Revelan más detalles del deseo de Cervantes de venir a La Paz

En un diálogo exquisito, el novelista español Antonio Orejudo y el experto en filología Andrés Eichmann lanzaron conjeturas sobre las motivaciones del escritor.
sábado, 10 de septiembre de 2016 · 00:00
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz

"La idea que Cervantes tenía de las Indias no era muy diferente de la que tenía un hombre o una mujer peninsular de la calle en el siglo XVI y en el siglo XVII”, afirmó el novelista español Antonio Orejudo. Este escritor, en un coloquio con Andrés Eichmann, explicó las razones que pudieron motivar a Miguel de Cervantes a solicitar la plaza de Corregidor en La Paz en 1590.

Orejudo y Eichmann participaron ayer  en el coloquio "Cervantes y Bolivia” de la Feria Internacional del Libro de La Paz, organizado por el Centro Cultural de España en La Paz.  

La idea que Cervantes tenía de las Indias, sostuvo Orejudo,  era "muy ramplona y simple”: era un lugar donde uno podía hacerse rico o bien adonde alguien iba con un buen puesto concedido por la Corona. Asimismo, era visto como un refugio para los desesperados, pero también para quienes deseaban un destino exótico. 

Estas cuatro ideas comunes sobre América pueden explicar los motivos de Cervantes. Sin embargo, también puede haber razones más eruditas. ¿Qué explicaciones documentales tenemos a nuestra disposición que nos permitan contestar a la pregunta?, consultó Orejudo a Eichmann.

El experto en filología respondió que una persona como Cervantes, además de satisfacer necesidades básicas,  habría necesitado interlocutores. "No hay peor exilio que un lugar donde no tienes con quién hablar”, afirmó Eichmann. Es posible que Cervantes haya pensado encontrarse en las Indias con varios poetas. 

Uno era Juan de Salcedo Villandrano, quien desde 1584 ejerció como regidor del Cabildo de La Paz. Cervantes conocía su obra, pues lo elogió en la Galatea. Además, Salcedo era amigo de Diego Dávalos y Figueroa, que también era vecino de La Paz. 

Entre las amistades de Salcedo  también estaba la esposa de Diego Dávalos, doña Francisca de Briviesca y Arellano. Ella fue la primera mujer poeta de América de la que se conserva una obra. "Es un soneto de una perfección y exquisitez admirable”, afirmó Eichmann.

A ellos se suma Rodrigo Fernández de Pineda, a quien Cervantes también elogió en la Galatea. Y otro personaje que generó expectativas en Cervantes y estuvo en las Indias fue Enrique Garcés. Este personaje era miembro de la denominada Academia Antártica, que era un grupo de intelectuales y poetas que se reunía en Lima en aquellos años. No consta que Garcés haya residido en La Paz, pero se sabe que se movía por las ciudades del Virreinato del Perú, como Potosí o Huancavelica.

Así, para Eichmann, existe la posibilidad de que Cervantes pensara encontrarse en La Paz con los poetas mencionados. E, incluso, pudo sentirse animado de encontrarse con otros poetas del virreinato, que suman al menos 11. "Él sabía de cinco poetas que estaban por estas tierras”, indicó el experto. 

Cervantes no recibió la plaza deseada, pero su interés es un signo del intercambio entre ambos lados del Atlántico entre 1580 y 1620. "Pareciera que, según las órdenes de los reyes católicos, no tenían que arribar a las Indias Occidentales libros de ficción”, explicó. Esto "para que no perdieran el tiempo los indianos, ni los criollos, ni los indígenas, que tenían que tener la mente puesta en cosas serias, nada de Amadis de Gaula o de cosas divertidas (...) Tenían que estar con la mente ocupada en temas trascendentes”.

Aquellas órdenes jamás se cumplieron. Al contrario, a partir de citas que hicieron autores locales -de obras de Cervantes y de otros autores ibéricos- se sabe que había un enorme flujo de libros a América. "Las órdenes no están para cumplirse en general”, dijo Eichmann.
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