Reseña

Bedregal y sus estrategias de la Revolución Nacional (Parte I)

martes, 16 de agosto de 2016 · 00:00
Ignacio Vera Rada (*)

Tengo en mis manos el libro titulado Estrategias de la Revolución Nacional. Es una obra del economista, escritor y político del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) Guillermo Bedregal, editada por el Instituto de Investigación, Capacitación y Formación Democrática "Carlos Montenegro” y publicada en noviembre de 2015.

 En julio del año que corre, Andrés Bedregal, hijo del intelectual, me obsequió esta obra en cuya inicial página reza una dedicatoria signada por el autor, con quien más tarde, en una plática matinal tan sustanciosa como amena, tuve el placer de comentarla.

      Se trata de un ensayo incisivo de rigor analítico y científico en el cual el autor ase su pluma de teórico político y de político en sí. Inicia su prosa lanzando una pregunta: ¿Qué es una Estrategia? Todo asunto humano debe poseer una estrategia, y ésta, a su vez, debe conllevar tácticas. 

Al igual que todo lo que sigue un método científico, una táctica, como dice Bobbio, es un medio para alcanzar una estrategia. Bedregal traza un pensamiento que por su puntualidad y precisión cito textual: "…las esencias sustitutivas del pensamiento nacional revolucionario y sus prácticas aún tienen vitalidad, aún expresan ideas de esperanza, aún trascienden hacia el porvenir, donde debe instalarse la estrategia básica dentro las consideraciones teórico - prácticas actuales”.

¡Ajustemos la teoría nacional revolucionaria a las necesidades actuales! Pero ¿cuál es el nacionalismo del MNR? –Es una voluntad política que apunta a un destino histórico certero: la realización de la nacionalidad boliviana. El MNR no es un partido stricto sensu. Es un Movimiento (dinámico y heterodoxo) Revolucionario (de izquierda, va en contra de los reaccionarios) de principios fundamentalmente humanistas y democráticos. 

El MNR, a despecho de sus negadores, sí tiene una doctrina y una ideología; para formularla debió beber de muchas vertientes; debió catar las corrientes del socialismo científico de Marx y Engels, del socialismo utópico, de la dialéctica hegeliana y de las ideas vernáculas de Mariátegui y de Haya de la Torre. 

El Nacionalismo Revolucionario no es ortodoxo; la ortodoxia de las ideologías es un obstáculo para el desarrollo de los pueblos. Entonces, el esbozo de una política nacional revolucionaria debe desprenderse de las necesidades intrínsecas, reales y fácticas de un grupo social y no así de aspiraciones subjetivas o propias de la ensoñación, y el autor en este punto cita a Víctor Paz Estenssoro: "…el realismo concreto frente a los problemas nacionales, no puede percudirse de inútil ideologismo”.

      Contenido democrático: otro pilar capital del Nacionalismo Revolucionario, así en la teoría como en la práctica. Pero polemizando sobre teoría y práctica, ¿cuál es la ligazón entre éstas? El político y escritor de esta obra asevera que el pensador francés Althusser, en sus nociones sobre su "práctica teórica”, no posee el derrotero; en cambio sí lo tiene el mismo fundador del socialismo científico, Marx.

Éste sostiene que "la teoría logra realizarse en un pueblo sólo en la medida de que es la realización de sus necesidades”. En la ruta que Marx bosqueja, estructuras políticas como la COB, el MIR o el MAS no emplearon jamás el método marxista para la elaboración de estrategias verdaderamente revolucionarias.Por la sustancialidad de este libro, resignaremos la segunda mitad de la crítica y análisis para la siguiente semana, si Dios nos da vitalidad...

(*) Es poeta, dibujante, activista político y estudiante de Ciencias Políticas, Historia y Comunicación.
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