Murió Ricardo Piglia, un clásico contemporáneo de la literatura

El narrador y crítico murió a los 75 años de edad a causa de complicaciones derivadas de la esclerosis lateral amiotrófica que sufría desde hace dos años.
sábado, 7 de enero de 2017 · 00:00
AFP   / Buenos Aires

 El escritor argentino Ricardo Piglia, considerado el más importante narrador y ensayista argentino luego de Jorge Luis Borges, murió ayer  a los 75 años, en Buenos Aires. El autor, dueño de un estilo dúctil, original y emparentado con la tradición más exigente,   dejó un amplio legado de obras traducidas a más de 15  idiomas.

 Piglia, que falleció en la capital argentina por esclerosis lateral amiotrófica (ELA), es autor de importantes títulos de la literatura contemporánea como Respiración Artificial, Crítica y ficción, Formas breves, Plata quemada, Blanco nocturno y El camino de Ida. 

Al costado de su obra queda una larga lista de reconocimientos que incluyen el Premio Rómulo Gallegos (2011), el Formentor y el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, además de haber oficiado como profesor en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad de Princeton y la Universidad de California en Davis. 

Lector, crítico, editor, guionista, profesor y narrador, Piglia nació en Adrogué, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1941. Se formó en la carrera de Historia de la Universidad Nacional de La Plata, a 60 kilómetros de Buenos Aires, y trabajó en distintas editoriales. Aunque vivió durante muchos años en Estados Unidos, pasó sus últimos meses en Buenos Aires a causa de su enfermedad, o de lo que él definía como "estar embromado”, pero esta condición no le quitó la lucidez intelectual y la fuerza de trabajo que mantuvo hasta casi el último momento. 

De alguna manera, Piglia cristalizó en su narrativa, además de una definición de la literatura argentina de los últimos 50 años, una enunciación sobre sí mismo detrás de Emilio Renzi, esa suerte de personaje "alter ego” que lo enmascaró siempre y al que él mismo le brindó su segundo nombre y su segundo apellido. 

El propio Piglia llegó a decir que "la crítica es la forma moderna de la autobiografía. Uno escribe su vida cuando cree escribir sus lecturas”.

 Desde la literatura Piglia saltó a la pantalla grande mediante su novela Plata Quemada, ganadora del Premio Planeta 1997 y adaptada al cine en el 2000, bajo la dirección de Marcelo Piñeyro. El filme logró alzarse con el premio Goya a la "Mejor película extranjera de habla hispana”.

En 2016, Piglia obtuvo dos grandes reconocimientos por Años de formación, el primer volumen de la trilogía autobiográfica. El jurado del Premio Ciudad de Barcelona en Literatura en Lengua Castellana sostuvo, al fundamentar la distinción, que al escribir su autobiografía, Piglia "creó un personaje novelesco que transforma los géneros”, informó Página 12.  Poco después fue reconocido con el Premio Formentor, que lo transformó, a los 73 años, en el segundo escritor argentino en recibirlo, luego de Jorge Luis Borges.

 En los últimos años, Piglia estaba dedicado a la edición de Los diarios de Emilio Renzi, una especie de diario personal, recobrado de las anotaciones que hizo por años en 327 cuadernos casi idénticos, de tapas negras de hule, guardados en 40 cajas de cartón, que atesoró con su pasión de historiador.

 Los primeros dos tomos ya fueron publicados hace dos años. Para septiembre de este año se espera el tomo final, siempre por la editorial española Anagrama, que a principios de siglo reeditó toda su obra y le dio visibilidad europea a su literatura.

Fue en aquellos diarios que Piglia escribió alguna vez: "3 de marzo de 1957 (Nos vamos pasado mañana). Decidí no despedirme de nadie. Despedirse de la gente me parece ridículo. Se saluda al que llega, al que uno encuentra, no al que se deja de ver”.  Así se fue Ricardo, sin despedirse, pero dejando una obra eterna.
 
Un repaso por las obras más importantes del escritor

El escritor argentino Ricardo Piglia dejó textos fundamentales  de la literatura en español. Acá un repaso por sus obras más importantes, según el diario argentino El Clarín. 

Respiración artificial: Publicada en 1980, fue la novela capital del escritor. Narra la historia de un descubrimiento familiar y en su trama se cruzan las ideas literarias, la historia nacional, la teoría y las relaciones personales.

Prisión perpetua: Dos novelas breves que son un destilado pigliano en estado puro. El libro borra los límites, como a él le gustaba, entre ficción y reflexión, y se presentan como conferencias que pueden ser cuentos o pueden ser ensayos. 

Crítica y ficción: Un conjunto de conversaciones que son el testimonio de, para muchos, su mayor faceta: el Piglia oral. Todas sus ideas sobre la literatura están en este libro y la voz que las enuncia es inconfundible.

El camino de Ida: Una de sus últimas grandes novelas, sobre un asesinato en el campus de una universidad norteamericana. El policial fue otra de sus pasiones.

El último lector: Ensayo sofisticado, releva la figura de los lectores en una serie de textos literarios y de no ficción. De Kafka al Che Guevara, un ensayo sobre cómo lee la gente en los libros. 

Los diarios de Emilio Renzi: Su último gran proyecto, los diarios de su vida, corregidos a contrarreloj en los años recientes. Tres tomos que arrancan en su infancia, tocan los años intensos de su formación y llegan hasta el presente.

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