Samka, el proyecto que llevó arte a migrantes bolivianos

Las presentaciones con la participación de compatriotas se realizaron en Buenos Aires, Madrid y Río de Janeiro, entre el 26 de octubre y el 24 de noviembre.
miércoles, 04 de diciembre de 2019 · 00:04

Milen Saavedra  / La Paz

Una serie de performances artísticas desarrolladas en Argentina, Brasil y España con la participación activa de migrantes bolivianos es la propuesta de Samka, que une actuación, música, baile y rituales. Se trata del proyecto impulsado por Juan Andrés Chahín Rada, creador  paceño conocido como Andoro.

Las presentaciones se desarrollaron  en el espacio  Manzana de las Luces  de Buenos Aires, en el Museo del Mañana de Río de Janeiro y en  El Instante Fundación de Madrid, entre el 26 de octubre y el 24 de noviembre.

“Fue un  gran viaje. Después de la presentación en el Teatro Municipal de La Paz, decidimos que Samka tenía que ser  con otro tipo de comunidades, más urbanas, que tengan un vínculo profundo con la cultura boliviana y, por lo tanto, buscamos a  migrantes en esas ciudades”, contó Andoro.

El artista -que es cantante, actor y productor- explicó que eligieron los tres países por ser los principales “contenedores” de la migración boliviana.

Según resumió Andoro, Samka propone una concepción del “delirio con todo lo que se puede recordar y todo lo que se puede soñar en un mismo instante”.

En las performances, invitó a compatriotas que podían participar sin condición alguna, es decir no necesitaban saber bailar, ni cantar y no había límite de edad, eran “personas con ganas de curar y soñar”. Con ellos, alrededor de una docena en cada ciudad, se trabajó dos semanas antes de cada presentación.

“Comenzábamos haciendo un gran círculo, pintado con harina en el piso. Yo cantaba, saltábamos, bailábamos y girábamos.  Todo era real. Era un trenzado de muchos formatos artísticos que resultó en algo propio, sin afán de definirlo”, recordó.

En la puesta en escena los migrantes bolivianos se vistieron con trajes de bailes típicos del país y contaron sus testimonios de vivir como migrantes. Al finalizar, cada boliviano se miraba a los ojos con el argentino, español o brasileño a través de un globo transparente y se abrazaban.

 “Lo que me interesaba exponer de la migración eran los himnos de éxito, sin victimizar el hecho, pero haciéndolo real, hablando, por ejemplo, de la cantidad de migrantes bolivianos que hay en cada ciudad y que son ciudadanos con derechos y espacios de los que pueden ser parte”, definió.

En ese sentido, resaltó que no se hizo un guion para las presentaciones, sino que cada uno trabajó su texto y lo que iba a decir, a pesar de  que no eran actores. 

Recordó, por ejemplo, que en Buenos Aires abrió el concierto Lucio Choquehuanca, un empresario dueño de las salteñerías El Conejo, contando su historia.  En España, participó  Julieta, que llevó a sus ocho hijos a Madrid y logró que se profesionalizaran allá. “Y Gertrudis, que vive en Buenos Aires, se fue a sus dos años, en 1949,  a Argentina. Recibió sus primeros zapatos de cuero de manos de Eva Perón, no muchos pueden contar eso. Es la fundadora de Liniers”, contó.

Además, en Samka se destinaba un momento para que los participantes pidan un deseo.

 “Comprendí que más allá de ser un concierto y una performance es un ritual contemporáneo musical y que propone una nueva forma de concebir las formas de rezar, incluso con nuestros cuerpos. Un encuentro de la espiritualidad con la modernidad”, dijo el artista de 32 años.

Resaltó que participaron desde  artistas hasta  señoras de 70 años que hace 40 viven en el extranjero y son comerciantes. Se habló sobre lo que dejaron y lo que llevaron, lo que recuerdan con lo que sueñan de Bolivia.

“Esta constante disposición para  generar un encuentro entre dos distintos me sedujo siempre en mi carrera como artista. Entonces, ¿qué encontramos? El migrante boliviano con el  madrileño, el brasileño, el argentino que a pesar de que viven en el mismo lugar, ¿se cruzan?”, reflexionó Andoro.

En ese contexto, resaltó que el arte es la plataforma ideal para visibilizar a estas personas. También contó   que entre los participantes se formaron familias e incluso se contactaron entre los migrantes de los tres países.

“Generar este punto de encuentro para mí fue muy conmovedor. En todas las ciudades han abrazado el proyecto porque era una ofrenda. Samka deja de ser mi concierto y se convierte en un espacio de intercambio, de reflexión y, sobre todo, para soñar. Si el artista no propone esperanzas y otras formas de vivir esta realidad, entonces ¿quién?”, afirmó Andoro y destacó el apoyo del Programa de Intervenciones Urbanas  y la Fundación Cultural del Banco Central.