Ennio Morricone, el célebre compositor que sorprende

El maestro, como lo llaman en Italia, dará conciertos en Europa y realiza una gira mundial iniciada el 2016 para celebrar 60 años de carrera.
sábado, 8 de julio de 2017 · 00:00
AFP  / Roma

A los 88 años, Ennio Morricone, uno de los compositores más célebres y amados de la historia del cine, mantiene su creatividad y lucidez pese a la agotadora gira de conciertos programados, con los que desea  sorprender a su público. "Me han pedido dirigir mi música. Es que  no soy un verdadero director de orquesta, no dirijo la música de otros compositores. Me gusta escuchar mi música y ver la reacción del público”, dice.

   El maestro, como lo llaman en Italia, dará conciertos en Europa y   realiza una   gira mundial iniciada el 2016 para celebrar 60 años de carrera. "Es que en el cine no se puede oír con atención la música, por los diálogos, los ruidos, los efectos especiales, todo eso distrae a la gente. La música hay que escucharla. Los conciertos permiten al público escuchar mi música, sólo mi música”, dice. 
 
El compositor de más de 500 bandas sonoras, que ha escrito melodías únicas como el silbido de El bueno, el malo y el feo (1966) o el magnífico solo de oboe de La misión (1986), resulta ante todo un señor afable y disponible, que cuenta anécdotas y secretos con el mismo ritmo musical de sus composiciones. "La música de La Misión nació de una obligación. Tenía que escribir un solo de oboe, se desarrollaba en América del Sur en el siglo XVI y tenía la obligación de respetar el tipo de música de ese periodo. A la vez tenía que escribir una música que representara también a los indios de esa región. Todas esas obligaciones me encadenaban”, cuenta.

 El autor de música de filmes de amor, políticos, sociales, de miedo y naturalmente western, sonríe cuando se le compara con compositores clásicos como Rossini o Mozart, también muy prolíficos.
 
"El hecho de que haya podido componer música con total libertad, y tan diversas, ha sido posible no sólo porque contaba con la técnica, sino porque era necesario que yo cambiara cada vez mi traje compositivo. El filme lo requería. Me acomodaba, cada vez resultaba diferente”, explica. 

Morricone reconoce que las composiciones para el cine suelen ser más fáciles, pegajosas, con respecto a las cien piezas de cámara o contemporáneas que ha escrito. Entre sus autores preferidos figuran Stockhausen, Boulez, Luigi Nonno, Aldo Clementi, Petrassi, "mi maestro”, dice, así como Stravinsky, Bach, Palestrina Monteverdi. "Siento olvidar algunos, pero ellos, conscientemente o no, han dejado huella”, admite. 

El compositor, que trabajó con los mayores cineastas  de Hollywood, Huston, Siegel, Polanski, Fuller, además de Leone, Pasolini, Bertolucci, Argento, Pontecorvo y Almodóvar, es en efecto un artista emblemático del siglo XX, que debe su éxito sobre todo a la sabia combinación de imagen con melodía.  ¿Cuál ha sido la receta? "No hay receta, para nada. He intentado muchas recetas.
 
Traté de inventarme una manera de escribir música melódica llena de pausas. Casi que monosílabas o tres sílabas juntas y luego una pausa. Como un pensamiento que va y vuelve, que se repite en forma diferente. Siempre quise cambiar, aunque al final siempre me parezco a mí mismo”.

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