Falleció Juan Goytisolo, el Premio Cervantes 2014

Su obra se desplegó entre novelas, ensayos, libros de viaje y poemas
domingo, 4 de junio de 2017 · 17:26
elmundo.es/
En el patio de esa casa marraquechí hay un árbol que da naranjas por las ramas de una mitad y limones por la de la otra. Es un árbol caprichoso, un injerto que cuajó con fortuna y convierte al frutal en un exotismo en medio de la loca medina de la ciudad. El árbol es una ceñida advertencia de lo que también fue Goytisolo. De su condición dúplex de escritor y disidente. De agitador y reflexivo.
 
De audaz y antiacadémico. Si apartamos sus primeras novelas ('Juegos de manos') o 'Duelo en el paraíso'), vinculadas al realismo social, lo que después llegó es un corpus novelístico y ensayístico donde decidió hacer carrera en solitario vinculándose a una tradición que consideró, más allá de los siglos, sus contemporáneos: Fernando de Rojas, Cervantes, Góngora, Mateo Alemán, Blanco White, Larra, Valle-Inclán, Azaña, Luis Cernuda... Juan Goytisolo quiso estar del lado de la raza de los acusados.

Su obra se desplegó entre novelas, ensayos, libros de viaje, artículos de prensa y algunos poemas. Escogió en los años 50 exiliarse a París y vivir en los barrios de la inmigración, perteneció a la escudería de la editorial Gallimard (junto a su mujer, Monique Lange), marchó después a Nueva York para dar clases en la universidad y en los años 80 comenzó a vincularse a Marrakech, ciudad donde murió a los 86 años y de la que hizo parte de sus sustancia narrativa y centro de su vida. Entre Marrakech y Tánger pasó los últimos años, con algunos viajes a Madrid y a París.

Juan Goytisolo escogió la vía del heterodoxo, con pequeñas concesiones de las que explicó algunas, como aceptar el Premio Cervantes para amortiguar el futuro de su tribu: su familia marrakechí (su compañero, sus tres sobrinos, sus cuñados...). Y aun así Goytisolo, mantuvo hasta el final una firme conciencia crítica. Fue, junto a Susan Sontag, uno de los primeros intelectuales europeos en denunciar la matanza de Srebenica, que fue el verano más sangriento del salvaje conflicto de Bosnia. De aquello quedó un libro poderoso: 'Cuaderno de Sarajevo'.

Hablaba perfectamente árabe y el dialecto marrakechí. Pasear con él por la ciudad era un espectáculo. La gente lo paraba por la medina, lo saludaba, le pedía un consejo, le tocaba la espalda. Y él prestó durante décadas toda la atención a entender el pulso de aquella ciudad y del islam, con algo de centinela alerta ante una realidad musulmana cada vez más desfigurada. En su novela 'Makbara' dejó fijada la fascinación de una riqueza: la que encierra la plaza de Xemmá El Fná, para la que consiguió, junto a otros creadores, el título de patrimonio de la Humanidad.

Pero el Goytisolo que quedará más allá de cualquier 'excepción' será el narrador y el ensayista que buscó la redifinición de algunos paradigmas literarios de la segunda mitad del siglo XX. Ahí están novelas como 'Señas de identidad', 'Reivindicación del Conde Don Julián', 'Juan sin tierra'. Y crónicas de una España peor en 'La Chanca' o 'Campos de Níjar'. Era, o quiso presentarse hasta el final' como 'El exiliado de aquí y de allá'. Un escritor que entendió el lenguaje como una exploración. Como un vigoroso aparejo que alcanza pleno interés cuando se fuerzan sus límites, pues ahí es capaz de ofrecer un algo nuevo, una nueva astronomía. Un espacio de tensión.

Perdió a su madre en uno de los bombardeos contra Barcelona durante la Guerra Civil. Aquel zarpazo fue llaga perpetua. Y una herida que condicionó un desafío cívico que asoma también en la escritura de sus dos hermanos: el novelista Luis Goytisolo y el poeta José Agustín Goytisolo. Se supo solo en la aventura de las letras desde muy pronto, pero consideró ese 'estado civil' como un motor de explosión, como un impulso. Juan Goytisolo cierra de algún modo la tradición intelectual europea de la segunda mitad del siglo XX, en la que caben gentes como Simone Weil, José Ángel Valente, Samuel Beckett...
 
Aquellos que optaron por una decidida capacidad desmitificadora de los conductos oficiales de la historia. Él indagó más allá, contrastó sus impresiones hasta extenuar el debate. Y, sobre todo, decidió no claudicar, ni un paso atrás, convencido de que la literatura también es una forma de tomar conciencia de un tiempo, hacia delante y hacia atrás, configurando un relato paralelo donde la excepción es la norma. Una especie de subversión. Como el árbol aquel de su casa marraquechí.

Reacciones tras la muerte
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, ha transmitido su pesar a través de una nota de prensa en la que ha dicho que "Juan Goytisolo es uno de los autores premiados con el Cervantes que quizá más cerca se sintió del autor del Quijote. Él mismo decía que su patria era el español y su nacionalidad la cervantina. Siempre es triste perder a quien contribuye con su pluma a engrandecer la experiencia intelectual de otros".

Para Felipe VI las letras españolas "están de luto" pero "nunca abandonadas, porque la obra de Juan Goytisolo acompañará siempre a nuestro idioma", ha dicho el Rey en su mensaje
El exministro de Educación y portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, ha expresado en su cuenta de Twitter su "dolor" por la muerte del escritor y se ha referido a él como "La palabra maravillosa, inclasificable y entregada a escritura que abre espacios de libertad".

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha lamentado a través de su cuenta personal de Twitter el fallecimiento del escritor con una frase extraída del discurso que ofreció Goytisolo cuando recibió el Premio Cervantes en 2014. "La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera. Buen viaje, Juan Goytisolo".

En declaraciones a Catalunya Ràdio recogidas por Europa Press, el Premio Cervantes 2016, Eduardo Mendoza, ha recordado el impatco que tuvo en él la obra de Goytisolo y ha dicho que no estaba "de acuerdo con los postulados" de Goytisolo sobre la lengua como elemento que debía deconstruirse y reformular, pero ha reconocido que sus ideas le hacían reflexionar. "Su idea de que la lengua era propiedad de los que mandaban y que, por tanto, él era un paria llegaba a lo radical", ha considerado.

La escritora mallorquina Carme Riera, directora en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) de la Cátedra José Agustín Goytisolo, ha recordado a su hermano Juan como un hombre comprometido con la lengua y con su época del que ha destacado que deja "un legado múltiple". "Como novelista hay obras que quedarán para siempre, como 'Señas de identidad' o 'Reivindicación del conde don Julián".

La presidenta andaluza Susana Díaz ha publicado en un comentario en su cuenta de Twitter en el que expresa su "pesar por la pérdida de Juan Goytisolo, uno de los grandes narradores del siglo XX, de fuerte compromiso social y vínculo con Andalucía".

El Vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, también ha dejado un mensaje en su cuenta de Twitter: "Mi pésame a la familia de Juan Goytisolo que nos deja en su obra la riqueza de nuestro castellano".

Por su parte, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, también ha utilizado la red social para dejar un mensaje: "Juan Goytisolo, el escritor al que nuestra literatura e idioma agradecerán siempre su libertad y su compromiso con la realidad".

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