Las tradiciones perdidas en el tiempo del Carnaval paceño

El desfile de carrozas y coches decorados es una de las actividades que desaparece. No obstante, el pepino, el ch’uta y la chola retornan con “más fuerza”.
domingo, 11 de febrero de 2018 · 00:04

Gabriela Alanoca C.  / La Paz


El desfile de carrozas y coches decorados que se realizaba el domingo de farándula es una de las actividades que desapareció con el paso del tiempo. No obstante, algunos personajes carnavaleros que veían venir el mismo destino fueron retomados y “con más fuerza” como el pepino, el ch’uta y la chola, indica el historiador Fernando Cajias, quien además aclara que desde la década de los años  80 se vive un fuerte rescate de la identidad cultural.  


El paso del tiempo es inevitable  y junto con él aparecen, se mantienen o desaparecen tradiciones. El Carnaval paceño vive cada una de estas etapas desde su origen en la colonización española. El  Jisk’a Anata y desentierro del pepino son algunas actividades que se incluyeron en esta fiesta. 

Foto :Cordero


“Con la fundación de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, el Carnaval se adhirió paulatinamente a la celebración de la Anata (voz aymara que literalmente significa juego), una fiesta ritual que se celebraba en el territorio andino y que estaba relacionada con la cultura agrocéntrica”  explican los historiadores Randy Chávez y Carlos Gerl  en una investigación que hicieron ambos.


Cohetillos, confites, galope a caballo (1848, 1940), comida, bebida y baile  era la forma en la que se celebraba el Carnaval. Además de contar con comparsas o pandillas, conformados principalmente por jóvenes para provocar escaramuzas con harina. 


¿Pero cuándo se incorporan los elementos o personajes del Carnaval? para Chávez y Gerl, esto se remonta a finales del siglo XIX cuando se adoptan las figuras de la academia Dellarte, entre ellas arlequines, dominós, fígaros, toreros, pajes y diablos, dando con ello un nuevo matiz a la festividad que se diferenciaba de las celebraciones indígenas. Después,  estos personajes fueron modificados hasta llegar a la actualidad.

Foto:Archivo / Página Siete


Bailes realizados en salones prestigiosos de la ciudad, como el Club de La Paz, el Fantasio, el Casino Internacional, Teatro Municipal,  el White House Hotel  y otros  eran parte de esta celebración. En estos eventos asistían, en sus mayoría, personas de alta sociedad con trajes y disfraces ostentosos que emulaban las fiestas de España y Francia, indican los historiadores. 


Esta es una de las tradiciones perdidas. El historiador  Cajías  explica que en lugar de aquello ahora hay fiestas de comadres y compadres que antes solo se realizaban en Tarija. Sin embargo, resalta que ambos eventos comparten la misma esencia, “la alegría y confraternización”. 


Posterior a ello surge la participación de los artesanos, que sería uno de los antecedentes del nacimiento de las estudiantinas. El director general del Movimiento Cultural  Los Olvidados, Jorge Arteaga, cuenta que su caracterización e interpretación  “tiene una representación histórica basada en los anarquistas de 1930, quienes devolvieron  a los paceños de clase media y baja el Carnaval. En ese entonces sólo la élite de la ciudad podía disfrutar  de estas fiestas en el centro de la urbe, el resto de habitantes lo hacía en las laderas”.  


“Ese año, la celebración del Carnaval paceño fue de lo más detallada por la prensa”, afirma Chávez. Mientras Cajías  hace énfasis en que esta fue una de las tradiciones que “recobraron mucha fuerza” en la actualidad. Arteaga asegura que  esto se debe al impulso y aporte que dieron Los Olvidados a seguir presentando las estudiantinas.

Asimismo, se celebraban dos días denominados de Tentación -el sábado y domingo-, en los que  no se jugaba con agua y  la gente  despedía el Carnaval con bailes  y bebidas en El Prado y en los parques de la ciudad. El domingo se efectuaba un desfile triste a causa del Carnaval  terminando. 

Foto:Archivo / Página Siete


 
Juego con agua


En 1940 el Carnaval comenzaba con una numerosa cabalgada que partía de la Alameda y terminaba en la  plaza Murilllo. El lunes y martes se realizaba el juego con harina y cascarones. En la misma década apareció el juego con agua. “Los juegos consistían en agarrar a un amigo, familiar o conocido, blanquearlo con harina y después echarle agua para que se mezclara con el cuerpo y se formara una sola masa”, recuerda Chávez. 


