Ofertan obras de Raúl Salmón y Raúl Botelho para no videntes

Se encuentran en el stand del club de lectura “6 puntos al conocimiento”. Además de obras para lectores jóvenes también ofertan cuentos infantiles.
martes, 8 de agosto de 2017 · 00:00
Wara Arteaga  / La Paz 
 
No tienen portadas llamativas, ni muchos colores, ni  letras visibles para la mayor parte de los lectores, sin embargo, sus páginas albergan el universo construido por autores como Raúl Salmón, Raúl Bothelo y Antonio Gil, entre otros autores. Son páginas con una particularidad: están   escritas en braille. 
 
Estos libros  para no videntes se hallan expuestos en un pequeño stand en  la planta baja del Bloque Amarillo que se presenta por primera vez en la Feria Internacional del Libro de La Paz. 
 
Se trata de un stand que reúne  la oferta del primer club de Libro de personas ciegas en Bolivia, denominado "6 puntos al conocimiento”.  El nombre se debe a que son seis las casillas en las que se acomodan los puntos  para escribir en sistema braille. 
 
La oferta es limitada, tienen alrededor de 10 libros, entre los que se puede encontrar desde la Constitución Política  del Estado hasta libros de antiguos autores bolivianos como Raúl Salmón. 
 
Pero ¿cuánto tarda el proceso de  publicar un libro  escrito en sistema braille? El presidente del club de libros, Freddy Valdivia, explica que primero necesitan los libros en Word, después usan un programa que convierte y diseña  el texto a braille, por último, se requiere de una impresora de alto relieve y papel especial para estos libros. Todo este proceso no debería llevar más de una hora. 
 
Sin embargo, las personas no videntes tardan mucho más en escribir en braille, lo hacen con ayuda  de una tablilla, a través de la cual pueden plasmar las letras en una línea. Esto les  demora como cinco minutos y una hoja alrededor de una hora. "Leer también lleva tiempo. La lectura y la escritura no es rápida como con la vista”, detalla  Valdivia.
 
Las obras que presentan tienen un precio inicial de  40 bolivianos, el precio cubre el costo de la impresión y el papel que necesita cierto grosor para que la máquina  no lo perfore. A simple vista se pueden ver sólo etiquetas con los títulos de las obras, pegadas en láminas traslúcidas de plástico para resguardar las páginas que se sostienen en anillados. Los libros son voluminosos a causa del relieve de las páginas.  
 
Valdivia  reprochó que en las escuelas no existan libros para personas  no videntes. "Un niño que no ve está en desventaja, frente a otro que sí tiene esa posibilidad. Nosotros queremos que se garantice ese proceso tan importante para la vida como  es la lectura. Perdimos sólo la visón, nuestro intelecto está intacto”, apuntó. Por ello, y a manera de sensibilizar a la población, en ese stand se obsequia  el abecedario en alfabeto braille  a los visitantes.
 
También hay oferta para niños
 
En el stand del  club de lectura también se ofrece cuentos para niños no videntes. Pero con una peculiaridad, lejos de ser sólo las hojas con letras en braille,  se puede apreciar una presentación  de los protagonistas de cada historia diseñados con diferentes materiales y en alto relieve. 
 
En el  cuento de la Caperucita Roja, por ejemplo, se puede apreciar en la portada, a la vista y al tacto,  a una niña con cabellos rizados, una inocente mirada que  además muestra una sonrisa. La vestimenta es de franela roja y las manos están diseñadas de goma eva, lo mismo que su rostro.  Todo perceptible al tacto.
 
Los otros cuentos que se  ofertan  en ese espacio son El gato con botas, El gato y el ratón, El camello perdido, La araña Misgi y el Pájaro Dulce Encanto. El precio de cada cuento es de 100 bolivianos.   "Yo tengo la idea, pero también necesito alguien que me ayude”, explicó Patricia Rodríguez, miembro del club de lectura.
 
Los cuentos no son el único trabajo innovador de Rodríguez,  también creó un instructivo para enseñar a los niños a vestirse. La idea nació cuando vio que su hijo, que nació con síndrome de down, tenía algunos conflictos para manejar, por ejemplo, el nudo del zapato u otros accesorios de la ropa.  
 
Es una especie de cuaderno, pero hecho a base de tela, entre las páginas se puede apreciar desde los cierres, botones, nudos, diferentes hebillas, que muchas veces los niños confunden al usar. 
 
"Lo creé para ayudar a mi hijo. Pero es muy útil también para los niños no videntes y para los niños en general, porque cuando son pequeños se confunden al usar estos accesorios”, explicó Rodríguez.

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