PIU y Dakar, lo mejor y lo peor de la gestión cultural del MAS

Entre los aportes destacan la creación de la Bibiblioteca del Bicentenario. Hay crítica unánime entre los consultados al Museo de Orinoca dedicado a Morales.
domingo, 08 de diciembre de 2019 · 00:04

Juan Pablo Garcia /  La Paz

La creación del Programa de Intervenciones Urbanas (PIU) es el aporte cultural más importante  desde el Estado en  14 años  de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). En contraste,  el Dakar fue una de las inversiones que más afectó negativamente al patrimonio cultural. Esa es la evaluación de creadores y gestores consultados por Página Siete.

En los casi 14 años de gobierno del MAS fueron ministros de Culturas y Turismo: Pablo Groux, Zulma Yugar, Elizabeth Salgueiro, Marko Machicao y Wilma Alanoca. Sus gestiones tuvieron tantas fallas como aspectos positivos, de acuerdo con  un sondeo realizado a 10  personas involucradas en el ambiente artístico de Bolivia.  

El actor, director y escenógrafo del Teatro de los Andes, Gonzalo Callejas, resaltó  el aporte del PIU.  “Indudablemente colaboró en la formación artística de los jóvenes. Hizo que muchos accedan a los talleres en diferentes áreas artísticas, eso fue muy acertado Mala suerte que haya sido al final de la gestión”, lamentó.

Por otro lado, explicó que un aspecto poco productivo en la gestión del MAS fue la unión de cultura y turismo en una misma cartera de Estado. “Me sorprende que el ministerio haya juntado culturas  con turismo, mezclarlos, en realidad no tiene nada que ver. (Lo turístico) le quitó mucho peso, a nivel económico, a lo cultural, uno de los ejemplos es el Rally Dakar”, dijo Callejas.

La competencia automovilística, impulsada por el Ministerio de Culturas, recorrió La Paz, Oruro y Potosí en las versiones de   2014 a 2018.

El investigador arqueólogo Carlos Lemus coincidió con  Callejas y sugirió  que en el ministerio  tendría que separarse el aspecto turístico del propiamente cultural. Sostuvo que  el Dakar causó muchos daños al patrimonio arqueológico.

El Dakar es una de las actividades con las que el dramaturgo y actor Percy Jiménez no está de acuerdo hasta el día de hoy. Sin embargo, desde su experiencia  y pese a haber sido parte de un escrache en contra de esa competencia, “ello jamás constituyó impedimento para que muchos de nosotros hayamos sido premiados e incluso contratados por el Gobierno para llevar adelante proyectos culturales”.

Jiménez observó  que no haya podido   aprobarse la ley de culturas. “Durante años de negociaciones (hablamos de por lo menos seis) se redactaron varias versiones de la norma y se hicieron un montón de correcciones, pero esa ley nunca vio la luz.  Más concretamente, no tuvimos nunca la voluntad política del Gobierno para su aprobación. Esa es la deuda que dejó el MAS con la cultura, deuda que espero -como colectivo cultural- sepamos reclamar en el futuro”, opinó.

En cuanto al aporte positivo en cultura de la pasada gestión, los consultados destacaron  la creación de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). También hubo consenso en que una de las obras más “inútiles” del gobierno masista fue la construcción del Museo de la Revolución Democrática y Cultural, ubicado en Orinoca (Oruro), el pueblo donde nació Evo Morales.

“Es una barbaridad, es una malversación de bienes del Estado en beneficio de una persona”, cuestionó a propósito del museo  de Orinoca  el cineasta y especialista en comunicación para el desarrollo, Alfonso Gumucio.  Entre lo positivo citó al fondo del Ministerio de Planificación.

Coincidió en considerar al PIU uno de los aportes la escritora y dramaturga Camila Urioste.   La ganadora del Premio Nacional de Novela 2017 también destacó los incentivos del Premio Plurinacional Eduardo Avaroa. 

“Fue un estímulo muy bueno para la creación artística en todas las áreas (…) lo que no sucedió es que los estímulos se conviertan realmente en políticas culturales. El Ministerio de Culturas quedó muy debilitado, sin políticas claras a favor de los artistas”, comentó la autora.

