Chullpares remozados guardan la memoria de aymaras e incas

Los pobladores cuentan que las chullpas vivían con la luz de la luna y que al salir el sol murieron y quedaron sus restos en los chullpares, que hasta ahora se conservan.
domingo, 02 de junio de 2019 · 00:04

Anabel Vaca  / La Paz

“Estos chullpares, según la  historia, tienen  miles de años. Vivían personas altotas de unos  2,20 (metros)”, rememoró Paulino Canaviri, de 59 años,  poblador de la comunidad de  Umala. Él  fue parte del festejo, el pasado miércoles, de la entrega -del Ministerio de Culturas- de 11 estructuras que fueron parte de un proyecto de conservación.

Algunas edificaciones  datan de entre 1000 a 1470 años d.C.
Foto: Marco Aguilar / Página Siete

Desde una mirada antropológica, los chullpares fueron construidos específicamente para albergar cadáveres de los jefes  y de sus familiares más cercanos y queridos. Hoy, algunas todavía resguardan restos óseos (fotos).

 Los comunarios de Umala, de los poblados de Huayllani y Cóndor Amaya,  recibieron, en medio de música y baile, 11 chullpares de 39, restaurados por la  Embajada Suiza en Bolivia, a  través de su fondo cultural. La inversión fue de 1.392.000 bolivianos, según la cooperación internacional. 

Los restos  óseos que aún conservan los chullpares.
Foto:Marco Aguilar / Página Siete

El Ministerio de Culturas y Turismo   también invirtió en este proyecto  un monto de  233.415 bolivianos, según se detalla en  una nota de prensa.

A la entrega oficial de la conclusión  del proyecto de conservación también asistieron representantes de Suiza, Egipto, Cuba, Costa Rica y de Bolivia, quienes mostraron interés en las piezas y también se unieron a la celebración de los comunarios.

La experta en conservación  Irene Delaveris, quien trabajó en las poblaciones durante el proyecto, aseguró que los chullpares se encontraban en un estado “muy delicado”, los cuales fueron restaurados con el mismo material que los  construyeron, es decir que fueron restaurados con  tierra, paja y agua. 

El evento  de entrega se llevó a cabo entre música y danza.
Foto:Marco Aguilar / Página Siete

“Durante el proceso buscamos  entender cuál fue la técnica constructiva de los chullpares para poder utilizar algo similar y darle la estabilidad que necesita”, añadió Delaveris, quien explicó que estas estructuras tenían la finalidad de preservar los cuerpos.

 Cuando llegaron los españoles -aseguró-  tomaron a los chullpares como una tradición pagana, por lo que prohibieron seguir con su construcción y tener una relación con los difuntos. Con la amenaza de los colonos de derrumbar las memorias de los pueblos, la gente decidió dejar de construirlas para preservarlas y hasta ahora se conservan.

Por lo general, los chullpares tienen una planta de forma cuadrangular, aunque las hay también circulares. Sus estructuras alcanzan desde los dos hasta los ocho metros de alto. En la parte inferior se dejó una bóveda con un pequeño y angosto acceso por donde se ingresaba para depositar los cadáveres.

Guardianes de la memoria

La leyenda cuenta que las personas que habitaban en los chullpares construyeron sus puertas creyendo que el sol saldría por el oeste. Es por eso que la entrada  miraba hacia el este, pero  cuando por fin salió el dios Inti, destruyó a todos los habitantes, convirtiéndolos en chullpas o momias, explicaron los comunarios.

“Trabajaban en la noche, porque el hombre era delicado al sol, trabajaban con la luz de la luna. Entonces, cuando el sol salió mató a la gente”, dijo Canaviri.

La experta  Delaveris también festejó la entrega.

Esta historia se repite de generación en generación en Umala, un municipio ubicado a 120 kilómetros de la  ciudad de La Paz.

Estas leyendas ancestrales datan, según Delaveris, desde el periodo conocido como confederaciones  aymaras, cuando fueron construidas, entre 1000 a 1470 años después de Cristo. También hay muestras que son de   entre 1470 a 1532, de la época incaica.

Dos chullpares con sus entradas ovaladas.

  Para los comunarios de Umala  este sitio arqueológico representa su cultura y lo consideran, además, un lugar sagrado. “Se dice que se les enterró con todo su patrimonio, en su momento ellos manejaban vasijas y  medallones, pero no se puede escarbar porque  para nosotros es muy sagrado, tiene mucha historia”, afirmó el alcalde del municipio de Umala, Wálter Rojas.

Aseguró que la gente respeta las construcciones, ya que transmiten mucha energía, a veces negativa. “Se decía que varios jóvenes entraron a los chullpares y al día siguiente murieron, otros tuvieron problemas mentales. Tiene mucha energía, por eso es que la gente respeta”, añadió.