Julieta Venegas regaló calor a La Paz

La mexicana actuó por primera vez en La Paz. El paisaje montañoso la dejó impresionada.
lunes, 20 de junio de 2016 · 00:00
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz

La noche del sábado 18 "Algo sucedió” en el Teatro al Aire Libre. Hacía bastante frío, pero no en ese escenario, donde por primera vez se presentó la cantante mexicana Julieta Venegas.  
El público estalló en gritos, cuando a las 21:40 ingresó junto a sus cinco compañeros. La cantante cargaba una guitarra, tenía el pelo recogido y estaba ligeramente abrigada con una especie de poncho de color plomo con detalles negros y una chalina también ploma. 
 
Sus botas contrastaban con el color negro de su pantalón. Los cinco integrantes del grupo, a excepción del baterista, también estaban ligeramente abrigados.
 
Pocos segundos después del ingreso, en medio de una atmósfera dominada por el azul de las luces del escenario, el grupo comenzó a tocar y Julieta comenzó a cantar: "Yo veía el tiempo pasando y el mundo girando ...” de la canción Esperaba. 
 
Alguien del público sacó un letrero que decía "Algo sucede a 3.600 metros”. Y otro  más gritaba "Julieta, te amo”.
Luego siguió la canción Explosión, tras la cual la mexicana se dirigió al público. Contó que llegó a Bolivia hace nueve años, cuando sólo actuó en Santa Cruz de la Sierra. "Es una felicidad conocer su ciudad increíble, majestuosa, impresionante y hermosa. Y qué lindo conocerlos a ustedes”, dijo. 
 
Luego cambió su guitarra por un acordeón, para comenzar con el tema Original. Durante todo el concierto, Venegas demostró una maestría para interpretar la guitarra, el acordeón y el piano. 
 
En algunos temas, la mexicana  sólo cantaba, como Limón y sal, que fue acompañado por el público, que coreaba: "Luego me vengo a encontrar, con tus ojos me dan algo más...”. 
 
Venegas explicaba el contexto de las canciones o dirigía un mensaje al público. Por ejemplo, cuando interpretó  Buenas noches desolación, dio un mensaje motivador. También bailaba, como cuando interpretó Todo se explicará, composición dedicada a su hija de cinco años.
 
   La artista  se refirió a sus canciones tristes. "En la vida también  hay tristeza. La realidad sobrepasa lo que a veces uno piensa”, dijo al contar algo de su país. "En México nos ha tocado ver cosas tristes. Me toca escribir sobre eso”, dijo antes de cantar  Una respuesta.
 
Casi a la mitad del concierto, los músicos tomaron un descanso. Entonces, Julieta tocó el piano y cantó  Porvenir. Los integrantes del grupo retornaron, pero Venegas no dejó el piano. Los músicos se le unieron y cantaron junto a ella   Lento. En el teatro se escuchaba un coro de cientos de voces que decían: "Si quieres un poco de mí, dame paciencia y verás,  será mejor que andar corriendo...”.
 
Hubo un tema que dedicó especialmente a la ciudad de La Paz. "Estamos muy emocionados de conocerlos y de cantar con ustedes. A todos me los llevo conmigo”, dijo antes de cantar Parte mía. 
 
Una de las canciones más esperadas fue Eres para mí, a la que siguió Despedida. Al acabar esta canción, Julieta se despidió; había cantado por algo más de una hora y media. "No vamos a decir un adiós, vamos a decir hasta pronto”, dijo y comenzó a  interpretar El presente.
 
Tras concluir el tema, nuevamente se despidió y junto a los músicos, salio del escenario. El público empezó a pedir a gritos más canciones, hasta que un par de minutos después, Venegas y sus compañeros retornaron. 
 
Esta vez la cantante llevaba una manta rosada, muy parecida a las que se usan en Tarija. Cargaba un acordeón con el que empezó a tocar los acordes de la canción Sin documentos. El público estaba extasiado y acompañó el tema. 
 
A esa composición le siguió  Andar conmigo, que el publico, una vez más, acompañó a todo pulmón. Antes de retirarse definitivamente, Julieta y su banda interpretaron   Me voy, que también fue coreado por los asistentes.
 
Así acabó la presentación de Venegas en La Paz, que duró casi dos horas. En ese tiempo, ella regaló su calor al público. En total cantó 28 canciones. 
 
Algo sucedió en La Paz esa noche a 3.600 metros.

 

 La cantante  fue nombrada Huésped Distinguida   
En los camarines del Teatro al Aire Libre, la mamá Cebra, la concejala Kathia Salazar,  entregó a Julieta Venegas una ordenanza municipal, que la declaró Huésped Distinguida de La Paz. 

"Julieta, recibe un cariño enorme, un gracias inmenso por llegar a La Paz. Estamos muy felices por tu llegada”, le dijo Salazar, 
 
"Se da la distinción de Huésped Distinguida porque se lo merece, porque la queremos por el trabajo, por ser embajadora del amor, de la paz, del encuentro”, añadió la concejala.
 
Esto pasó mientras se presentaba el grupo Sena Quina, que precedió a Efecto Mandarina, ambos teloneros del concierto "Algo Sucede” de la mexicana.
 
 En la breve conferencia de prensa contó sobre su presentación en Santa Cruz, también que debido a que es vegetariana tiene un menú reducido. "Cuando les digo a los bolivianos que soy vegetariana, todos me miran como si pensaran: ‘pobre, vas a probar muy poco’”, contó.

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