El Parlante

Chuchito y Eddy; piano y charango

sábado, 21 de septiembre de 2013 · 20:51

Sergio Calero

Forma parte de la tercera generación de una prodigiosa estirpe de músicos cubanos, hijo del gran Chucho Valdez  y nieto del también memorable Bebo Valdez,  Chuchito creció en un ambiente desbordante de música y de allí que no haya sido sorpresa su arribo al panorama del latin jazz.  Desde muy joven optó por el piano llegando a reemplazar a su padre en la famosa agrupación Irakere. En  2002 hizo su debut con el álbum  Encantado  y desde entonces no ha parado su producción recibiendo excelentes críticas y premios.
El pasado año volvió a ser noticia al ser nominado (otra vez) para el premio Grammy Latino, lo novedoso esta vez es que lo hacía por un disco hecho a cuatro manos, era el fruto de la coincidencia musical con nuestro compatriota, el potosino Eddy Navía, músico de larga trayectoria, fundador de Savia Andina y un maestro del charango que desde hace mucho figura entre los más grandes ejecutantes y que también desde hace mucho radica en San Francisco donde, además de producir discos con su hijo (el también eximio Gabriel), gerenta una exitosa peña llamada Pachamama, donde suelen arribar gentes y músicos de los más diversos ámbitos del planeta, como el nombrado Chuchito, quien quedó fascinado escuchando el charango de Eddy.
Fruto de ese encuentro es el disco  Piano y Charango  que irrumpió el panorama latino (tan poco sorpresivo últimamente) con un sonido sin duda novedoso. La combinación de dos instrumentos melódicos dentro del esquema andino, (ninguneado en el panorama latino) a partir del encuentro de dos virtuosos le dan al disco una textura diferente y cautivante, donde la delicadeza del toque combinado es el objetivo principal por encima del despliegue técnico.
Pero cabe señalar que la casa para el encuentro la puso el boliviano, Chuchito se suma al trabajo característico de Eddy, ya que los temas elegidos, como el propio ensamble, continúan lo que viene haciendo el potosino desde hace mucho.
Recordemos que desde su irrupción en los setenta ha sido uno de los principales protagonistas y exploradores de la expansión del charango, con aproximaciones, por ejemplo, a la música clásica, junto a Gerardo Arias, con Savia Andina y luego como solista. Bien se puede decir que  Piano y charango  es un disco de Eddy Navía con el aporte de Chuchito Valdez, pero claro, nuestro compatriota, así haya estado trabajando esta propuesta desde hace mucho, jamás habría sido tomado en cuenta en el Grammy Latino si no hubiese venido de la mano de un cubano (más aún, si está radicado fuera de Cuba).
El dúo compartió la nominación con la estrella mexicana Lila Downs, el venezolano Reynaldo Armas, los históricos Inti Illimani junto a la no menos histórica Eva Ayllón y el prescindible Luciano Pereyra.
 Finalmente el 15 de noviembre de  2012 Lila Downs subió al podio para llevarse la estatuilla, pero dentro del mercado gringo la sola nominación ya es una puerta abierta a varias opciones de difusión y eso es lo que han ganado Eddy y Chuchito, hoy convocados en diferentes lugares para mostrar su arte. Y a fin de no perder el impulso recientemente han editado un nuevo disco llamado Carnaval en piano y charango, que viene a ser una continuación de otro que Eddy lanzara en el 2008 con el título de  Carnaval del mundo  y que busca ampliar su paleta musical y por tanto su llegada.
Gracias a la gentileza del gran baterista y percusionista boliviano Fernando Sanjinés que forma parte de éste y el anterior disco, puedo acceder a este segundo volumen y lo hago muy agradecido ante la dificultad de conseguir estos discos en nuestro medio, lo que no deja ser una ironía siendo que es la primera vez que un compatriota es nominado al Grammy.
Con menos frío andino y más calor caribeño este  Carnaval...  viene cargado de ritmos bailables, con mayor percusión, instrumentación y ensamble de metales permitiendo a Chuchito sentirse más cómodo y hasta en casa, a pesar que nuevamente el ambiente lo pone casi en su integridad Eddy Navía.
El charanguista propone una decena de temas alegres con ritmos nacionales e internacionales para cumplir con la idea celebrativa del carnaval en el mundo, pero eso si, con el carnaval de Oruro por delante   (así se canta en el tema que da título al disco). Son las raíces que atan al maestro Navía a esta tierra que no lo reconoce como debería y a pesar de ello y del éxito internacional nunca olvida, ni abandona.

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