El Parlante

Pedro Guerra,30 años de canciones

“A pesar de mantener una imagen joven y jovial, Pedro Guerra a sus 47años tiene el oficio del artesano quedomina sus herramientas con las que seduce públicos de di
sábado, 05 de octubre de 2013 · 19:42
Sergio Calero
El cantautor canario Pedro Guerra ha decidido celebrar en grande sus 30 años de carrera con la edición de un disco triple (también una edición doble), con una revisión en escenario sus principales canciones y lo hace con extractos de su gira del 2012, incluyendo sus actuaciones en La Paz, recordemos que en julio del pasado año ofreció dos aplaudidas presentaciones en el Teatro Municipal y luego en el Calvert.
Y como ha ocurrido con otros discos, Pedro Guerra acude a colegas y amigos de la música para la celebración, lo que da siempre un color distinto al repaso de canciones, por ello notable la presencia de la siempre cautivante Ana Belén para Nadie sabe,  la primera canción que el autor cedió a la diva española. También se reencuentra con el brasileño Lenine. Caperucita Roja la entona junto a una estrella del rock hispano Enrique Bunbury. Se reencuentra con dos de sus maestros, Silvio Rodríguez para repasar Niña y Luis Eduardo Aute en  Pasaba por aquí. Una sabrosa versión de  Bebés del río, con la impactante Estrella Morente, pero sin duda el gran encuentro se da en la canción A primera vista, que reúne a los tres que la han cantado y la han hecho famosa, su autor es el brasileño Chico Cesar y el argentino Pedro Aznar, en un trío formidable.
El folleto que acompaña el disco 30 Años trae una serie de testimonios de distintas personalidades que expresan su admiración y afecto por la obra de Pedro, por ejemplo Daniel Rabinovich, de Les Luthiers: "Mi discoteca llena de su música y mi memoria, hacen que Tenerife y Buenos Aires estén siempre cerca”.
En una época de tecno-saturación, del baile como requisito indispensable, de la belleza física como primer componente de venta, sorprende que haya cantautores como Pedro editando un disco triple hecho sólo con canciones a punta de guitarra y emoción. Con sus dientes de Bugs Bunny y su pinta de "nerd” universitario, Pedro Guerra es todo lo contrario de lo que se puede esperar de un ídolo actual, con canciones paridas y crecidas en la guitarra es todo menos un contemporáneo del ultra sound, que cabe en los parlantes potentes de los carros, sin el obligado aparato publicitario y de sponsors que mueven  la industria musical, con todo el glamour y la mass media en contra, el cantautor no sólo pervive, sino que además se da el lujo de celebrar tres décadas de cantar sin ceder. Pedro sigue cantando como vino de Canarias hace tantos años, sólo que ahora lo hace además de España por toda Latinoamérica, donde, a veces para sorpresa suya, sin promoción y estrategias publicitarias, llena teatros y encima con un emocionado público que corea sus canciones.
A pesar de mantener una imagen joven y jovial, Pedro Guerra a sus 47 años tiene el oficio del artesano que domina sus herramientas, con las cuales seduce públicos de distinto lugar y tiempo. Son canciones simples y profundas,  un objetivo por demás difícil en esta época, pero la ecuación funciona porque lo profundo a veces lo único que necesita es un ropaje simple para llegar y conmover. Aunque siempre ha trabajado con una sólida banda su material cabe en la guitarra y no pierde ni fuerza ni contundencia a momento de cantarla en un escenario, y allí la segunda clave de su estrategia, Pedro en tantos años ha elaborado una comunión con sus públicos que se basa en la autenticidad dentro de una atmósfera intimista que garantiza la efectividad de todo cuanto canta y toca, por lo que parece estar cantando para uno o un pequeño grupo de amigos, aunque en verdad sea un auditorio enorme.
El periodista español Iñaki Gabilondo en el folleto lo expresa con claridad: "Como es sabido, Pedro Guerra canta solo para mí. Me viene haciendo confidencias de música y palabras hace muchos años, gritando en voz baja emociones que van simultáneamente al cerebro y al  corazón”.
Pero nada de esto funcionaría si no fuese por la gran efectividad de sus canciones, Pedro tiene la llave para saltarse las fronteras y tocar todos esos temas que de una forma u otra nos toca a todos, sin el objetivo de hacerse universal, simplemente canta lo que vive, con todo lo bueno y lo malo que eso implica y que curiosamente suele coincidir con mucho de lo que viven quienes lo escuchamos, dudas, rabias, amores y desamores, obligaciones, deberes, interrogantes, etcétera, humanidades que golpean como debe hacerlo toda buena canción. Así también lo entiende el escritor Benjamín Prado. "Yo sólo me fío de las canciones que me engañan, las que al pasar de largo te llevan con ellas, las que me atacan por la espalda, las que cortan a traición, las que apuntan a los pies y me dan en la cabeza… Todas las que prefiero de Pedro Guerra son así. Y son muchas. Y están aquí”.

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