Fue descubierto en Munich

Anciano escondía 1.500 obras de grandes maestros

Son obras confiscadas o robadas por los nazis en los años 30 y 40 del siglo pasado.
lunes, 04 de noviembre de 2013 · 22:02
Página Siete  / Agencias
El piso particular de Cornelius Gurlitt, muniqués de 80 años, encerraba un tesoro y una sorpresa para los agentes de Aduanas: 1.500 obras pintadas por lo más granado del periodo de entreguerras del siglo XX. Lienzos de Pablo Picasso, Emil Nolde, Henri Matisse, Max Beckmann o Max Liebermann.
Según publica el semanario Focus, el valor de esta pinacoteca privada ronda los 1.000 millones de euros. "Son obras confiscadas o robadas por los nazis en los años 30 y 40 del siglo pasado. La propaganda del régimen calificaba de arte degenerado los trabajos de lo que entonces era la vanguardia artística”, detalla el diario  El País.
Los cuadros están ya en una cámara acorazada del servicio bávaro de Aduanas, donde la experta berlinesa Meike Hoffmann investiga su procedencia original. El padre del anciano, Hildebrand Gurlitt, fue un marchante de arte que tras la II Guerra Mundial aseguró haber perdido gran cantidad de obras en los bombardeos de Dresde. El hijo del coleccionista las guardó en secreto durante más de 50 años en un apartamento del barrio de Schwabing.
 Los funcionarios de Aduanas dieron con el tesoro artístico en primavera de 2011, después de que el anciano les llamara la atención durante un viaje en tren entre Múnich y Suiza. Llevaba 18 billetes de 500 euros en los bolsillos. Su apartamento estaba lleno de basura, comida en descomposición, latas caducadas y cuadros polvorientos de tremendo valor artístico y económico.
 El registro de su vivienda y la confiscación de las piezas duró varios días en los que el hombre no opuso ninguna resistencia. Según uno de los agentes citado por Focus, el anciano dijo a los investigadores que "se podrían haber ahorrado todo el esfuerzo” porque él estaba "a punto de morirse”. Según la publicación, sigue vivo y se enfrenta a cargos de evasión fiscal. Gurlitt se mantenía con lo que sacaba vendiendo su tesoro con cuentagotas.
El marchante Hildebrand Gurlitt tenía licencia del régimen nazi para tratar con el arte degenerado que las autoridades retiraron de los museos alemanes en 1937. Disfrutaba de un salvoconducto para entrar y salir de los depósitos berlineses, donde los esbirros de Hitler amontonaron más de 20.000 piezas requisadas de museos o colecciones públicas.
Una vez iniciada la guerra, Gurlitt participó en intercambios artísticos para nutrir el gran museo que Hitler planeaba construir en la ciudad austriaca de Linz, a la que le ataban lazos sentimentales.
Entre las obras encontradas en el piso del octogenario hay un matisse que perteneció al marchante francés Paul Rosenberg, quien ocultó unos 160 cuadros en una caja fuerte cuando tuvo que huir de los invasores nazis. Según el diario muniqués Süddeutsche Zeitung, también se han encontrado cuadros antiguos, algunos procedentes de colecciones privadas de judíos alemanes.

Valorar noticia

Comentarios

Otras Noticias