Caya, la periodista que quiso infiltrarse en una banda narco

Sus colegas que trabajaron con ella y amigos recordaron su sencillez y pasión por el periodismo. Falleció víctima de un cáncer.
martes, 05 de febrero de 2019 · 00:04

 Raúl Peñaranda y Página Siete / La Paz

Amancaya Finkel llegó a la redacción de Página Siete cargada de optimismo e ideas nuevas para reportear. Y cómo lo hizo. Se metió a la cárcel de hombres de Beni y luego estuvo retenida allí toda una noche en una celda, despierta, pensando cómo se defendería si alguien intentaba entrar. Por suerte nadie lo hizo. 

También Finkel asistió a una fiesta en la que los invitados tomaron ayahuasca, un alucinógeno que proviene de una liana amazónica. Luego redactó una crónica sobre cómo era vivir, para una familia de clase media, en el mismo edificio en el que había una casa de citas.

Entrevistó a expandilleros, reos de San Pedro y artistas de todo talante. Tenía una admiración por personajes oscuros y eso la hacía proclive a ponerse en riesgo. Pero a ella no le importaba, siempre que pudiera hacer una buena cobertura y publicar crónicas creativas, distintas. La caracterizaba su odio por los lugares comunes, las notas trilladas, los personajes aburridos.

Una vez me pidió permiso, en mi calidad de entonces director de Página Siete, para infiltrarse en una banda de narcotraficantes que actuaban cerca de Puerto Suárez. Le dije que la sancionaría si volvía a mencionar la idea.

La vi en Alemania, en 2013, antes de que fuera afectada por su enfermedad, y seguía en lo mismo: encontrando, esta vez en Berlín, a personas alocadas y distintas con quien conversar y extraer historias. Siempre eludiendo los formulismos y los moldes, siempre buscando maneras frescas para escribir.

Una vez que fue promovida a la sección de temas especiales, Amancaya emprendió investigaciones importantes, una de ellas sobre los riesgos que la represa en Cachuela Esperanza generaba para la diversidad biológica de la zona fronteriza boliviano-brasileña.

Para hacer ese reportaje viajó hasta el lugar, se metió al río Beni, conversó con la gente y leyó toneladas de informes. Su nota fue seleccionada para participar ese año de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación, que se realizó en Brasil, un premio merecido. 

La voz de sus colegas y amigos

Los colegas y amigos que Amancaya dejó en Página Siete lamentamos la muerte de quien fue parte de la primera redacción de este medio; además, siempre la recordaremos por su sencillez y pasión por el trabajo. 

Amancaya fue otra víctima del cáncer y falleció ayer en la ciudad de Mannheim, Alemania, acompañada de su familia.

“Caya -como le decían- era una persona con una luz especial, una sonrisa especial, una mirada especial. Una mujer valiente, inteligente, sensible, además de hermosa. Nos regaló lindas crónicas, infinitas charlas y muchos sueños. Gracias, Caya, por tu vida y por todo lo que entregaste en este periódico, donde disfrutamos de tu compañía”, manifestó la directora de Página Siete, Isabel Mercado Heredia.

La editora de la sección de Sociedad de este diario, Anahí Cazas, quien tuvo la oportunidad de trabajar con Amancaya, destacó su amor por el periodismo.

  “Es muy difícil encontrar las palabras de despedida para Amancaya, una gran periodista, colega y amiga. Ella fue mi primera editora en el periódico y fue también mi primera fuente de inspiración para amar el periodismo, en especial para amar la sección de Cultura”, destacó Cazas, quien agregó que fue ella quien  la impulsó a descubrir el mundo del teatro, cine, música, danza y literatura.

La editora de Campeones, Roxana Pomier, también recordó a su amiga. “Amante de la naturaleza, de los indígenas, de la cultura, de su Bolívar. Así era Caya Finkel, quien  formaba parte del equipo fundador del diario Página Siete. (…) Fue una gran mujer. Luchadora, compañera, amiga, madre y hermana, con ese acento alemán para no olvidar sus raíces. Caya fue una de las mejores profesionales y personas que tuvo la redacción de Página Siete. Hasta pronto, Caya”, le dedicó.

Alejandra Pau, periodista de este diario, también recordó a su amiga: “Una fuerza, siempre pensé eso de vos. Una mujer genial, divertida, extremadamente inteligente y bellísima…  Siempre la tuviste clara y siempre fue un placer charlar contigo, charlar de verdad, sin necesidad de explicar obviedades, egos, falsas imposturas  ni cosas que por sentido común y a estas alturas deberían extinguirse. Caya, maravillosa mujer, somos del viento y vos ahora vuelas alto…”.

“¡Qué día más triste! Hasta siempre, amiga. Descansa en paz, querida Caya. Sé que todo se dará para que tu amada Laurita esté bien. Con tu fortaleza nos dejas un gran ejemplo, mujer valiente”, lamentó la investigadora en medioambiente Miriam Jemio.

 

 

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