Historias del Bocaisapo: El “vientre materno” de los artistas

“Bohemio”, “mágico” y “cálido”, donde había y hay gente interesante. Así definen al Bocaisapo los artistas e intelectuales que asistían al lugar desde sus inicios.
domingo, 3 de diciembre de 2017 · 00:00

Gabriela Alanoca C.  / La Paz

Con un techo en forma de cúpula, mesas de madera que llevan en medio una vela, paredes adornadas con un mural y cuadros, además de  la música bohemia que acompañaba y acompaña a cientos de artistas, como pintores, cantantes, escritores y poetas, funciona el Bocaisapo. Considerado como un vientre materno por estas características que hacen que sus clientes se sientan en ambiente cómodo y cálido, que provocan  felicidad.

“Bohemio”, “mágico” y “cálido”, donde había y hay gente “interesante”, así es conocido   este lugar que tiene como especialidad de la casa la coca, el vino, la cerveza y el té con té.

Después de 20 años de  funcionamiento (y su inminente cierre), el  poeta y pintor y  actual director del Museo Nacional de Arte, Édgar Arandia, recuerda muchos pasajes vividos en este  denominado “bohemio” lugar. Dentro de los más relevantes   revive en su memoria que uno de los fundadores, Cayo Salamanca, lo denominaba como un “vientre materno”, debido a que las paredes que conformaban el lugar (construido en el siglo XVII) estaban construidas con  los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra.

“Está el agua que ha convertido a la tierra en ladrillo, para lo cual necesito  aire y para hacer cocer el material se recurrió al fuego. Entonces esto hace que sea como una cavidad maternal, por eso nos sentimos bien” , decía Salamanca, según el recuerdo de Arandia.

Bocaisapo  es parte de los desniveles casi subterráneos de la Casa de la Cruz Verde, que según el letrero del lugar   fue puesto para espantar a una viuda condenada que se llevaba las almas de los borrachos. Entonces, un 7 de febrero del 1997, a las 19:00, en esta mítica calle  fue fundado el Bocaisapo, lugar que se volvería “un punto de convergencia entre artistas” , según el antropólogo e historiador Clever Cárdenas, quien denomina a este lugar como mágico, donde existía una intensidad literaria.

Arandia   rememora que este lugar fue fundado  por la escritora Marcela  Gutiérrez, quien trabajo en Presencia, y el músico  Cayo Salamanca, donde ambas personalidades le daban un toque dulce, incentivando a la lectura y estimulando a la presentación de artistas jóvenes.

Entre las historias suscitadas en el “Boca”, que cerrará el 1 de enero,  recuerda  que artistas y políticos al terminar una puesta en escena en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez o al concluir alguna exposición o inauguración se dirigían a este pub.

“Soledad, soledad. Esta noche estoy muy triste, se me ha ocultado la luna y  no cabe duda alguna que se fue porque te fuiste”  era la canción que cantaba Salamanca, en los inicios del “Boca”,  en compañía de su “gusano”  -así denominaba a su concertina-.  Arandia  recuerda que las personas, por más pequeño que es el espacio, se ponían a bailar.

“El ‘Boca’ tenía un encanto único, en ese entonces, tanto  que cuando estaba  lleno nos quedábamos parados”.

Anécdotas

El bohemio lugar fue testigo de las andanzas del escritor   Víctor Hugo Viscarra, David Mondacca, el poeta Jorge Campero, Humberto Quino,  Alejandro Canedo, también personalidades políticas como la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, y la concejala y exministra Cecilia Chacón, entre otros.

La concejala  Cecilia Chacón,  quien conoce el “Boca” desde hace más de 15 años, recuerda  que cuando asistía había días en los que se jugaba  juegos tradicionales como la tunkuña, el sapo y el cacho.  Además, no olvida aquellas denominadas “noches de vinilo”, donde  los clientes podían llevar un disco y éste era reproducido. Cárdenas, por su parte, recuerda que cada jueves y viernes se hacia un ritual andino (k’oa) ofrendado a la Pachamama.  Asimismo, entre risas, revive en su mente aquella que vez que un escritor hizo que los presentes en el lugar pisaran su libro - recién presentado- como símbolo de buena suerte. “Al final nunca supe cómo le fue en la venta de su texto”.

El antropólogo también rememora el famoso letrero que decía “Todo en vino y nada en vano”  ubicado cerca de un reloj trucado, cuyas  manecillas giraban hacía atrás, “era para que no veamos  el paso de la hora”, agrega.

 Asimismo, no olvida lo que  Viscarra le dijo una vez a un  policía que entró al bar. “Esa noche vino un periodista de El Deber, Pablo Ortiz, a entrevistar a Víctor, pero  a pareció un policía -por denuncias mal fundadas-. El policía dijo arriba las manos y obedezcan a la autoridad y Víctor, que estaba con copas demás,  dijo: aquí la única autoridad soy yo. Entonces todos se rieron”.

Mientras tanto, el pintor y grabador  Diego Morales  recordó que el mural  que hay en el lugar  fue realizado por él  a cambio bebidas alcohólicas. “Quisiera recuperar mi mural y cuadros”, dice.

En el mural desmontable están retratados Humberto Quino, Manuel Benavente, Ernesto Cavour, Víctor Hugo Viscarra y otros artistas. “La idea era... que a medida que iban muriendo se les iba tarjando y  cuando fallezcamos todos, el mural hubiera sido como una memoria”, explica, por su parte, Arandia.  En medio del recuerdo de esta etapa del “Boca”, dice, “siempre había alguien con quien conversar y el ambiente tenía el aura de Marce y Cayo”.

Procesión del sapo

Cada 5 de febrero, a las 19:30 o 20:00, aniversario del “Boca”,  el dueño y los clientes fieles al lugar salían en procesión con el sapo. Acompañados de música recorrían la Indaburo, llegaban a la iglesia Santo Domingo y hacían una ofrenda al “sapo” en la  plaza Wenceslao Monroy (Atrio del Teatro Municipal).  “Antes en el aniversario del ‘Boca’ le hacíamos fumar, lo ch’allabamos y bailábamos”, recuerda Arandia. 

Cierre del Bocaisapo

Este bohemio lugar  vive su último mes de funcionamiento. El dueño, Cayo Salamanca, dijo a Página Siete  que prefiere no referirse al tema. Nostálgico, indicó: “Me encuentro afectado por el cierre y prefiero no hablar nada por ahora”.

Al respecto, Diego Morales  lamentó este hecho y consideró que la mala administración es causante del cierre de este lugar. 

“Es una pérdida que quedará en la memoria urbana. Yo creo que no hay un espacio cultural como éste”, opinó

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