Tavoosi: “El premio lo dedico a todo el pueblo boliviano”

La película está basada en la historia de la profesora que sirvió la última sopa al Che. Fue filmada en Bolivia y ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cine en Estonia.
lunes, 02 de diciembre de 2019 · 00:04

Anabel Vaca  / La Paz

“Este premio también es dedicado al pueblo boliviano. Bolivia, es para tu aymara, tu quechua y tu guaraní”, expresó el director iraní Bahman Tavoosi, mientras recibía un premio en el festival de cine de Tallinn (Estonia). El cineasta ganó el Premio Especial del Jurado por la cinta Los nombres de las flores, que fue filmada en el país y  narra la vida de Julia Cortés, quien conoció a Ernesto Che Guevara hace 50 años.

“Tengo un gran sentimiento al recibir el premio después de  muchos años de trabajo. Para mí significa que algunos retos en la vida valen la pena y hay que aceptarlos con abrazos abiertos”, dijo el director. Recordó  lo difícil que fue la producción, que inició en octubre de 2017 y tuvo como escenario principal a  Milluni (La Paz). La posproducción se realizó en Canadá.

Los nombres de las flores recibió el premio por parte del jurado porque  –según calificadores– “pinta poéticamente la imagen del medioambiente, las personas y la atmósfera en un pueblo remoto en lo alto de los Andes”. 

“Estábamos abrumados por la forma en que la cámara digiere la luz, el tiempo, el viento, las montañas, la piel, las texturas y la vida”, señala el informe del comentario del jurado.

Por ello, Tavoosi destacó el trabajo de su  director de fotografía boliviano Nicolás Taborga, además de la participación de los actores naturales Bárbara Flores, José Durán y del actor  Jorge Hidalgo. 

 El iraní señaló que la cinta también  será presentada en el  Festival de Cinema Latino-Americano, además de Europa y norte  América. Una vez que Los nombres de las flores recorra los escenarios internacionales, llegará a las ciudades de Bolivia en 2020.

 Sinopsis

El 8 de octubre de 1967, en el municipio de Vallegrande, la  profesora Julia Cortés, de 18 años,  ingresó  al aula de la escuela  La Higuera para conocer al guerrillero Ernesto Guevara. Luego de verlo herido y cansado, quedó sorprendida y encantada por el trato culto y las facciones del  guerrillero. Entonces, la joven decidió  cocinar una   sopa de maní  para el   argentino-cubano. Y así se convirtió en la mujer que  sirvió la última comida al Che. 

 


 


 

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