Sara Mesa, la escritora española que de niña odiaba leer el Quijote

Es una de las invitadas especiales de la XXI Feria Internacional del Libro de La Paz. La narradora llegó al país para dictar un taller y participar en varias charlas.
domingo, 11 de septiembre de 2016 · 00:00
Anahí Cazas  / La Paz

De niña, la escritora española Sara Mesa odiaba leer   Don Quijote de la Mancha, un clásico de la literatura universal escrito por Miguel de Cervantes. La principal razón,  recuerda la narradora, es que la lectura de esta obra  era una tarea  obligatoria en su país.  Y es que  en los primeros años de su vida, la autora    nunca pensó seguir el camino de la literatura. 
 
"Nunca he sido una escritora muy vocacional, hay autores  que  de niños  ya saben que van a ser escritores. Mientras que yo,  ni de adolescente ni en primera juventud hasta los 30 años, pensaba seguir el camino de la literatura”, comenta, y recuerda que empezó  a  escribir porque   tenía   una  sensación de  gusto por  la palabra escrita. "Me sentí cómoda en ella”. 
 
Gracias a ese presentimiento   estudió  Periodismo y Filología.  Su meta era escribir, escribir en un periódico, pues nunca le interesó trabajar en una radio o un canal de televisión. 
 
Trabajó como periodista en un diario, pero los horarios y la mala paga la obligaron a buscar un cargo en un equipo de comunicación. El periodismo la había decepcionado. 
 
Después de aquel trago amargo, Mesa dio un gran salto al mundo de la ficción. Valió la pena el riesgo, porque en la actualidad se ha posesionado como  una de las mejores narradoras españolas. Entre sus obras más elogiadas y vendidas están Cicatrices (2015) y Mala letra (2016). 
 
"Con mi primer libro (No es fácil ser verde), el hecho de escribir dejó de ser algo anónimo y empecé a tener gente que me leía”, dice Mesa con una sonrisa. La autora  es una invitadas especiales de la XXI Feria Internacional del Libro de La Paz, que comenzó la anterior semana, en el campo ferial  Chuquiago Marka.  
 
Junto a sus colegas Marta Sanz y Antonio Orejudo, Mesa llegó a Bolivia para compartir su experiencia, sus impresiones sobre la literatura contemporánea  de su país y su mirada actual sobre  Cervantes. En los últimos tres días, la autora participó en charlas y talleres. Por ejemplo, hoy, la escritora dará un conversatorio   sobre su obra Mala Letra.
 
Como una de las protagonistas, la autora se animó a responder sin tapujos sobre  ¿cuál es la situación actual de la literatura española contemporánea? "Creo que la literatura   española actual está pegando un cambio, creo que hace falta un poco más de distancia para verlo porque estas cosas  no se ven siempre  en el momento, tiene que verlo alguien desde afuera. Pero creo que está habiendo un relevo generacional. Hay  voces muy interesantes que están surgiendo, pero no son muy conocidas y su circulación es muy limitada”, dice.
 
 Para la autora,  la literatura de calidad e innovadora se ha quedado  un poco en  los bordes y en esa periferia. "Creo que es un momento interesante”, indica.  Al hablar sobre cuáles son las  características de estas nuevas voces, Mesa prefiere responder desde  su papel como lectora.  "No soy crítica literaria, de hecho, no veo una unidad (entre un escritor y un crítico). Hay otros autores que están surgiendo con lo cuales no me identifico aunque su  propuesta literaria me gusta. Porque muchas  veces  me gusta mucho lo que otra persona hace, pero que es muy distinto a mi trabajo. Creo que eso es bueno”, asegura.
 
"Creo que ahora mismo  hay una pluralidad, surgen muchos temas a raíz de la crisis económica que ha vivido mi país en todos estos años. Por lo cual hay una mayor conciencia  quizá política y social. Pero cómo se manifiesta eso literariamente, no tengo claro que haya un rasgo común”, sostiene Mesa, quien recalca que  cada escritor enfoca estos temas de una forma diferente.
 
Para Mesa, las fronteras entre los géneros son artificiales. "Muchas veces,  cuando nos esforzamos en trazarlas estamos simplificando demasiado el hecho literario que es bastante más ambiguo. Yo, personalmente, escribo novela y cuento, siempre me preguntan ¿por qué?, y yo siempre digo que para mí es lo mismo”, comenta.
 
Pues, para Mesa, un texto simplemente puede salir escrito en pasado o presente, con una textura más literaria,   más seca o  más adornada. "Creo que es mucho más  distintivo el estilo personal del autor que  un  género. Mis cuentos se van a parecer  mucho  a mis novelas”.
 
Pero más allá de los géneros, la narradora española considera que un rasgo importante de las nuevas voces de la literatura española son las inquietudes sociales y políticas que hasta ahora se canalizan con una actitud escéptica y  un poco nihilista.      "Cierto pesimismo que en mis textos por cierto aparece. Pero al mismo tiempo creo que es importante que haya una indagación sobre esto, una investigación de por qué caemos en ese pesimismo, porque eso está pasando, porque yo creo que esa es la manera de cambiar las cosas”, dice.
 
"Creo que hay una literatura interviniente de la realidad, una literatura que modela la realidad, que la puede modificar sin que sea particularmente política o activa en el sentido de indicar qué hay que hacer,  pero simplemente dejando el debate sobre la mesa, debates que no salieron hace poco y que en la actualidad se hablan como las periferias, las ciudades,   los  temas de género y desigualdades sociales,  etc. Simplemente el hecho de que escribamos de eso, es ya un paso para poder cambiar”, dice. 
 
Mesa y el Quijote
Cervantes, sobre todo, es un escritor enorme que publicó, no sólo el Quijote, sino muchos libros de narrativa, teatro y poesía, apunta Mesa. Sin embargo, la narradora siempre  se vio  obligada a ceñirse  al Quijote.  "Es un libro  que ha llegado a nuestros días marcando de manera consciente e inconsciente nuestra obra”, cuenta. 
 
 Hace poco, Mesa  escribió sobre la obra de Cervantes. "Me he dado cuenta  que  a nosotros en España nos obligan a leer el Quijote entero o parte como capítulos. Y me he dado cuenta que   de niña yo odiaba el Quijote, no era una cosa que no quería, no sé,  tal vez porque era obligatorio”.
 
  "(Entonces), me he dado cuenta también de  que al escribir  este texto sobre la influencia del Quijote en  mi obra, el Quijote  estaba ahí de alguna manera, lo leyera y no lo leyera, porque  forma parte de nuestro acervo cultural: la gente sabe quién es el Quijote, quién es Sancho y lo que le pasa”.
 
 Ya de adulta, cuando empezó a leer y  a escribir con más intensidad,  Mesa vio al Quijote de Cervantes  con otra perspectiva. "Creo que nos enseña una cosa que es romper la frontera de los géneros, que es lo que hace el Quijote, avanzar la narrativa moderna, meter el humor en la  literatura de una manera inteligente, beber de la tradición  para romperla, hacer de todo lo que muchos escritores queremos hacer muchos siglos después”.

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