sábado sus propios brazaletes de capitán, con mensajes más consensuados como “Salva el planeta”, “Educación para todos” o “No a la discriminación”.

Desde su designación para organizar el evento en 2010, Catar ha sido blanco de fuertes críticas, que se han intensificado aún más con la proximidad del torneo, sobre todo en materia de derechos humanos, en particular las personas LGBTQ+ y los migrantes que trabajaron en las obras del Mundial.


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