Escritores despiden al gran maestro Abelardo Castillo

El novelista y dramaturgo murió ayer a los 82 años en la ciudad de Buenos Aires.
miércoles, 3 de mayo de 2017 · 00:00
Página Siete   / La Paz

Fue un gran maestro de escritores. El novelista, cuentista, dramaturgo,  ensayista y uno de los referentes más notables de la literatura argentina de las últimas décadas Abelardo Castillo murió ayer a los 82 años en Buenos Aires.

 Su muerte se produjo a causa de una infección intestinal que lo afectó luego de una cirugía, a la que se había sometido en las últimas semanas, informaron allegados al escritor, según el diario argentino El Clarín.

 Defensor del relato breve, pero también autor de novelas como El que tiene sed y Crónica de un iniciado y de obras de teatro como Israfel fue un autor fundamental de la segunda mitad del siglo XX en Argentina, que consideraba que el escritor es ante todo "un inmoderado por naturaleza, un rebelde”. Su obra ejerció una influencia clara en las nuevas generaciones de escritores.

Por esa razón, ayer, escritores de varios países de América Latina y en especial Argentina lamentaron la partida del narrador. Todos coincidieron  en definir a Castillo como el "maestro de escritores”.

 "Murió Abelardo. Un gran escritor y mi único Maestro. Recuerdo los años en su taller como una de las etapas más lindas de mi vida”, escribió la autora Silvia Arazi, según el diario La Nación.  Su colega  Claudia Piñeiro  sostuvo: "Qué tristeza enterarme de la muerte de Abelardo Castillo. Gran escritor y formador de escritores”.
  
Castillo nació en  Buenos Aires, el 27 de marzo de 1935, y a los 11  años se trasladó con su familia a San Pedro, que para él fue su "lugar afectivo”, donde vivió hasta los 17 años, y en 1952 regresó a Buenos Aires.

El reconocimiento temprano le llegó a los 24 años, cuando obtuvo el primer premio del concurso de la revista Vea y Lea, cuyos jurados fueron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Manuel Peyrou, se lee en  El Clarín.

El dramaturgo  fundó y dirigió dos revistas literarias míticas en Argentina, El escarabajo de oro, de los años 70, y El ornitorrinco, que se difundió durante los años de la dictadura militar, según La Nación. 

En su última obra Diarios (1954-1991), publicada en 2014 por editorial Alfaguara, desmenuzaba su vocación por las letras, que irrumpió tempranamente en su vida, así como su empecinamiento por persistir en el intento. El libro es a su vez un retrato de una época inolvidable de la literatura argentina.

Su obra fue traducida a varios idiomas y ejerció gran influencia en narradores más jóvenes, como Guillermo Martínez, Juan Forn y Gonzalo Garcés, que participaron en los célebres talleres literarios del escritor.

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