El escritor y exdirector de la FCBCB Homero Carvalho destacó, por su parte, “la creación de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, excepto por el uso que hizo el propio exvicepresidente de publicar sus obras”. Lo que valoró, en ese sentido, fue la publicación de las novelas fundamentales.  Lamentó que el reglamento de La Ley del libro y la lectura nunca fue aprobado, “quedando en promesa”.

Para el actor Fernando Arze, protagonista de Muralla (2018), el único aporte de la gestión del MAS fue la BBB. “Lo más  y lo único destacable es la BBB. Del resto, yo diría que todos los proyectos de alta o de menor escala, quedaron a medias, sin trascendencia”, afirmó.

“El valor financiero destinado a cultura era ínfimo, risible, un insulto y obligó a muchos a mendigar por recibir algún apoyo del Estado. No hubo propuestas ni leyes concretas que incentiven el desarrollo de la cultura boliviana”, cuestionó.

Por su parte, el director del largometraje Viejo Calavera (2017), Kiro Russo, opinó que “las pequeñas intenciones del gobierno de Evo Morales en apoyo a la cultura fueron la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia y el PIU”. Lamentó que en general “ningún gobierno ha sabido entender lo importante que es el apoyo al arte y la cultura”.

La dramaturga y directora del elenco de teatro El Masticadero, Claudia Eid Asbún,  destacó la creación del Ministerio de Culturas como uno de los aciertos del último Gobierno en ejercicio.  “También ha creado algunos fondos y premios que han incentivado a los artistas” añadió.

En contraparte, dijo que “la mayoría de las medidas eran sólo para tapar huecos, sin atender realmente al sector  cultural, sin conocer la realidad de los artistas en Bolivia, donde la mayoría no logra vivir de su profesión”.

La actriz y productora teatral Marta Monzón también lamentó que no se haya logrado aprobar  la Ley Marco de Culturas, propuesta por la Red de artistas y gestores culturales Telartes. “En ese proyecto participaron artistas, instituciones, etc., representando a todos los sectores del ámbito cultural de Bolivia”, dijo.

 No obstante, resaltó “la creación de los viceministerios de Descolonización,  Interculturalidad y Turismo”; a diferencia de Homero Carvalho quien criticó “el uso folklórico del concepto de descolonización”.

En opinión de Fernando Arze, faltó también una visión más profunda. “La cultura es algo vivo, es algo que debe crecer, constantemente. Como cualquier ser vivo, si no crece, se atrofia y eventualmente, muere. El camino de la cultura en Bolivia iba hacia ese fin”, reflexionó.

“Este tipo de errores no son exclusivos del anterior Gobierno; en general, las autoridades públicas no entienden la importancia del arte a nivel social, humano y educativo. Ni siquiera en esta transición” añadió Claudia Eid. 

Y concluyó la dramaturga: “Por lo general se ha designado a personas que no tienen idea de arte y cultura; por lo tanto, no saben hacer gestión, sobre todo las últimas autoridades que se hicieron cargo del ministerio”.

Cinco ministros en 14 años del MAS

El Ministerio de Culturas y Turismo tuvo cinco ministros durante la gestión de 14 años del MAS. El primero en el cargo fue Pablo Groux.  

Fue reemplazado en el cargo por la cantante Zulma Yugar, quien a su vez entregó la cartera a la comunicadora  Elizabeth Salgueiro. Por corto tiempo volvió Groux a la cabeza del ministerio y fue destituido.

Lo reemplazó el economista Marko Machicado. En 2017, la  comunicadora Wilma Alanoca fue designada ministra de Culturas, quien renunció en noviembre pasado, luego de que Evo Morales  dejara la Presidencia y  el país. 

Pesa sobre Alanoca una orden de aprehensión por supuesta  fabricación de bombas molotov en el ministerio. La exautoridad está asilada en la residencia de la Embajada   de México en La Paz.

La ministra de Culturas del actual  Gobierno de transición  es Marta Yujra.

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