San Miguel, el ángel justiciero, reina en las minas potosinas

El Arcángel minero, protagonista de la alegoría de la diablada, tiene su propio santuario. Entre sus devotos estuvo Simón I. Patiño.
lunes, 24 de septiembre de 2018 · 00:04

Liliana Carrillo V. / Uncía

Con una espada en una mano y un guardatojo, que es el eje de una balanza, en la otra; San Miguel Arcángel protege con sus alas enormes a Uncía y a todas las minas potosinas. Es justo y de tan imparcial, es a veces severo. El sábado 29 está de cumpleaños y cientos de peregrinos bailarán en honor a su patrono vengador.

San Miguel es, según la tradición cristiana, el jefe de las tropas de Dios y el Príncipe de los espíritus celestiales. ¿Cómo tan alado personaje llegó a las minas de Potosí? Mucho tuvo que ver la imposición de la Conquista, el miedo al Tío que habita en el socavón y la esperanza –ilusa siempre- de esquivar a la muerte.

Fotos: Víctor Gutiérrez / Página Siete


De las cenizas del cementerio

El templo de San Miguel, en el ombligo de Uncía, tiene la estructura clásica: atrio (que se funde con la plaza), sacristía, patio con fuente de agua y oficinas. Tiene además un estudio radial, desde donde el padre William Ugarte pone a funcionar cada día la emisora Dimensión Uncía.

Desde hace dos años la iglesia minera ostenta el grado de santuario. Antes fue cementerio.

En 1907, el templo de San Miguel se levantó en los predios del antiguo panteón del pueblo. Se utilizaron los muros del cementerio para construir la iglesia que tuvo aportes de Simón I. Patiño, cuenta el padre William.

Nacido en Sucre hace 40 años, Ugarte pertenece a la congregación de los diocesanos y desde hace 13 años es el párroco de Uncía. Ese cargo lo ocupó en los 80 el actual cardenal boliviano, Toribio Porco Ticona.

El vencedor de los demonios

Cuenta la leyenda que se remonta a tiempos coloniales: San Miguel baja a la mina de Aullagas, donde se habían afincado los siete pecados capitales. Después de dos días de batalla, vence al rey de los malignos, quien despavorido huye al socavón.

En su persecución, el Arcángel se encuentra con que Lucifer había descendido a los infiernos y para atraparlo abre con un estruendo la tierra y deja su imagen alada en la mina como guardia para que no se abran otra vez las puertas del averno.

Ese mito se ha perpetuado en el baile de la diablada. En esa alegoría, el ángel -precisamente San Miguel- abate con su espada a las huestes infernales y las devuelve al mankapacha.

“Varios estudiosos antropólogos aseguran que los orígenes de la diablada surgen en el siglo XVI en la región minera de Aullagas (norte de Potosí). Allí nació su espacio ritual; en tanto que su espacio de baile se desarrolló en Uncía antes de consolidarse en Oruro”, sostiene en un ensayo Mario Alfredo Vedia Barrios, docente de la Universidad Tomás Frías, subsede de Uncía.

La imagen y la devoción de San Miguel Arcángel se trasladó desde la mina de Aullagas hasta Uncía cuando empezaba el siglo XX. La capital de la provincia Bustillos estaba entonces a punto de convertirse en un verdadero emporio minero.

Los años de gloria minera


En la población Uncía, Simón I. Patiño descubrió en 1900 la veta de estaño más rica de la historia en una mina a la que bautizó como La Salvadora. Allí construyó una vía férrea, erigió un palacio, instaló la primera generadora de energía a diésel y levantó un campamento con cancha de golf, piscina y cine.

De esos tiempos de gloria quedan vestigios: la estación del tren se ha reconvertido en una guardería; el Palacio que Patiño regaló a su esposa es un museo municipal y sigue en pie la enorme maquinaria de la generadora Miraflores.

Uncía se presenta hoy como “la capital folklórica de Potosí” y se enorgullece del título de santuario que en 2016 recibió su templo. Todo gracias al Arcángel justiciero.

Vengador y justiciero

“Cada año son más fraternidades que llegan desde todas las minas y desde otras ciudades. Hay mucha fe en toda la región a San Miguel Arcángel”, asegura el padre William mientras acicala la imagen del santo.

La estatua, cuyo origen es desconocido, mide unos 60 centímetros y luce traje de terciopelo rojo con brillos e hilos dorados. Originalmente el Arcángel se representa con un traje de soldado romano, pero su versión minera posee atavíos que van desde túnicas de seda hasta fracs modernos. Son regalos de sus fieles.

El año pasado sufrió un robo. Un vecino alcohólico, después se supo, entró a la iglesia de noche y sustrajo las joyas del santo. Para llevarse los anillos le quebró un dedo a la imagen. No hubo daños mayores. Días después, el ladrón devolvió el botín casi completo al templo y se suicidó.

“San Miguel es vengador; no deja las cosas así nomás”, comenta Carmela, vecina de Uncía; dice algo en quechua y sentencia: “Es milagroso pero hay que acercarse con mucho respeto”.

En el templo hay varias placas de distintas épocas y todas con leyendas de agradecimiento. Las firman –entre otros- Los Chunchos del Príncipe de los espíritus celestiales, Los Tundiquis de San Miguel y el mismísimo barón del estaño Simón I. Patiño.

“Yo le he pedido a San Miguel que descubra al verdadero autor de un robo del que estaban culpando a mi marido. He ido a la novena, he rezado y a los días se ha descubierto al verdadero culpable”, asegura doña Carmela.

Ugarte ha sido también beneficiario de sus milagros del Arcángel justiciero. El sacerdote se recupera exitosamente del cáncer y no ha perdido un ápice de alegría. “El miedo es el diablo, por eso San Miguel es un estruendo de luz”, asegura.

El padre William invita a la fiesta que colmará Uncía toda la semana y tendrá su punto alto con la entrada del sábado. “Vengan con mucha fe”, dice y va a leer las noticias en la radio Dimensión Uncía.

Actividades de la fiesta en Uncía

  • 27 de septiembre Entrada de ceras y segunda promesa de los bailarines.
  • Viernes 28 Acogida a los jóvenes peregrinos en el santuario San Miguel.
  • Sábado 29 La misa de aniversario del patrono de Uncía, el Arcángel San Miguel, a las 8:00, dará inicio a la procesión de fraternidades folklóricas que recorrerá el municipio.
  • Domingo 30 Celebración del sacramento del bautizo en el santuario (9:00) y Misa junto a fraternidades (11:00).
  • 1 de octubre Misa de despedida de la fiesta con bendición para los devotos (10:30).
  • 6 de octubre Entrada de San Miguelito, con la participación de comparsas infantiles (9:00).

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