Murió Juan Carlos Calderón, el artista de la arquitectura

Calderón fue el autor de edificios como el Palacio de Comunicaciones, el HANSA, el museo Kusillo, el Hotel Plaza y las sedes de los organismos BID y CAF.
martes, 19 de diciembre de 2017 · 00:04

Manuel Filomeno /  La Paz


Juan Carlos Calderón, el arquitecto que trajo las ideas del  modernismo a La Paz, falleció ayer a los 85 años.


“Bolivia ha perdido a uno de sus más importantes arquitectos del último siglo, Juan Carlos Calderón.

 Su muerte enluta mi corazón”, escribió en Twitter el expresidente Carlos Mesa, luego de conocer la noticia del fallecimiento de Calderón.


Al igual que el exmandatario, varios usuarios llenaron de mensajes las redes sociales para rendir homenaje al arquitecto,  uno de cuyos sus últimos diseños plasmados fue el nuevo edificio del Ministerio de Economía, ubicado en El Prado paceño.


El urbanista fue responsable de edificios como el Palacio de Comunicaciones,  el museo Kusillo, el edificio Illimani, el hotel Plaza, y las sedes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento-Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), entre otros edificios.


Calderón nació en el corazón de la zona de Sopocachi, en 1932, y desde muy pequeño tuvo clara su intención de dedicarse a la arquitectura, construyendo maquetas y proyectando obras sobre papel hasta el momento de salir del colegio y emprender el viaje que cambiaría su vida, por primera vez.


“Con mucho esfuerzo, porque yo no provengo de una familia de oligarcas, mis padres pudieron enviarme a estudiar a Estados Unidos, a la Universidad de Oklahoma, donde pasé cinco años hasta graduarme”, relató.


Entre 1958 y 1972 trabajó en compañías constructoras de Estados Unidos, asentándose primero en Nueva York y luego en San Francisco, antes de volver a Bolivia.
 
Hace unos años, contó el arquitecto en una de sus últimas entrevistas, recibió una llamada de su vieja facultad, enterada de su trabajo y renombre. La escuela planeaba incluirlo en el salón de la fama de la universidad y poner  su nombre a la sala de exposiciones.


Calderón recibió la noticia con alegría, pero tuvo que declinar el honor, ya que aceptar esto hubiera significado también realizar un aporte de 30.000 dólares.


“Les expliqué con pena que en Bolivia  la fama y la fortuna no van de la mano, que vivo en un departamento de 110 metros cuadrados y que aún en el auge de las construcciones  nunca hubo en mi cuenta más de 20.000 dólares”, dijo sonriendo.


 Sin embargo, lo honores no le fueron esquivos. Fue merecedor de diferentes premios a lo largo de su vida, como ser la Gran Orden de la Educación Boliviana (1990), Gabriela Mistral de la OEA (1991), medalla de oro del Colegio de Arquitectos de Bolivia (1995) y el Premio Nacional de Cultura (2005), entre otras distinciones.


En septiembre pasado, Calderón fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), en una ceremonia pequeña e íntima, rodeado de sus más cercanos amigos.


“La UMSA me dio invitaciones para repartir, pero yo no quería que fuera un show, siempre he sido una persona modesta”

El acto, a pesar de ser sencillo e íntimo, fue muy hermoso, relató el arquitecto. “Me dejaron solo en una sala, vestido con una toga y un birrete, mientras el rector y los decanos de la universidad hablaban sobre mí. De pronto estaba yo sobre el podio, recibiendo una medalla y un diploma”, contó.


Arquitectura orgánica


“Si tengo que escoger un referente de la arquitectura mundial, escojo a Frank Lloyd Wright. Él entendió que los edificios deben respetar la naturaleza y ser uno  con su entorno”, decía Calderón, cuando se le preguntó sobre su formación como arquitecto.


Sus edificios, fieles a ese precepto, buscaban entrar en armonía con su alrededor, alejándose de los “paralelepípedos” que crecen como hongos en las ciudades.


“Un edificio debe ser una semilla que crece y se desarrolla en el espacio para encontrarse y responder a la secuencia de nuestros propios movimientos”.


Una de sus anécdotas más conocidas se refiere al día en que conoció a Lloyd Wright.


“Luego de verlo en un programa de televisión, y hacer el trabajo de investigador para conocer dónde se hospedaba. Lo llamé y el  accedió a recibirme”.


La visita duró 30 minutos, pero lo que le dijo lo marcó para siempre. “Fue maravilloso, él tenía 90 años, con una melena blanca, muy linda. Le comenté que en Nueva York se construían torres sin identidad; él me dijo que los jóvenes debíamos alzar los puños sobre nuestras cabezas y no permitir que ese desarrollo desmesurado y  sin sentido se detenga y eso es lo que he intentado desde entonces”.


Sobre ese desarrollo, Calderón fue muy crítico con los edificios construidos por el Gobierno en la plaza Murillo como La Casa grande del Pueblo y la nueva Asamblea Legislativa.


“Esos edificios rompen con el perfil del centro, son bodoques sin corazón”, explicó en una entrevista.


Ministerio de Economía


Una de sus últimas obras fue el edificio del  nuevo edificio del Ministerio de Economía, inaugurado en julio pasado.  Calderón se mostró muy entusiasmado por su construcción, pero criticó los excesos que se cometieron al equiparlo.


“Me alegró mucho que se usaran mis planos originales, y ha quedado muy bien ahora que está completo, pero no me gustó que se haya gastado tanto en equiparlo”, explicó.


Calderón planificó el edificio para que sea la sede del quebrado Banco Boliviano Americano (BBA);  sin embargo, esta entidad bancaria quebró y la construcción quedo trunca.
 

   Alfonso Gumucio, periodista 


El escritor y periodista Alfonso Gumucio lamentó en su cuenta de Facebook el fallecimiento de Juan Carlos Calderón.


“Una triste noticia. Murió Juan Carlos Calderón. Además de sus méritos como arquitecto, era un conversador afable y culto. En ocasiones anteriores habíamos conversado con Juan Carlos de las perversidades del llamado ‘arte contemporáneo’, que cree inventar la pólvora. La última vez que nos vimos hablamos del adefesio espantoso y mussoliniano que se yergue detrás del Palacio Quemado”.

José Márquez, arquitecto 


El arquitecto  y artista  José Márquez Pereira lamentó el sensible  fallecimento de Calderón, publicando en Facebook. 


“Su obra se encuentra en toda la ciudad, edificios planificados para no romper con su entorno, que mantienen una armonía especial con sus alrededores, con áreas de descanso y circulación amplias y acogedoras, que contrastan con los ‘paralelepípedos’ que crecen como hongos en la ciudad”. 


 Asimismo, recordó una frase de Calderón: “Yo soy de esa corriente organicista, donde la arquitectura y la naturaleza son una sola”.

 Claudio Vargas, estudiante 


El estudiante de arquitectura Claudio Vargas  lamentó el fallecimiento del reconocido profesional:  “Hoy acaba de fallecer uno de los mejores arquitectos que tuvo el país. Una gran persona, humilde, sencilla, sensible, una persona que entregó toda su vida a la arquitectura. Un ejemplo de arquitecto, de persona, de padre, de maestro. 


   Tuve ocasiones de platicar con él y no solamente darme cuenta del gran arquitecto que tenía al frente, sino de la gran persona que fue”, indicó el estudiante en Facebook.

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