LABERINTO VISUAL

Villa- Gómez Punto Com

Un clic en www.profesorguidovillagomezloma.com abre el mundo del personaje casi desconocido para las nuevas generaciones pero aquí rescatado para que nadie pueda alegar ignorancia.
domingo, 03 de junio de 2018 · 00:04

Alfonso Gumucio Dagron 

Mi memoria del profesor Guido Villa-Gómez Loma tiene que ver con su biblioteca.  No sé si realmente era inmensa como la recuerdo, pero en todo caso era la biblioteca personal más grande que yo había visto hasta entonces, a mis 17 años. Ocupaba una sala enorme con puerta en el descanso de la amplia escalera que llevaba al segundo piso de su casa al final de la calle 5 de Obrajes, hacia el cerro. Y yo frecuentaba esa casa porque Guido, el hijo, es amigo mío desde entonces. 

Ese recuerdo de la biblioteca es una pequeña pieza de un gran mural de vida que a partir de esta semana puede ser armado como un rompecabezas por cualquier persona que quiera indagar sobre la personalidad excepcional del profesor Guido Villa-Gómez Loma. Su nieta Beatriz Villagómez Cajías, con el apoyo de su familia, ha sido artífice de un portal web que reúne en varios espacios virtuales las facetas del pedagogo y teórico de la educación, del sindicalista responsable y comprometido, del poeta amoroso de la vida y del hombre de familia cuya vida quedó truncada a los 51 años de edad, sorprendiendo a todos los que lo apreciaban, entre ellos a su amigo muy cercano Javier Torres Goitia, quien estuvo a su lado hasta el último minuto.

El 23 de mayo se cumplió medio siglo de su partida definitiva y el 28 de noviembre de 2017 el centenario de su nacimiento. Dos razones poderosas para que su nieta Beatriz le dedique un año de meticuloso trabajo de investigación recopilando todo tipo de documentos, artículos, fotografías, diplomas y ofreciendo a todos los que se interesen ese material perfectamente organizado y clasificado. 

Un clic en www.profesorguidovillagomezloma.com abre el mundo del personaje casi desconocido para las nuevas generaciones pero aquí rescatado para que nadie pueda alegar ignorancia. 

Además de la página de inicio el portal tiene cinco secciones que abarcan (parafraseando a Woody Allen) “todo lo que uno quisiera conocer sobre el profesor Villa Gómez y no se atrevió a preguntar”. Una pestaña nos lleva a su “Vida y Obra”, la siguiente contiene semblanzas como el libro biográfico-antológico que le dedicó César Chávez Taborga y textos de María Elba Gutiérrez, Fernando Diez de Medina, Guillermo Francovich, Jaime Choque, Octavio Campero Echazú y tantos otros que fueron cercanos a él o lo admiraron desde lejos. 

Quizás el enlace más valioso desde el punto de vista profesional es el que se abre sobre su trabajo como pedagogo, por el que trascendió con honores. Ahí figuran cerca de 40 textos y discursos que revelan su pensamiento sobre educación. Por supuesto, lo más importante ya fue reunido en El pensamiento pedagógico de Guido Villa-Gómez (1979) reeditado en 2016, donde destaca un valioso texto sobre el desarrollo comunitario desde la mirada educativa. 

Escribe Francovich en la semblanza: “Nada hubo en su vida de accidentes o de aventuras singulares. Puede decirse que toda ella se encierra en su actividad profesional y en las obras que produjo”. Sin embargo, sus viajes por África rompieron la normalidad de su vida cuando regresó del Congo con una enfermedad entonces poco conocida y difícil de tratar en Bolivia.  En poco tiempo falleció. 

La página interactiva nos lleva también a sus ensayos, a sus poemas, a su prosa, a sus artículos. Un caudal de lectura para conocer mejor al personaje, que se completa con la última sección, una galería iconográfica de todas las etapas de su vida, con fotos de la familia, de su actividad profesional y sindical, que fue muy importante en el magisterio urbano. 

Puse mi granito de arena hace mucho tiempo cuando en julio de 1970 publiqué en el tercer número de la revista “Vínculo” del Colegio St. Andrew’s (donde seguía figurando como “Jefe de Redacción” aunque me había graduado dos años antes), un poema inédito de Villa-Gómez Loma que me proporcionó Olga Roig, su viuda, por quien siempre sentí un enorme aprecio y admiración. El poema “Redímete en el mar”, fechado en 1967, contiene versos tan elaborados como: “Quieta patria sin proas en camino / al confín de la náutica corola. / Muda, petrificada patria sola / sin mar que cante y cuente tu destino”. 

Hoy la gente no tiene bibliotecas porque no lee libros.  A veces los compra por metros como adorno. Algunos se enorgullecen de los miles de libros que poseen y otros se ufanan de no leer, y ambos se codean en altos cargos del Estado. Pero el profesor Guido Villa-Gómez Loma había leído los libros que tenía, era un hombre de una cultura amplia y eso podía verse en su afabilidad, en su sencillez, en su buen humor, en su manera de ser al servicio de otros y nunca para que lo sirvan a él. Un hombre culto se nota sin necesidad de exhibirse, y la sencillez de Villa-Gómez no necesitaba de adornos para imponer su presencia. 

“Basta una sola virtud para dar Interés al hombre. Es vano exigir la perfección completa en el individuo, debemos formarla nosotros de las cualidades del conjunto”, escribió.

La etapa de Guido Villa-Gómez Loma en Sucre a fines de la década de 1940 y principios de la siguiente está llena de premoniciones sobre su horizonte intelectual y su consolidación como pensador de la pedagogía y como escritor. 

Su pertenencia a “La Peña”, un círculo de artistas e intelectuales de la capital, lo muestra dotado de especial carisma y liderazgo. Los textos en prosa poética que escribía para presentarlos entre esos amigos y colegas rebalsan de humor y creatividad. La página web tiene ejemplos como “Del verso de 13 sílabas”, “El poema de las nubes ausentes” o “Busca los grandes libros viejos”.  

“Pequeñas grandes virtudes”, otro texto temprano, es una declaración de los principios éticos y los valores humanos que guiarán toda su vida.  Es un texto que debería ser destacado sobre los demás por las enseñanzas que contiene en apenas tres páginas, en las que formula acertadas sentencias sobre la constancia, la perseverancia, la sinceridad, la tolerancia, la cortesía, la delicadeza, la discreción, la sencillez, la prudencia, el respeto, el esfuerzo, etc. El texto no tiene fecha, pero si el lugar es Sucre su autor tenía aproximadamente 35 años cuando lo escribió. 

La edición definitiva de sus Poemas (2018) publicados póstumamente en 1999 con prólogo de Julio de la Vega, recoge 68 poemas concisos, los primeros elaborados con métrica (sonetos) y otros en verso libre, siempre justos y sin palabras que sobren. La temática varía porque incluye poemas amorosos de canto a la belleza de la vida y la naturaleza, y otros de fervor patriótico dedicados al mar. Una variedad de géneros poéticos, como señala Julio de la Vega: “desfilan romances, sonetos, madrigales, coplas”. 

Los jóvenes, especialmente, no tienen ahora excusa para desconocer la figura emblemática de Guido Villa-Gómez Loma, pues el portal interactivo está hecho a su medida. Pueden navegar de un enlace a otro y descubrir a un personaje extraordinario que ha dado Bolivia, un maestro de enorme vocación, de los que escasean ahora.

 

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