La familia Cordero invita a un viaje al pasado en su estudio

Los herederos de estos famosos fotógrafos proponen al público una sesión de fotos en “retrospectiva” con trajes antiguos y locaciones que se usaban en 1900.
domingo, 7 de mayo de 2017 · 00:00
José  Antonio Vásquez  / La Paz

Ninoska Cordero habla orgullosa de la vieja cámara fotográfica  que su bisabuelo usaba para retratar a las cholas de antaño. Mientras camina a paso lento por el estudio fotográfico de la familia, ubicado en la zona de San Pedro, señala con el dedo hacia el artefacto y repite más de  dos veces: "Es una verdadera joya”.

 Sus ojos brillan. Luego muestra y describe las características de los objetos que su bisabuelo, abuelo y padre usaron para perpetuar casi  100 años de la historia de Bolivia.

 Su bisabuelo, Julio Cordero Castillo, es   conocido como el fotógrafo de la alta sociedad paceña de inicios del siglo pasado y por conservar, con sus fotografías, espacios destacados de la ciudad de La Paz de antaño.

Hoy, Ninoska, que pertenece a la cuarta generación de los reconocidos fotógrafos Cordero, ha decidido hace dos semanas compartir la magia de  sus antepasados con la gente. 

  Ella y su familia han abierto las puertas del estudio de los  Cordero para  que las personas puedan visitar el pasado.  El público puede  sacarse fotos con vestimentas antiguas y  en locaciones que usaba su abuelo entre  1900 y 1920   para retratar   a  las cholas paceñas  de la época de oro y   a mujeres de diferentes clases sociales. Además, las imágenes son reveladas en blanco y negro, en sepia y a colores.  

 En 1900, Julio Cordero Castillo  abrió su primer estudio fotográfico, que se convirtió en uno de los lugares más concurridos de la sociedad paceña. Las mujeres lo visitaban con sus mejores vestidos, sombreros y peinados para que sus retratos queden perpetrados en el tiempo. 

Ni bien uno ingresa al  estudio  de fotos de la familia Cordero da un paso inmediato al pasado y se traslada a un estudio fotográfico de 1900. En el lugar, que hoy parece un museo,  se observa    sobres  de flash de magnesio y  cámaras antiguas.

 En el espacio también se observa  trajes que la chola paceña usaba en 1910 y atuendos de los campesinos de aquellas épocas, entre otras prendas. Además, como parte de la decoración, se expone  un antiguo teléfono de pared, una radio, maletas y una damajuana, entre otros.

En el estudio, uno queda perdido en el  tiempo al observar retratos de  elegantes cholas y mujeres de antaño.   La familia Cordero guarda también una valiosa colección de fotografías,  al menos más de 100 mil imágenes. 

"Quiero revalorar el trabajo de las cuatro generaciones de fotógrafos Cordero que data desde 1900”, asegura  Ninoska, la impulsora del proyecto.

La idea de crear un estudio fotográfico de estas características nació hace tres años. En aquel entonces Ninoska y su papá, Julio Cordero Benavides,  expusieron fotografías de cholas de antaño en la Casa de la Cultura. Allí empezó a germinar la idea. 

 "Al iniciar este proyecto me dije que este  no podía ser un estudio normal, sino que tenía que tener rasgos de principios de este siglo”, cuenta  entusiasmada Ninoska.

  En las próximas semanas el Estudio Cordero contará con tres fondos fotográficos de antaño pertenecientes al bisabuelo de Ninoska. Además, ella gestiona cinco vestimentas de antaño, tanto para varón, mujer y niños.

"Decidimos hacer la caracterización con ropa de la chola antigua para destacar su aporte histórico a la sociedad”, agrega la impulsora del proyecto.

 ¿Cuánto cuesta  volver al pasado? El  precio  de la sesión fotográfica retrospectiva en el estudio Cordero  es "el mismo que en otros lugares”, 800 bolivianos. "Las fotos  también se pueden hacer al aire libre. Además es el cliente el que  selecciona sus imágenes favoritas. Aparte del material que le brindamos, el estudio entrega una foto en sepia (color café clásico) porque quiero revalorar la belleza en ese tipo de imágenes de antaño.
  
Contra viento y marea

Nacida  en cuna de fotógrafos varones, Ninoska  quiso seguir el  camino de sus antepasados.  Su  papá  se opuso a esta decisión  y pidió a su hija que  se dedique a otro oficio. "Entonces tuve que ir contra todas las tradiciones de los Cordero y me especialicé, desde hace 10 años, en fotografía”, dice  desafiante la primera fotógrafa  de la familia Cordero.

La primera generación de fotógrafos en la familia de Ninoska empezó con su bisabuelo Julio Cordero Castillo, luego su abuelo Julio Cordero Ordóñez, quienes  habían fotografiado La Paz desde principios del siglo XX.  

Después vino su papá Julio Cordero Benavides, quien también perpetuó  los lugares y los personajes de esta ciudad, a la que siempre  recordaba como una urbe "señorial y maravillosa”.
 
Ahora,  Ninoska busca que el legado de sus antepasados viva para siempre. Por esa razón, ha abierto las puertas del estudio de los Cordero para que la gente vuelva al pasado. 
 
Julio Cordero Castillo, el fotógrafo de la alta sociedad 

Julio Cordero Castillo, nacido en 1879, es conocido como el fotógrafo de la alta sociedad paceña de inicios del siglo pasado y por conservar, con sus fotos, espacios destacados de la urbe paceña de antaño. 

Entre los miles de negativos que tienen guardados los Cordero, hay cientos de historias que poco a poco van recordando y también descubriendo.

Durante la presidencia de Eliodoro Villazón, Julio Cordero Castillo fue designado "fotógrafo de la sección de Identificación de la Policía de Seguridad de La Paz”, según reza un documento firmado por Villazón el 18 de noviembre de 1909.

Así fue como el primero de los "Julios” obtuvo para su archivo fotografías de malhechores de inicios del siglo pasado, como el Quewa (maricón en aymara), un ladrón que "se vestía de chola para hacer sus fechorías”. 
 
 
 
 
 
 
 


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