Gastón Ugalde evoca las luchas campesinas en Marcha por la Vida

La obra de más de seis metros de alto por tres de ancho se encuentra emplazada en el patio central de la estación Taypi Uta del teleférico.
domingo, 16 de octubre de 2016 · 00:00
Carla Hannover   / La Paz

Una tela de tocuyo de más de seis metros de largo por tres de ancho, pintura negra y un poco de cinta adhesiva son la materia prima de Marcha por la Vida, la instalación / performance que el artista boliviano Gastón Ugalde presentó ayer  por la mañana en la estación Taypi Uta del teleférico.  La obra es parte de las propuestas que desde el 11 de octubre lanza la IX Bienal Internacional de Arte Siart, que se desarrolla en las ciudades de  La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.

"Hemos estado trabajando aquí desde anoche, en el sitio, tratando de rememorar las grandes marchas por la vida que se han dado en el país desde principios del 2000”, explica Ugalde  descalzo y con los pies teñidos de pintura negra. 

"En 2001, si mal no recuerdo, fui a recibir a la cumbre a  los cocaleros que habían marchado ya por varios meses y  para su ingreso a la ciudad les tendimos una tela blanca. Allí, ellos dejaron sus huellas”, recuerda. Fue entonces que las impresiones en los pies que marcaron la tela comenzaron a cobrar forma en la obra que hoy se exhibe en el patio central de la   Estación Central. 

En su obra, Ugalde evoca la memoria de las marchas, un tema recurrente en su obra, pues esta instalación no es la primera Marcha por la Vida que representa.  "Debo tener ya unas seis versiones  de esta obra”, explica el creador. Una de ellas consistía en un enorme textil conformado por tejidos de diferentes culturas del país, recolectados por más de dos décadas, que fue presentada en 2013 en el Museo Nacional de Arte de La Paz y también en las bienales de Venecia, La Habana y Porto Alegre.  

Y es que Marcha por la Vida es una obra que refleja los distintos cambios del país. De ahí que las huellas estampadas en la tela de tocuyo no son más que una representación de las protestas por el agua, por el gas u otras o por los derechos.

 "Hacerlo en el teleférico tiene un significado importante porque este es un lugar que tiene una dinámica de marcha de la gente”, indicó el artista mientras invitaba a la gente a dejar su huella en los espacios aún blancos que quedaban en la tela. Una niña de no más de 10 años fue la primera en dejar sus huellas.

La pieza incluye, además, dos figuras: la de un cóndor, el ave -que según Ugalde- acompaña las marchas de los pueblos o movimientos sociales, y la de un rostro que hace referencia a la presencia humana en estos desplazamientos.

 La  novena versión de la Bienal   Internacional de Arte Siart también inauguró, el sábado al mediodía, en el museo Costumbrista, la muestra de artistas suecos  denominada En lo profundo del Norte,  curada por Martin Shibli. Esta es la primera vez que Suecia participa de este encuentro.

 Además, ayer, el artista boliviano  Maximiliano Siñani presentó  la performance denominada Partidito, en la cancha Zapata. 

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