Laberinto Visual

Strawberry Hill

domingo, 8 de mayo de 2016 · 00:00
Alfonso Gumucio Dagron

La relación entre la música y la imagen se hace estrecha cuando las canciones sugieren visiones. Es la misma relación que existe con la poesía: hace que el cerebro proyecte imágenes en cada persona, cada una diferente.
Digo esto pensando en una canción icónica (otra vez, la referencia a la imagen), compuesta e interpretada por los Beatles, con quienes crecí desde mi adolescencia: Strawberrry fields que al igual que Lucy in the sky with diamonds sugiere en quien las escucha paisajes diferentes, mediados no solamente por la letra de las canciones, sino por todo lo que se ha ido tejiendo alrededor de ellas desde que fueron creadas.

Lo anterior explica mi interés por visitar en Jamaica Strawberry Hill, un lugar que ha adquirido fama por varias razones. Aunque no lo es, el nombre podría ser un guiño a los Beatles y al rock en general, pero además todo el ambiente del hotel y restaurante en la Montaña Azul cercana a Kingston parece una referencia a la música, empezando por su propietario: Chris Blackwell.

Curiosamente, no fue Blackwell quien puso el nombre a Strawberry Hill, sino su primer dueño, el inglés Horace Walpole, mucho antes de los Beatles, del rock y de Jamaica como república independiente. En 1780 la corona británica le otorgó los derechos sobre la propiedad, a la que le puso el mismo nombre que su castillo en Londres. Después se convertiría con Chris Blackwell en un destino preferido por famosos rockeros del mundo.  
Un estrecho y tortuoso camino trepa la Montaña Azul hasta Strawberry Hill, que destaca por su blancura impecable. Es una construcción hecha enteramente de madera en un estilo georgiano adaptado al Caribe o gingerbread (propio de Haití), con amplios balcones y ventanales. Las paredes presentan frisos con encajes calados en madera, que permiten el paso de la brisa, para ventilar los espacios interiores.

La vista desde Strawberry Hill sobre Kingston es magnífica, pues a mil metros de altitud se divisa todo, incluyendo la estrecha península del aeropuerto. Los jardines cuidadosamente mantenidos, son parte del encanto. Las plantas exóticas de formas y colores llamativos atraen a fotógrafos como yo.

Quizás lo que más sorprende a los amantes de la música es el salón que se encuentra debajo del restaurante y del bar, donde Chris Blackwell ha puesto en exhibición los originales de los discos de oro y de platino que ganó como productor de Island Records. Una colección impresionante tapiza las paredes.

Blackwell, a quien conocí brevemente durante mi primera visita a Strawberry Hill hace varios meses (ahora pasa más tiempo en Golden Eye), es un personaje legendario. A sus 78 años camina como hormiga afanosa de un lado a otro, cuidando hasta los mínimos detalles. Curioso, apenas nos vio llegar preguntó de dónde éramos.
Fue el creador del sello de grabación Island Records, que catapultó a la fama mundial a Bob Marley & The Wailers y puso para siempre a la música reggae en la foto de la música contemporánea. Luego de ganar cerca de 30 millones de dólares, Marley se separó de Island Records en 1967 para irse a vivir a Estados Unidos.

Jamaica es de esos países-isla del Caribe incapaces de producir siquiera leche, mantequilla y queso, todo lo importa y lo paga caro. Lo que ha producido el país es Bob Marley (además de Usain Bolt y tres Miss Mundo). Por lo demás vive del turismo, entregando concesiones de sus bellas playas a empresas hoteleras multinacionales, mientras el Estado invierte en infraestructura para servirlas, pero no para tapar los baches de las calles de Kingston o mejorar la calidad de vida de la población.

La música de Bob Marley fue y sigue siendo una de las fuentes de ingreso importantes de Jamaica, y obviamente de la familia de Marley que le saca todavía el jugo a los derechos de autor del cantante que falleció a una edad muy temprana, 36 años.

Chris Blackwell tuvo la visión de popularizar la música reggae y le fue muy bien con Island Records que fundó en 1959 con un capital inicial de apenas 5.300 dólares. No solamente grabó a Bob Marley, sino también a Cat Stevens, Traffic, Marianne Faithfull, Steve Winwood, King Crimson y Melissa Etheridge, entre otros. Su habilidad como productor hizo que el sello discográfico se convirtiera en uno de los más importantes, de modo que recibió por éste 300 millones de dólares cuando lo vendió en 1986 a PolyGram. Ya antes, en 1972, había comprado las diez hectáreas de Strawberry Hill para su residencia personal y otras propiedades en Jamaica y en Estados Unidos.

El ojo empresarial de Blackwell se ha extendido sobre otros lugares turísticos de la isla. Adquirió The Caves en Negril y en 1976 Golden Eye en Ocho Ríos, la propiedad que Ian Fleming, el creador de James Bond, compró a la madre de Chris Blackwell, Blanche Lindo (quien tuvo una relación amorosa en los últimos años de Fleming y fue la inspiración de Pussy Galore en Goldfinger). Blackwell convirtió la propiedad en un exclusivo resort al que llegan solamente los que pueden pagar 2.500 dólares por noche (en la habitación más barata).

Los huracanes del Caribe han llegado varias veces a la Montaña Azul de Jamaica, pero el que más destrozos hizo fue Gilbert, que en los primeros días de septiembre de 1988 arrasó con varias islas caribeñas y remató en las costas de México como ningún huracán lo había hecho antes.

Desde 1951 Jamaica no había sido tan afectada por un huracán. Strawberry Hill estuvo entre las  cien mil casas que destruyó Gilbert, y Blackwell tuvo que reconstruir todo desde cero y decidió abrir el lugar como hotel en 1994.

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