Los lustrabotas y sus distintas representaciones en la cultura

Diversos autores han explorado las diversas facetas de los “lustras” en el cine, el teatro, la literatura, la historieta y la música a través de los años.
domingo, 14 de enero de 2018 · 00:04

Manuel Filomeno /  La Paz


Soñadores, valientes, trabajadores y lingüistas callejeros, los lustrabotas han sido representados de todas las maneras posibles en la cultura boliviana de los siglos XX y XXI: en la literatura, el cine, el teatro, la historieta y la música.


La figura del encapuchado urbano ha cobrado nueva vigencia a través de la representación de Tupah, el protagonista de Averno, la última película del cineasta Marcos Loayza.


En el filme, Tupah deja sus labores como lustrador de calzados para embarcarse en un viaje por la fantástica noche paceña. En ese viaje, Tupah se encuentra con criaturas fantásticas como el Anchancho, el Lari Lari y el Kusillo hasta encontrar a su tío Jacinto.

“Lustra”  boxeador de la historieta Agua Negra.
Foto:Supay


Para desarrollar el personaje, el joven actor Paolo Vargas debió trabajar como  lustrabotas por una temporada. De esta experiencia resaltó la dignidad del gremio, compuesto en la actualidad en gran medida por jóvenes y niños.


“Ponerse en la piel de un lustrabotas fue una experiencia reveladora. Lo que yo puedo rescatar es la  dignidad de haber trabajado  en las calles, de haber obtenido cada centavo honestamente. Creo que los ‘lustras’ son un gran ejemplo para toda la sociedad boliviana, un ejemplo de lucha y de esfuerzo”, relató el actor en una entrevista con Página Siete.

Imagen  del lustrabotas de Imágenes Paceñas.
Foto:  Archivo


Pero Tupah no es el primer lustrabotas retratado en el cine, ya que al menos en otras tres oportunidades su imagen fue representada en la pantalla.


El más famoso de ellos fue interpretado por Gerardo Suárez en la película más taquillera del cine boliviano, Mi Socio (1982), dirigida por el director ítalo-boliviano Paolo Agazzi.


Brillo, como se llamó el personaje interpretado por Suárez era un lustrabotas de la zona oriental del país, el cual se embarca en un viaje por las carreteras con Don Vito (interpretado por David Santalla) forjando una amistad que representa la unión de las regiones de Bolivia.

Paolo Vargas caracterizado como Tupah, en Averno.
Foto: Alma Films


Otra de las películas que toman la figura del lustrabotas como elemento de la narrativa es Pacha (2012) que cuenta la historia de Tito, un niño lustrabotas que durante la guerra del gas  pierde sus zapatos y su cajita de lustrar.


“A partir de ahí    empiezan a mezclarse los sueños y la realidad, y él comienza un viaje de descubrimiento, de retorno a las raíces culturales y a la naturaleza misma”, explica la sinopsis del filme.

Captura  del cortometraje   Mario el Lustrabotas.
Foto:Archivo


Otra de las películas que hacen de un “lustra” el protagonista es Mario el Lustrabotas (1997) de Jesús Pérez.


 El cortometraje  de animación  cuenta la historia de Mario, un niño lustrabotas que debe trabajar de día y estudiar de noche.


“Como muchos niños de los barrios periféricos de las ciudades de Latinoamérica, Mario tiene que trabajar durante el día para poder estudiar por la noche. Su trabajo de lustrabotas lo hace con dedicación y entusiasmo, cosa de la que nos podemos percatar por el punto de vista de cámara subjetiva con el que está realizado este dibujo animado”, dice la descripción del corto animado que contó con música compuesta por Cergio Prudencio.

El Nugget  , personaje creado por Santos Callisaya.
Foto:Archivo


En la literatura, el mayor aporte a la figura del lustrabotas fue realizada por Jaime Saenz en Imágenes Paceñas.


En la descripción, el autor paceño hace énfasis en la naturaleza trabajadora y sacrificada del personaje, pero también de su habilidad para influir en el lenguaje y su afinidad por los espectáculos públicos.


 A diferencia de otras representaciones, Saenz hace referencia a los lustrabotas como personas adultas, que tienen familia (y la cuidan con gran esmero) y beben hasta la inconsciencia.

 El Tilín , publicado en el suplemento Bang!, del extinto matutino Presencia (agosto de 2000). Su autor,  Rodrigo Chipana,  publicó sólo unas pocas tiras.


Otras representaciones retoman  la imagen juvenil del trabajador. Obras como Ururi y Los Sin Chapa de Gladys Dávalos o El Pequeño Lustrabotas de Hugo Villanueva retratan a los “lustras” como juguetones en algunos casos, pero sacrificados trabajadores, y en  el caso de la obra de Dávalos, se incluye una dimensión oscura relacionada con el uso de las drogas y   la vida en la calle.


Los Huanca: Avatares de un lustrabotas, novela de Fernando Aliaga, por su parte, cuenta la historia de un niño que debe volverse lustrabotas para poder mantener a su familia, mostrando la sacrificada vida de los “lustras”.


En el teatro los “lustras” también han sido mostrados de diferentes maneras.


El director y actor David Mondacca los retrató en al menos dos oportunidades, en las obras Moreno de Plata y Santo del Cuerno y Raúl Salmón les dedicó una de sus obras de teatro social, llamada El Lustrabotas.

El Lustra ,  publicado durante el festival de historietas de La Paz y luego adquirido para el periódico El Diario, en el que  se mantiene hasta la fecha.


En la historieta se cuentan por lo menos cuatro representaciones.


 El soñador El Lustra, el personaje creado por Damián Moreno y Alvaro Urdininea es el más popular, fue publicado en El Diario y sus aventuras fueron recopiladas en varios volúmenes, Tilín, que fue publicado en el suplemento Bang! del diario Presencia en 2000, El Nugget creado en 2016 por Santos Callisaya o el lustrabotas boxeador anónimo de Agua Negra, dibujado por Óscar Zalles y escrito por Jorge Siles, incluido en la antología de historietas Supay (2015)

El lustrabotas en la música


La figura del lustrabotas también fue reflejada en la música boliviana desde diferentes ópticas, aquella que lo mira desde afuera como una figura digna, sacrificada y sufrida y desde una mirada más personal, adoptada por los mismos “lustras” que cantan sobre sus vidas a través del hip hop.


En el primer caso, el mejor ejemplo es la canción  Wilson Poma, lustrabotas de mi pueblo,   escrita por Gerardo Yáñez e interpretada por Pablito Valdivia a principios de la década de los años 90. Hace el retrato de un niño  soñador que se desvive trabajando para poder llevarse el pan a la boca.


La otra dimensión, más actual y auténtica, es alimentada por las vivencias de los propios lustrabotas que hacen hip hop.


Esta expresión es fomentada por diversos colectivos que trabajan con los lustrabotas y sus familias.


En sus rimas, estos jóvenes cuentan historias de la calle, de la supervivencia, de sus relaciones personales y también sobre sus anhelos y sueños.

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

12
3

Otras Noticias