Adiós a Drago Dogan, el alma del blues en Bolivia

El croata fue uno de los primeros en tocar en el mítico pub paceño El Socavón.
martes, 08 de octubre de 2019 · 00:04

Milen Saavedra  / La Paz

Drago Dogan, el principal referente del blues en el país falleció el sábado, en Santa Cruz, después de una vida dedicada a la música, pero con muchos tropiezos en el trayecto.

El músico de origen croata llegó a Bolivia en 1988. Al poco tiempo de su estadía, se inauguró el mítico pub paceño El Socavón, donde tocó -armado de una guitarra acústica y una armónica  Hohner- y conoció a rockeros como Javier Saldías y Pepe Eguino, según recoge el libro Rock boliviano: cuatro décadas de historia, de  Marco Basualdo. 

En ese mismo escenario creó su primer grupo, Mama Coca Reggae Band, junto a Grillo Villegas, Rodolfo Ortiz y Christian Krauss. Duró poco, pero daría paso a Drago Blues Band, conformada por el fallecido Luis Kuncar y Vichi Olivera.

“Su inolvidable trío, la Drago Blues Band, fue el encargado de inaugurar el primer escenario del Equinoccio el 3 de diciembre de 1992, lugar donde la magia de su guitarra se ganó al público para siempre”, compartió Ricardo Zelaya, en Facebook.

En 1992, el grupo estaba compuesto en base a un power trío, dirigido por Doran en guitarra y armónica,  Miguel Ángel Ross Mollard en el bajo  y  Olivera en la batería. Con esta formación, la banda  hizo una gira nacional difundiendo los demos que había grabado un año atrás en los estudios de Radio Contemporánea, también tocaba en los conciertos que ese medio  organizaba durante todo el año.

 En 1992, decidió irse a Santa Cruz, donde pasó el resto de su vida. En la ciudad de los anillos, tocó inicialmente con los hermanos Vargas y Gato Pinaya. Luego, fundó un pub e impulsó muchos festivales de blues. A fines de los 90, formó el grupo Dínamo.  

El músico Ronaldo Vaca Pereira contó que Doran fue una inspiración para él. “Nos enseñó el blues en apenas 30 minutos. Desde entonces andaba tras de él para que me invitara a cantar y tocar la armónica dondequiera que fuera. Tocaba con su inseparable amigo Napo Aguilera en el bajo y con el master Carlos Valdivia en la batería. Para mí esa era la mejor banda del mundo. Poco a poco, y en parte gracias a él, empecé a sentirme más a gusto en el escenario y empecé a hacer lo mío con Migraña S.A. y años después, cuando volví a Bolivia, con Animal de Ciudad”, recordó.

El músico también se refirió a la crisis que tuvo Dogan. “Hace como 15 años o quizás un poco más, igual que a Robert Johnson, el diablo le pasó la factura. Desapareció de todos los radares. Deambulaba pidiendo monedas. Esa imagen era muy triste para un tipo tan talentoso y carismático. Supe luego que gracias a la ayuda de Roy Vélez y Napo Aguilera en los últimos meses volvió a tocar y a estabilizarse un poco”, agregó.

Roy Vélez contó: “Lo tuve en casa un par de meses y luego le alquilé un cuarto cerca (...) Ensayábamos (a exigencia mía y en contra de su costumbre) y también improvisábamos en guitarra, como a él le gustaba, a veces por horas y horas. Hizo amigos en el barrio, empezó a dar clases de guitarra, se hizo querer”.

 

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