Lupi, actor de Vuelve Sebastiana, sigue a la espera de días mejores

Ahora tiene 73 años de edad. En la actualidad es uno de los pocos pobladores que conserva la vestimenta tradicional del pueblo Uru Chipaya.
sábado, 23 de septiembre de 2017 · 00:00
Wara Arteaga Very  / Chipaya

Vuelve Sebastiana fue un documental que   mostró  las costumbres y las limitaciones de la nación Uru Chipaya. La historia se inicia cuando Sebastiana, una niña de 10 años, cruza  las fronteras de su pueblo y llega a  territorio aymara, una tierra desconocida  pero abundante en comida. 

Este documental, junto a la protagonista, recibió varios reconocimientos desde 1953. Pero muchos otros chipayas participaron en  la película, entre ellos Paulino Lupi, mejor conocido como Pablito, que interpretaba al hermano menor de Sebastiana. 

64 años pasaron desde que se estrenó la película de Jorge Ruiz. Paulino tenía ocho años  entonces, hoy tiene 73. Todavía vive en esa región olvidada de Bolivia, cerca al río Lauca. 

Él no recibe reconocimientos, ni es invitado a  viajar a La Paz.  Además,  ningún turista que haya visto el documental pregunta por él, la favorita es Sebastiana. Sin embargo,  ambos fueron elegidos por el profesor de la escuela porque se destacaban como los mejores estudiantes.  

"Ella cada lunes era abanderada, mientras yo recitaba todos los lunes”, recuerda Paulino con un castellano muy fluido. Hoy, junto a Sebastiana,  es una de las personas más antiguas del lugar.  

Lupi sonríe, es bromista y sociable, su ganado vive de las pocas pajas  y pastos secos del lugar.
 
 Hoy es uno de los  pocos  comunarios  del pueblo que conserva la vestimenta tradicional, con una ira (una especie de poncho claro que cubre los hombros y llega hasta las rodillas) y una camisa tejida de lana de oveja.   Además habla pukina, quechua, castelllano y un poco de aymara. 

Paulino y Sebastiana no sólo fueron parte de una de las películas  que expuso a la cultura Chipaya fuera de las fronteras. Ellos, que no son aymaras ni quechuas, aún  son testigos de  la paulatina decadencia de su pueblo, junto a su idioma, el pukina. 

El documental mostró cómo los chipayas sobrevivían comiendo unos pocos puñados de quinua, sin más productos que cosechar por causa de la tierra salitrosa. Hoy crían ovejas y gallinas, en medio del campo blanquecino, por causa de la sal. 

Lupi  ha visto a cinco de sus siete hijos irse a otro país en busca de mejor vida, él también se fue, pero volvió porque espera días mejores para los Uru Chipaya. Hoy,  los cuatro ayllus de esa nación albergan a unas 500 personas.  

La pobreza en Chipaya es   tal que en la última entrevista con los medios   Sebastiana se alejó  y dijo:  "Sólo me sacan fotos”. 

Minutos después,  los periodistas dieron una cuota para regalarle unas monedas a la actriz a cambio de un testimonio. 

El caso  de Paulino no es  el mismo, los medios no se le acercan, tampoco lo reconocen.   En la película  ha participado  en varias  escenas junto a Sebastiana.   "Participé de la película con Jorge Ruiz, después ya no lo he vuelto ver.  ¿Está vivo o muerto?”, pregunta, como quien comenta sobre un pariente que no ha visto hace años.

 El actor no sabe si Sebastiana recibe algo por el documental en el que participó, pero sabe que cuando alguna autoridad municipal, departamental o nacional visita su territorio pasan a saludar a Sebastiana. Pronto planea visitar La Paz  y quizás hablar con alguna autoridad sobre "su olvido”.
 
"¿A quién puedo preguntar?”, consulta.

 Vuelve Sebastiana, de  Jorge Ruiz, (1924 -2012)  fue la primera película nacional en ganar un premio internacional. En 1954 fue escogida -entre 200 películas documentales de todo el mundo- como ganadora en la categoría de Antropología y Folklore  del Gran Premio del Festival Cinematográfico Internacional del Sodre, en Uruguay, según el Diccionario Cultural  Boliviano. 

  En 2010, dos años antes de morir, Ruiz dijo que filmó Vuelve Sebastina para mostrar la situación del pueblo Uru Chipaya.

En marzo de este año Sebastiana Kespi recibió el Premio  Nacional de Cultura en La Paz. Mientras que Lupi siempre  ha permanecido  olvidado.

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