Las piezas son requeridas por coleccionistas nacionales y extranjeros

Tejedores producen réplicas de textiles prehispánicos

Cerca de 100 tejedores de La Paz, Oruro, Potosí y Sucre trabajan en la copia de tejidos indígenas. Expertos afirman que esto ayuda a evitar el tráfico de las obras originales.
sábado, 09 de noviembre de 2013 · 20:03
Anahí Cazas  / La Paz
Hace 20 años,    Daniel Fernández  comenzó a crear réplicas de tejidos prehispánicos de varias culturas andinas. Sin darse cuenta se convirtió en uno de los pioneros en este trabajo, puesto  que las piezas son, hasta la fecha,   altamente  demandas por  los coleccionistas, extranjeros y nacionales.   
Cerca  de 100 tejedores  de La Paz, El Alto, Culta (Oruro), Cacachaca  (Potosí)  y Tarabuco (Sucre) se dedican a la copia de  tejidos, informó  Flavia Giménez, presidenta de la Fundación Feria a la Inversa, que esta semana llevará a cabo un  encuentro de textiles originarios  en Sucre.  

Entre los tejidos con mayor demanda   por los coleccionistas están los uncus (prendas de varón usadas por los incas),  los aguayos, los ponchos, las fajas y  los ch’ullus.     "Producimos  tejidos  idénticos a  piezas originales que fueron creadas por nuestros antepasados, desde hace  más de 500 años”, explicó Fernández, quien es oriundo de la comunidad orureña Culta.     
Sin embargo, los más cotizados -mencionaron-  son los trajes que usan los indígenas en ceremonias como los  matrimonios, las festividades y otros rituales originarios.
Fernández,  quien  tiene su taller en la zona de Senkata, en  El Alto,   aseguró  que  muchos como  él  decidieron elaborar este tipo de piezas "por  la demanda que existe de  los coleccionistas, quienes realizan sus  pedidos desde  varios países”. En su caso, elaboró réplicas para coleccionistas bolivianos como  Carlos Calvo o  la familia McLean Abaroa. Además, tejió textiles para   diplomáticos.
"La mayoría de los  turistas extranjeros demandan  réplicas de  tejidos de los  trajes típicos que usaron nuestros abuelos. Entonces, nosotros sacamos copias de esas piezas”, contó Mariano Roque, tejedor de Tarabuco. Sostuvo que el hecho de sacar duplicados es una forma de recuperar las costumbres  de sus  tatarabuelos originarios de la cultura yampara.
 


 
Para los investigadores,   esta iniciativa  es destacable  porque permite de alguna manera que se  siga conservando la forma de hacer tejido antiguo. "El hecho de que varios artesanos  reproduzcan diseños de   tejidos originales y antiguos  ayuda a frenar el  tráfico ilícito de este tipo de piezas patrimoniales”, aseguró la antropóloga y  especialista en textiles Cristina Bubba.
 Mientras que su colega  Milton Eyzaguirre explicó  que  esta labor  de los tejedores permite  el rescate y conservación de  diseños y  la forma  tradicional del tejido.
"Sacamos diseños de tejidos aymaras que datan de 1700 y  1800. También hacemos prendas parecidas a las que creaban los incas”, contó Florencio Aguilera, tejedor de Oruro.    
 ¿Cómo obtener un textil?
 Los coleccionistas  observan los tejidos antiguos en las exposiciones de  algunos  museos. Son ellos quienes  preguntan a los responsables de los repositorios dónde pueden  adquirir una  réplica. Desde los museos les ponen en contacto con los tejedores.
El coleccionista solicita al tejedor la pieza que desea y en muchos casos le envía una imagen del textil.  Entonces, los  artesanos crean  la réplica de un tejido guiados por la   fotografía de la   pieza original.   Luego realizan una evaluación del tipo de material, de los colores y de las  figuras que se  usaron en ese entonces  para tejer la pieza.
La mayoría de los tejidos son elaborados con  lanas de oveja, llama, vicuña y alpaca.
 Para tejer una réplica, Fernández y su esposa  usan los telares artesanales. Por ello, el tiempo  que invierten para crear una prenda, como un poncho,  dura  entre uno y tres meses.




 
"El proceso de creación de una pieza varía de acuerdo al tamaño del textil y al detalle de las   figuras”, contó Fernández.
 
Por ejemplo, un poncho  con figuras sencillas  requiere un trabajo de  unas 12 horas  por  día en más de un mes. Por ello, el precio de la réplica de un poncho oscila entre  500 y 1.000 dólares. Un aguayo pequeño cuesta alrededor de 1.000 o 3.000 bolivianos.      
Antes de tejer, los artesanos lavan varias veces las  lanas de oveja o de alpaca. Luego inician el proceso de teñido con pigmentos naturales, que   provienen de plantas de lugares como Charazani.
  Una vez  secadas las lanas, los artesanos se encargan de hilvanar las piezas. "Tejer es un  proceso largo y moroso, pero lo hacemos de forma artesanal y como nos enseñaron nuestros abuelos para mantener la  tradición”, enfatizó  Roque.      
 



 

 

 

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