“Este libro es un puente entre el lector y nuestra literatura”

Mesa presenta una recopilación de ensayos sobre obras y autores nacionales, a través de la historia de Bolivia. La presentación es hoy en la “U” Católica.
lunes, 11 de marzo de 2019 · 00:04

Página Siete  / La Paz

Conjugar historia, literatura y crítica,  es lo que Carlos Mesa muestra en  su nuevo libro  La palabra y la trama. Aquí se aborda desde lo más antiguo de la literatura boliviana, como Bartolomé Arzáns, de la Colonia; o José Santos Vargas, en la Independencia; hasta Arguedas, Tamayo u otros autores más recientes, como Antezana. 

En una entrevista con Página Siete, Mesa dice que con este libro intenta ser un puente entre el lector y nuestra literatura. 

 ¿Con qué se encontrará el lector de  La palabra y la trama?

Con mi visión de lo que creo que es esencial de la literatura boliviana, un arco histórico desde la perspectiva del crítico y el lector. No sólo por las figuras escogidas en cada ensayo, sino por la visión contextual que me parece clave y que está desarrollada en varios capítulos. Se trata de una obra escrita en tres perspectivas estilísticas: la académica, en estricto sentido la del crítico, la socio-histórica, en tanto mi proximidad con esa disciplina es muy grande, y la que creo más atractiva, la del lector que comparte sus sensaciones interiores en tono de prosa-poética.
 

¿Qué significado tiene para usted poner en circulación esta obra, a 40 años de haber terminado la carrera de literatura? 

La del cierre de un círculo que estaba abierto. La de recobrar a través de estos textos esos años extraordinarios  que pasé en la UMSA (1973-1978), los de mi juventud, de la pasión política, sentimental, intelectual, la de mi primer trabajo. Es un tiempo irrepetible. Algunos de los ensayos datan de esos años, otros los escribí a lo largo de estas cuatro décadas, pero todos tienen que ver con un tránsito de la lectura como placer  a la lectura como placer, pasando en el ínterin por el desentrañamiento de los textos desde una perspectiva crítica. Creo que la recuperación de esos trabajos, muchos publicados, otros inéditos, me permiten entender que seguía una línea que tiene que ver con los grandes trazos históricos de nuestra literatura.

¿Qué sensación le produce leer ensayos de su juventud y compararlos con su producción más reciente?

La diferencia entre el corset académico y metodológico y la libertad de escribir más próximo a mis percepciones personales. A pesar de ello, me ha sorprendido la continuidad de una visión, la permanencia de una sensibilidad. Dado el carácter del libro he hecho correcciones, ampliaciones y cortes, y sobre todo, he buscado la construcción de una visión totalizadora desde el punto de vista de la secuencia que le dé sentido unitario a la obra.

 ¿Cuáles son los escritores que mayor impacto causaron en su trabajo y de qué forma esas influencias se ven reflejadas en el libro que presenta?

Hay dos formas de ver el impacto y las influencias. Arzáns se agranda con el tiempo. Gracias a la selección de Leonardo García lo apreciamos como un gran creador, además de su faceta histórica. Arguedas y Tamayo son imprescindibles para entender uno de los debates fundamentales de la nación. En ese contexto recupero el sentido premonitorio de su novela clásica, que influyó en el primer cine de Sanjinés y adelantó algunas de las premisas de lo que ocurrió a partir de 2006.

En el impacto como lector, sin duda Cerruto y Wiethüchter, dos poetas gigantescos.  Estrella segregada  es una obra estremecedora. En el caso de Blanca está además la ruta compartida en la universidad y la amistad. Me toca mucho el estilo negro de Recacoechea y los riesgos que potencian a nuestros narradores más jóvenes de hoy. Curiosamente, no digo nada de Rodrigo Hasbún. Igual que Antezana o Urioste, me parece un gran escritor. Le debo unas líneas.

 ¿Volverá a trabajar una novela histórica?

Me gustaría mucho, pero quizás más una novela personal, más ficción, más construcción de mundos a partir de mi propio mundo. Pero me temo que para eso, si se da, faltan muchos años. Hoy el cien por ciento de mi mente y de mi alma están en el compromiso con el país.

¿Qué aspiraciones tiene con este libro?

Las mismas que con los otros que escribí. Lo más importante, que me lean. En este caso para ser un puente entre el lector y nuestra literatura, como la siento, como la disfruté, cómo la entiendo. 

 

 

 

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