Michael Ebmeyer: Vivimos un tiempo de injusticias

Leerá esta noche, en la Casa del Poeta, fragmentos de su obra Arribos, una novela ambientada en la Argentina de los migrantes.
miércoles, 13 de marzo de 2019 · 00:04

 Anabel Vaca  / La Paz

El escritor, traductor y guionista alemán Michael Ebmeyer llegó al país para dar a conocer su obra y leerá esta noche, desde las 19:00, un fragmento de su libro Arribos, una novela ambientada en Argentina, país al que su familia emigró  en el siglo XIX.

Luego de ofrecer en la Vicepresidencia una conferencia sobre la nueva ultraderecha en Europa, la más reciente obra de Ebmeyer, Landungen o Arribos, está en proceso de traducción al español por Rery Maldonado.

Página Siete entrevistó al escritor, en una conversación que no sólo abordó su faceta literaria, sino sus reflexiones políticas.

Los viajes son una constante en su vida. ¿Qué significa para usted llegar a Bolivia?

Curiosidad, más que nada. Viviendo en el mundo, uno tiene ganas de conocerlo un poco y si te sale la oportunidad, en mi caso, yo la aprovecho y estoy encantado. Me gusta mucho viajar, la curiosidad por conocer sitios y sobre todo por conocer gente. Bolivia me ha encantado, llevo dos semanas aquí y me quedan pocos días y estoy triste porque tengo mucha curiosidad por tu país.

Al considerar el mundo actual, ¿cree que es más amigable o más hostil para los viajeros?

Creo que estamos viviendo un tiempo de unas crecientes injusticias en el mundo para la gente occidental, o la gente europea, o la gente norteamericana. Creo que viajar  sigue siendo muy fácil y agradable, pero cada vez los países ricos o  poderosos se vuelven más paranoicos, como esos gobiernos, como el de (Donald) Trump que se encierran en sí mismos y ya no dejan entrar a la gente.

Es un desarrollo que me preocupa mucho, porque al viajar me doy cuenta una y otra vez de la riqueza de la diversidad, y de que todos los seres humanos en el fondo somos iguales. Tenemos, quizá, formas y costumbres muy diferentes, pero esa es la riqueza de este mundo.

¿Cuál de sus obras se identifica más con América Latina?

Hay una novela que se llama Landungen y que de momento está en proceso de traducción por la incomparable Rery Maldonado, y ella le ha puesto el título Arribos. Este libro trata de la migración alemana a América Latina desde el siglo XIX hasta finales del  XX.

¿Qué importancia tiene en su vida el continente americano?

Hay una relación biográfica porque unos antepasados míos, en 1860 más o menos, emigraron a Argentina. Estaban enfermos de tuberculosis y les  contaron que el clima  allá era favorable para la gente de su condición. 

Así emigraron y algunos tuvieron suerte de conseguir capital. Una hermana migrante se casó con otro (migrante) que había recibido una herencia y montaron una estancia en la provincia de Santa Fe, y la tuvieron durante 100 años. Este es mi vínculo biográfico con Latinoamérica.

¿Tiene relación  con  Arribos?

Sí, bastante porque la trama de Arribos es completamente ficticia, pero igual me serví de unos escritos que dejaron mis antepasados sobre la vida  en la estancia en el siglo XIX.  Me fascinó mucho leer todos estos documentos.

Es escritor, guionista, traductor y periodista, entre otros oficios. ¿Con cuál de ellos se siente más cómodo?

Me siento más cómodo escribiendo, pero al mismo tiempo lo de escribir es un oficio muy solitario. Y a mí me encanta el intercambio con las personas, así que sólo escribir no podría. Tengo que hacer otras cosas para estar en contacto con la gente, porque si no,  me deprime si estoy solo todo el rato. Por eso me encanta tanto viajar porque se trata del intercambio de conocer gente y culturas.

Luego de dar su conferencia sobre el riesgo de la nueva ultraderecha en Europa, en cuanto a América, ¿cuál cree que sean los riesgos de que esta ideología siga creciendo?

Yo puedo contestar esto siempre desde un punto de vista europeo, porque no sería sincero si yo me creyera experto en el terreno americano. Pero el tema de ese ascenso de la extrema derecha es uno de los temas que voy cubriendo desde hace bastantes años  como periodista y he observado que se produjo una radicalización casi en todos los países de Europa.

Puede ser que la gente tiene preocupaciones muy reales por una vivienda asequible, por el riesgo de pobreza, sobre todo por la gente jubilada, las familias, las madres solteras, la educación, el sistema de salud y también las preocupaciones por el cambio climático que son las preguntas parciales de la vida cotidiana, y  la gente no se siente satisfecha con las soluciones que ofrecen las fuerzas políticas tradicionales. 

Se dejan seducir por unas ofertas simplistas, muy fáciles de la derecha, diciendo: “Ya pasamos de pensar en los demás, pensemos sólo en nosotros, nos encerramos y si el mundo se acaba, es igual, Alemania ya no se acabará”.

Creo que es un peligro mundial este pensamiento... 

Con la crisis de Venezuela, ¿es mejor que siga  bajo el Gobierno actual o que tome el poder un régimen de derecha?

Es pregunta difícil de contestar porque así no puede seguir Venezuela. Pase lo que pase, pero así... se están quedando sin electricidad desde hace días y están sufriendo un montón y, además, que tres millones de venezolanos se marcharon de su país; eso no porque no les guste su país, sino porque las condiciones son insoportables y eso es muy triste viendo que Venezuela, por sus recursos, podría ser uno de los países más ricos del mundo. 

Con tanta esperanza e ilusión comenzó el gobierno de (Hugo) Chávez. Incluso los de izquierda en Europa quedamos fascinados por ese personaje, que por fin puso un contrapeso en la influencia de Estados Unidos en esa región, pero también se vio que el último Chávez se convirtió en un personaje muy raro, muy extraño... Creo que el gobierno de (Nicolás) Maduro  gestionó de una manera fatal y destructiva a ese país.

 La decadencia de Venezuela no se puede atribuir exclusivamente, ni de mayor parte a fuerzas exteriores, sino que es un país, me parece, muy mal gobernado. Sea la solución la que sea, Maduro no vencerá. Mientras se quede él, Venezuela no estará mejor.

 Evo Morales quiere seguir en el poder pese a que la Constitución se lo prohíbe, ¿cree que es democrático?

Me sorprende. Confieso y me parece que si un Estado tiene su propia Constitución democrática como tiene Bolivia, los políticos deberían quedar con la Constitución y no deberían salir del marco de ella. Me sorprende mucho que el actual Gobierno  se vea con derecho y razón de otra candidatura...

HOJA DE VIDA

  • Inicios  El escritor fue coeditor de la breve revista satírica The Clinic.
  •  Estudios    Michael estudió en Tübingen, Alemania, y en Barcelona, España.
  •  Cine    Ebmeyer escribió, junto con Minu Barati, el guion de la cinta Irónicamente Siberia, adaptación de El recién llegado.

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