Un parte del mural de Lorgio Vaca fue destruida en Montero, en 2007

Siete casos de censura que empañan el arte en Bolivia

Polémica • Uno de los hechos más destacados fue el allanamiento a la exposición y el secuestro de Diego Morales. Creadores reflexionan sobre el tema de la censura.
sábado, 7 de marzo de 2015 · 21:08
Anahí Cazas y Milen Saavedra  / La Paz
En enero de  1980, militares  dirigidos por Luis García Meza  allanaron de forma violenta   la    exposición del artista plástico Diego Morales  y  secuestraron   todas sus obras, que hasta ahora permanecen desaparecidas. La muestra de dibujos, inspirados en  el golpe de Estado del 1 de noviembre de 1979, protagonizado por el coronel Alberto Natusch Busch,  se realizaba en el salón Cecilio Guzmán de Rojas. 
Tras el secuestro de sus obras, Morales  vivió en  la clandestinidad por  ocho meses, pero   en  septiembre de 1980, cuando ya gobernaba el dictador Luis García Meza,  fue apresado junto a su madre. Los dos fueron golpeados.  "Me arrestaron y me torturaron”, recordó Morales, quien después logró escapar de prisión y salió del país al exilio.
Este caso de censura es uno de los más recordados y sonados en la historia de las artes plásticas en Bolivia, pero no es el único. Hace una semana,    en Santa Cruz, autoridades y cívicos de esa ciudad expresaron su repudio y exigieron cerrar la exposición titulada De ahí somos, que se exhibe en espacio de arte Manzana 1.
En la muestra, en la que participan varios artistas, se intervienen o modifican símbolos patrios regionales tratando de reflexionar sobre la identidad. La exposición causó tanta polémica en Santa Cruz que incluso la alcaldesa transitoria de esa ciudad, Desiree Durán, visitó la  muestra y  tras observar las 10 obras sentenció: "Es una ofensa hacia nuestros símbolos y hacia la sociedad cruceña”, según El Deber.  Sobre este caso, la  artista  Sandra Berduci dijo que "el arte, en todo sentido, tiene que ser totalmente libre”.  "Estos  artistas han dado sus opiniones a través de sus trabajos de cómo ven  la sociedad”, opinó.
Hace cuatro años,  en septiembre de 2010,  otra  obra de Morales fue objeto de polémica. Su  pintura,  titulada Y no fue y expuesta en el Museo Nacional de Arte de La Paz,  fue criticada  por los simpatizantes del gobierno del presidente Evo Morales. En la obra, el autor plasmó  imágenes de Morales sujetando una cinta métrica, del vicepresidente Álvaro García Linera agarrando un maniquí, de la organizadora del Miss Bolivia, Gloria Limpias, y de una cantante parecida a la entonces ministra de Culturas, Zulma Yugar. En esa ocasión,  Édgar Arandia, director del Museo, advirtió que si era obligado a retirar un cuadro donde aparecía el Presidente, renunciaría a su cargo.
 Arandia denunció  que había recibido presiones  de parte del Ministerio de Culturas. La entonces cabeza de esa entidad, Zulma Yugar, negó las acusaciones pero calificó a la pintura como una ofensa al Mandatario.
En octubre de  2010, en la ciudad de Oruro,  la artista  Nelly Téllez  denunció  que el  directorio de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP) determinó  retirar   de una exposición colectiva su obra  titulada Naturaleza Muerta, se lee en una nota del diario La Patria. En el cuadro se observaba  la imagen de  seis pantimedias que sujetaban una simulación de vellos púbicos con fondo azul. Téllez  dijo   que "es difícil creer que en pleno siglo XXI  censuren  por abordar la sexualidad de las mujeres”. 
 
En 2007,    el escultor  Lorgio Vaca presentó el mural Celebración en Montero. La obra   fue censurada e incluso parcialmente destruida a martillazos. La pieza retrataba   distintas temáticas históricas y culturales de la región cruceña. "El motivo del atentado fue el hecho de que en el cuarto panel aparecían dos imágenes; la primera plasmaba el rosto del guerrillero cubano-argentino Ernesto Che Guevara y la segunda, la controversial bandera indígena más conocida como wiphala”, escribió en un artículo Harold Suárez Llápiz, investigador de arte.     
 
El crítico de arte José Bedoya sostuvo que en ningún caso  la censura es  válida.   " En general,  el arte moderno tiene unos presupuestos muy encasillados, el arte contemporáneo está más abierto a la participación de la gente, a la reflexión, a la crítica y  está enraizado en la sociedad. El arte es  una provocación, pero es para la reflexión”, expuso.
El artista José Ballivián sostuvo que  se dieron casos de censura en el arte boliviano  desde las dictaduras hasta la actualidad.  "Las piezas de arte censuradas trascienden en su significado y se ven envueltos en campos de ignorancia, odio y violencia”, dijo. 

En 2010, una muestra denominada Hombres - Siete artistas, Siete miradas, despertó polémica  en Santa Cruz.  En la exposición, que abordaba  la construcción de lo masculino y la estereotipificación de la masculinidad,  participaron Galo Coca, Óscar Barbery, Rodrigo Bellot, Bluebox, Julio Gonzáles y otros, se lee en el portal de esa galería.   "En Manzana 1  censuraron una muestra en 2010 de artistas gays (...). La misma Manzana 1  denunció a los artistas acusándolos de tener obras que explotaban a menores, cosa que era una mentira absurda. Eran obras que habían sido expuestas en muchos espacios de Bolivia”, recordó  el artista Andrés Bedoya. Acotó que lo ocurrido recientemente en Santa Cruz representa  "una total falta de interés en escuchar al otro y en aprender sobre el arte contemporáneo, que por definición busca generar cuestionamientos”.
El artista Mario Conde  dijo que en la actualidad más que  censura existe una  autocensura de los propios  artistas. "Eso  es peor. Eso pasa todavía;  por eso,  los gobiernos se sienten bien cuando el artista se autocensura por miedo, temor y muchas cosas”, cuestionó.
María Galindo, artista y activista de Mujeres Creando,    contó que fue censurada en varias ocasiones, pero la más polémica  cuando  el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada le inició un juicio por actos obscenos por el rodaje Mamá no me lo dijo.  "La censura más directa es la censura más fácil de combatir, que es la censura  que se plantea en este momento en Manzana 1. Pero hay muchas formas de censura en el arte, que está vigente en la sociedad boliviana, como el no poder acceder a espacios de exhibición, la exclusión  y la omisión de la mención de  tu trabajo. He  sufrido todas esas formas de censura  de manera recurrente en la sociedad boliviana. Vivimos en un clima  tremendamente fanático, chovinista;  no hay espacios de libertad para la creación”, finalizó.

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