Cine mudo y cine silenciado

domingo, 22 de mayo de 2016 · 00:00
Alfonso Gumucio Dagron 
 
En espera de tener en mis manos un ejemplar "duro”, tengo frente a mis ojos en la pantalla de la computadora un ejemplar blando (virtual) del libro que acaban de publicar en México dos importantes investigadores del cine, Aurelio de los Reyes y David Wood, con el título Cine mudo latinoamericano. Inicios, nación, vanguardias y transición (Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, 2016). 

Conozco a ambos desde hace algunos años. Aurelio ha hecho aportes fundamentales a la historia del cine mexicano, unos 15 libros, entre ellos Orígenes del cine en México (1972), Medio siglo de cine mexicano (1987), Los caminos de la plata (1990), Dolores del Río (1996) y El nacimiento de "¡Que viva México!”(2007).   
 
David Wood  es un investigador inglés radicado en México, que suele ir hasta el fondo de cada tema que indaga. Su trabajo sobre los archivos de Salvador Toscano, realizado junto a Ángel Miquel, no solamente constituye una recuperación de las imágenes de la revolución mexicana que filmó Toscano, sino una manera lúdica de presentar los resultados de su investigación. La edición y puesta en página de Pablo Ortiz Monasterio, hace de Fragmentos: Narración cinematográfica compilada y arreglada por Salvador Toscano, 1900-1930 (2010), un libro de colección, hermoso, donde hasta el más pequeño detalle ha sido cuidado.
 
Estuve con estos investigadores en la Quinta Los Barandales, de los herederos de Toscano, en Ocoyoacac (a 60 kilómetros de Ciudad de México sobre la carretera a Toluca), cuando todavía los valiosos rollos en 35 mm de las filmaciones sobre la revolución mexicana  estaban alojados en condiciones no muy propicias y habían sufrido ya algunas consecuencias.  Ahora, finalmente, están bien cuidados en las bóvedas de la Filmoteca de la UNAM.
 
Además de las contribuciones que ha hecho a la investigación sobre el cine mexicano, David tiene un interés particular por el cine boliviano, como demuestra su tesis de doctorado en filosofía presentada en el King’s College de la Universidad de Londres: Revolución y Pachakuti: cine político e indigenista en Bolivia y en Colombia (2005, 311 pág). De esa investigación han salido artículos académicos y capítulos en varios libros, y David ha continuado trabajando acuciosamente en años recientes en un libro sobre el cine de Jorge Sanjinés, para el que me pidió escribir el prólogo. 
 
David, Aurelio y Ángel Miquel me invitaron en abril de 2010 al coloquio internacional Cine mudo en Iberoamérica: naciones, narraciones, centenarios en el auditorio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la Universidad Nacional Autónoma de México, para "abordar las complejas relaciones que se entablan entre el cine mudo iberoamericano, lo nacional y lo transnacional, por un lado desde los estudios del propio cine mudo en su época, pero también desde los discursos y las prácticas sociales, políticas y culturales que lo han caracterizado posteriormente, tales como la restauración, la musicalización, y las políticas culturales en torno a los archivos fílmicos”. Ese mismo espíritu anima el libro.
 
En el coloquio expuse sobre el cine mudo de Bolivia, adelantando información y análisis de mi investigación biográfica sobre José María Velasco Maidana, pionero de nuestro cine, a quien conocí en los años finales de su vida. En mi ponencia subrayé que los orígenes del cine boliviano estuvieron marcados por la censura: 
 
"El primer largometraje de don José María es también el primer precedente de censura cinematográfica en Bolivia.  La Profecía del Lago fue desde su estreno un filme maldito; maudit, la palabra francesa parece adecuarse mejor al sentido de esta obra injustamente censurada primero, perseguida, y luego sencillamente olvidada. Su primera exhibición pública fue diferida indefinidamente, solamente llegaron a mostrarse algunas escenas en una sesión especial para la prensa y los amigos del realizador, según da a conocer la prensa de esos días. A partir de ese momento el silencio más absoluto rodea a la película.  No es sino meses más tarde que aparece la noticia en la que se anuncia su incineración por órdenes de un juez (…)”.
 
Referí lo que me había contado María Núñez del Prado: "Fue una película prohibida por razones morales, a causa de un pasaje que insinuaba que una señora estaba enamorada de un indio.  Al parecer Velasco Maidana había tomado el tema de la realidad.  Esa señora existía en La Paz y su marido estaba entonces en altas esferas de gobierno.  Por eso la película fue prohibida y no llegó a darse”. José María Velasco Maidana, a quien visité en Houston a mediados de la década de 1970, no recordaba qué pasó con su película; una copia incompleta fue felizmente recuperada décadas después. 
 
En su segunda obra, la primera "superproducción” del cine boliviano, también tuvo problemas: "… la carrera de Wara Wara se vio truncada a pesar de su brillante comienzo. El filme se distribuyó relativamente bien en La Paz y en el interior de la república, pero cuando Velasco Maidana se disponía a presentar la película en el extranjero, tuvo que competir con el cine sonoro, que ya se había posicionado en los circuitos comerciales internacionales, y ello redujo las posibilidades de difusión de la película y durante mucho tiempo las pocas copias existentes se extraviaron”.  Por suerte, en este caso, el final es feliz porque se encontró la película y se hizo una restauración maravillosa, para devolverla al patrimonio del país. 
 
Otros importantes investigadores participaron en el evento sobre cine mudo, que ahora  refleja en este nuevo libro algunas de las ponencias e incorpora otros textos sobre el tema del coloquio. Los capítulos de Paulo Antonio Paranaguá, John Fullerton, Ángel Miquel, Emmanuel Vincenot, Violeta Núñez, Lucio Mafud, Miriam V. Gárate, Maria Chiara D’Argenio, Paul A. Schroeder Rodríguez, Eduardo de la Vega, Alfonso Gumucio Dagron y, por supuesto, Aurelio y David hacen del libro un aporte a los orígenes del cine en la región latinoamericana.  
 
Pero no tiene sentido agregar más, puesto que los textos están a disposición de los interesados. Una de las ventajas de las nuevas tecnologías y de la voluntad de compartir las investigaciones es que podemos descargar el libro en el enlace http://bit.ly/1U5egjy  
 
Aunque hayan pasado ya seis años del coloquio internacional en la UNAM (México) me da mucho gusto ver ahora el libro publicado. Ojalá todos los eventos para los que uno investiga y prepara ensayos  dieran a conocer los resultados en libros que quedan como referencia permanente en lugar de que las ponencias se las lleve el viento.

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