Aucapata apuesta por su cultura viva y se prepara para recibir a turistas

domingo, 06 de octubre de 2019 · 00:04

Anabel Vaca  / Aucapata

A 325 kilómetros de la ciudad paceña se encuentra Aucapata, un municipio en la Provincia Muñecas que acoge el sitio arqueológico de Iscankawa y se ubica en una montaña sobre el río Llica. El lugar es, sin duda, la mayor ilusión y apuesta de los comunarios quechuas-aymaras que viven cerca de las ruinas, que fueron construidas entre los años 1100 y 1450 después de Cristo.

Los pobladores se preparan para recibir a  turistas nacionales y extranjeros y mostrarles su cultura viva, gastronomía, danzas y bailes, entre otras características con las que se pretende  impulsar la   economía naranja. 

En un viaje realizado rumbo a Iscanwaya, los pobladores de Cotacuho (cerca de Aucapata) con su vestimenta típica cargada de colores vivos recibieron a los visitantes con música y danza de  sicuris muchulli; además del tradicional apthapi, que se sirvió en aguayos extendidos en el suelo. Es importante para ellos  visibilizar a su pueblo para que los turistas, que visiten  Iscanwaya, hagan una parada  previa para conocer su cultura.

 El músico  de un grupo autóctono de Aucapata.

Una de las actividades que organizaron los pobladores fue la exposición de sus tejidos y  platos típicos. Juana Quispe, una mujer de la tercera edad, ofreció   chuspas, gorros y mantas de lana de oveja y otras de alpaca que ella misma tejió. El oficio lo aprendió de su madre y ahora ella lo enseña a sus hijas. “Va de generación en generación”, resaltó.

Huanco Pallallani es otra de las poblaciones que apuesta por el turismo. Ahí también se dieron cita personas de las poblaciones Huayllani, Compañía, Canicani y Livinizu, entre otras, para resaltar sus tradiciones.   

Sin mucho recelo y en su mayoría mujeres de la tercera edad, explicaban, en base a su amplia experiencia, acerca de los alimentos que producen y los textiles  que realizan. “Queremos un mercado para vender nuestros productos”, fue el pedido de varias  y otras pidieron ayuda a las autoridades para  comprar máquinas de tejer.

Una  Warmi Chef muestra un plato a base de cuy.

“Ya no podemos nosotras mismas”, añadió Eulogia Champi mientras tejía  en su telar artesanal para mostrar su estilo y técnica al público. Se tarda -dijo- al menos cuatro semanas para terminar un tejido que luego será comercializado. Por eso, una chuspa puede llegar a costar  al menos  700 bolivianos.

Continuando con el viaje, al llegar a Aucapata, un  pueblo cálido a unos 2.600 msnm, la celebración continuó con  danzas de estudiantes y  mineros de la zona que entretuvieron al público. Al día siguiente, se hizo una breve parada en la comunidad de Qosñipata (camino al sitio arqueológico) para conocer  y probar  la cocina de la zona.

Los comunarios se encuentran recibiendo capacitaciones para recibir a turistas. Por ello, dos representantes del proyecto Warmi Chef  acompañaron el recorrido. “Nosotros no invadimos su cocina, sino que aprendemos de ellos y mejoramos ciertas técnicas para darles un toque importante,  y les mostramos cómo deben atender y servir a un extranjero”, explicó Claudia Flores, directora del proyecto en el que ya lleva más de dos años saboreando comida criolla nacional.

El sitio  arqueológico de Iscanwaya, ubicado en el municipio de Aucapta.

Las cocineras, como se las llama en las comunidades donde llegan, en esta ocasión prepararon los  platos típicos como locro y un salteado de cuy. “El proceso de la comida indígena es un arte y  nosotras teníamos que ver algunas pautas para poder plasmarlo y servir”, dijo Flores.

“Esta comida utilizamos en las fiestas. Es un plato especial que comían nuestros padres. Ahora me parece que  ya los estamos olvidando y queremos recuperarlos. No queremos olvidar la herencia de nuestros abuelos”, dijo Julia Condori, ejecutiva provincial.

Las ruinas   tienen  40% de avance en su restauración.

Datos  del municipio

  • Ubicación  El municipio de Aucapata se encuentra en la Provincia de Muñecas de La Paz. Se ubica a 325 kilómetros de la ciudad y a 2.600 metros sobre el nivel del mar.
  •    Atractivos  La comunidad  tiene como principal atractivo el sitio arqueológico de Iscanwaya y el Museo Arqueológico Regional Doctor. Carlos Ponce Sanjinés; además de su cultura viva, gastronomía,  danza y música y los productos textiles que ofrece.

El sitio arqueológico de Iscanwaya, un espacio para conocer sobre  la cultura mollo

El sitio arqueológico de Iscanwaya es uno de los complejos arqueológicos más importantes que existen en La Paz. Se encuentra a una media hora de Aucapata tras descender al menos 700 metros en movilidad y luego caminar por un sendero por unos minutos.

En la actualidad, el sitio se encuentra en proceso de restauración y  tiene un 40% de avance. El proyecto, impulsado por la Gobernación paceña, busca conservar y poner en valor el complejo monumental.

Varios comunarios, con su vestimenta típica y música autóctona, se dieron cita en el sitio para celebrar la nueva apuesta del municipio, junto a sus comunidades. Los mineros de la zona también se comprometieron a apoyar el proyecto que empezó el año pasado.

“Nuestros recursos naturales son el oro y otros, en el momento la cooperativa es el motor económico de este sector, pero eso se puede acabar y qué nos queda: el turismo. Tenemos 

12 ciudadelas, comenzando en Mama Coro y terminando en Cari, que tenemos que conservar”, reflexionó, mientras visitaba el sitio arqueológico,  Manuel Albarracín, representante de la Cooperativa Minera Unión Aucapata.

El sitio corresponde, según estudios de Carlos Ponce Sanjinés, a la cultura mollo, quienes vivieron en ese lugar entre 1100 hasta 1450 después de Cristo. Sin embargo, el minero dice: “nosotros no somos mollo. Todos los hermanos han apoyado con que nuestra cultura sea Iscanwaya y con eso representamos vivencias propias”, dijo.

El periodo más importante para la investigación de  Ponce en Iskanwaya se dio en las décadas de los 70 y 80.  Los estudios fueron impulsados por  Ponce Sanjinés, quien, junto al Instituto Nacional de Arqueología, promovió además la apertura de caminos hacia el complejo y estableció un museo del sitio, que lleva su nombre, en Aucapata.

Hasta ahora no se sabe a ciencia cierta a quién atribuir  las construcciones que se descuelgan de la montaña. Los arqueólogos bolivianos encargados de la restauración aseveraron que se continuará realizando estudios en las ruinas.