Entre tanto, Gerl comenta que los cartuchos de harina eran  empaquetados, de manera muy comprimida, en pequeños tubos de papel de seda -muy llenados-  que eran arrojados con impulso y al tocar el cuerpo estallaban con fuerza. Medían aproximadamente 10 centímetros por cuatro de diámetro. “Eran fabricados artesanalmente por las cholas un mes antes del Carnaval”.  El juego con este producto desapareció tras la Guerra del Chaco.  


 Mientras en los inicios del juego con agua los globos eran depositados en canastas y los chisguetes fabricados en latas cuyo chorro era expulsado por una cámara de aire.


En ese entonces la gente de alta sociedad destinaba el miércoles de ceniza a días de campo en sus haciendas. Mientras las personas de origen indígena bailaban c’hutas, precedidos por pepinos, en la parada detrás del Cementerio. Por su lado, los mestizos preferían realizar paseos de campo -era el inicio de los tradicionales apthapis-. Los lugares favoritos eran Sopocachi, Potopoto (actual Miraflores) y Caja de Agua (actual plaza Riosinho), donde se divertían al son de orquestas, cuenta Gerl.

Foto Cordero


Origen del ch’uta y pepino


  El origen del pepino se remota a mediados del siglo XIX, cuando la población paceña adaptó el Pierrot europeo a través del pepino, de ahí su nombre. Sin embargo, también se considera que su denominativo se debe a un personaje uruguayo de Juan José  Pepe  Podestá, quien habría creado - en la década de 1870- un payaso con el nombre de “Pepino el 88”. “A la llegada del payaso, los paceños se quedaron cautivados y para perpetuar su obra designaron al personaje carnavalero con este pseudónimo”, comentan Chávez y Gerl en su texto. 


De esta forma en 1908 se registra por Foto Cordero una de las primeras imágenes del pepino en la comparsa Nueva Marina del Placer. Del mismo modo, un año después también se fotografió a la comparsa Los Holandeses, en la que  se aprecia en ambos extremos la presencia de este personaje.


No obstante, su tradicional  desentierro surge en  2003 a iniciativa de Wálter Chipana, pasante de la fraternidad Los Fanáticos. Dos años más tarde, fue la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño (ACCP) que se hizo cargo del evento, logrando el respaldo del Gobierno Municipal de La Paz, según  afirma David Mendoza en su estudio No se baila así nomás (2012).    


  Por su lado,  se cree que el origen del ch’uta está en la provincia Pacajes, localidades de Corocoro y Caquiaviri, cuando los jóvenes de estas comunidades dieron lugar al personaje y baile. Según Félix Layme, el término haría referencia al “joven nativo amestizado” y su falsete a la mofa  que hacían  del habla de los hacendados o extranjeros, y de esto nace la idea de colocarse una máscara. 


 Carnaval fuera de la ciudad


     Entre tanto, el antropólogo Luis Víctor López  indicó que en  los localidades alejadas de la ciudad se festejaba el Carnaval con algunas tradiciones que ya se van perdiendo. El martes de ch’alla y el lunes, los lugareños iban a sus chacras en compañía de una tarqueada, moseñada o pinquillada para llamar a la lluvia. Al acercarse a sus cosechas de papa, las mujeres  arrojaban manzanas como símbolo del  tamaño que debía tener el producto. 


  No obstante, desde 1948 hasta 1960 el sábado y domingo de tentación, los terratenientes se reunían con sus vecinos para compartir y entender los simbolismos de la naturaleza. “Cada vez esto se practica menos en  los pueblos y en lugares alejados de la ciudad ni se ve. Antes hacíamos esto para que nos vaya bien en la cosecha”.

Antonio Paredes Candia
Coplas  carnavaleras

1.  Botita dorada
me lo has comprado
con la plata del Estado.
A pesar de todo
hoy y mañana:
¡viva la nación boliviana!

2. Carnaval alegre
quién inventaría,
la vieja María
en la chichería.

3. Estos carnavales
quién inventaría.
El que inventaría
borracho estaría.

4. Me prometiste tu 
corazón, me prometiste 
tu corazón, chupemos 
hasta mañana y hasta el 
domingo de tentación.

Permítanos un minuto de su tiempo.

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