Ante la crisis, las librerías deben reinventarse para nuevo público

Con el cierre de distintos espacios de venta y distribución de libros en La Paz y Santa Cruz, los editores buscan alternativas en la diversificación y en lo digital.
viernes, 26 de julio de 2019 · 00:04

Milen Saavedra  / La Paz

Reinventarse y adaptarse a las nuevas generaciones es el reto de librerías y editoriales para enfrentar la caída en ventas y la falta de apoyo del Estado. Los gestores buscan alternativas en la diversificación, en la especialización o en las nuevas tecnologías; otros se  abren a nuevos rubros como la papelería y algunos, como el reciente caso de la librería paceña Martínez Acchini, deciden cerrar sus puertas.

“Es  triste el tema de la lectura en el país. Las editoriales siempre hemos peleado contra muchas adversidades y las librerías son un reflejo de eso”, indicó Marcelo Paz Soldán,  director de la casa editorial  Nuevo Milenio.

Según el editor, su sector se enfrenta al casi nulo apoyo del Estado en la promoción de  la lectura y a una piratería cada vez más “sofisticada y feroz”. Además, debe costear los gastos  por derechos de autor, imprenta, impuestos, distribución y –en ese sentido–  las librerías no soportan dicha  carga. 

“En Cochabamba, uno puede  ver una librería pirata –cada vez más floreciente– y, dos cuadras más allá,  una librería que se está cerrando y es legal,  paga impuestos, tiene trabajadores. Es un Estado perverso porque se premia lo pirata y lo ilegal y se castiga  lo legal con presiones”, agregó.

En ese sentido, Paz Soldán identificó un panorama complejo para los editores y libreros bolivianos. Agregó que sólo les quedan los encuentros feriales para, por lo menos, “defenderse” de la amenaza de un cierre. “Sin las ferias del libro estaríamos todos a la deriva”, enfatizó.

Por su parte, Fernando Barrientos, director de la editorial El Cuervo, explicó que la situación en el mundo librero  a nivel global es complicada porque la actual es una época de constantes cambios y  de pocas certezas sobre cómo va a ser el futuro del libro.

  “Hay un recambio generacional entre los libreros en Bolivia. Así como se cierran librerías, se abren otras de gente joven, como El Mosquito Lector y El Artillero, en Cochabamba, que  son librerías nuevas con una propuesta también nueva. Hay que ver cómo seguir innovando, cómo estar al día en este rubro”, detalló.

Barrientos identificó dos  elementos que afectan al rubro librero. El primero es la situación global que presiona a pequeñas librerías, que tienen  un librero que recomienda libros, frente a la competencia de grandes cadenas distribuidoras.

“Otra cosa que juega en contra es que en Bolivia no hay una sólida infraestructura cultural. Entonces, cualquier disciplina cultural  tiene un  panorama complicado. A partir de este año sí hay algunos fondos de fomento, pero la cultura siempre ha sido descuidada, eso repercute en toda la cadena del libro, en la cual  las librerías son parte importantísima”, explicó el editor. 

Añadió que la piratería  y los bajos índices de lectura también afectan a la industria librera.  “Es responsabilidad del Gobierno y del Estado, que tendría que atender eso, es parte de su política fomentar la lectura”, afirmó.

Por otro lado, el editor de Sobras Selectas, Alexis Argüello consideró que es necesario “diversificar” el tema cultural y hacer que sea capitalizable. Siempre se ha manejado la figura como “si se pidiera limosna” –explica– tanto desde los gestores como desde el Estado.

  “Por parte de Sobras Selectas, aparte de prestar servicios editoriales, por primera vez se ha apuntado a un fondo (de fomento) y por eso tenemos el libro UPEA. El proceso permitió contratar una persona para ilustrarlo, Andrea Butrón Blanco, y establecer un equipo; además tenemos un booktrailer. Hay que diversificar”, remarcó Argüello.

El editor contó que también utiliza la tecnología para llegar al público, pues envían su catálogo, especializado en ciencias sociales y humanas, por correo electrónico y se comunica por WhatsApp con los clientes.

 Finalmente, Joaquín Cuevas, de La Viñeteca,  explicó que la clave es estar “atentos a lo que le gusta al público”. 

“Más que estar preocupados en buscar cómo abaratar costos, cómo conseguir libros baratos, de remate o saldos, o hacer caso a rankings del libro más vendido; estamos atento a lo que la gente está buscando”, contó.

  Cuevas explicó que tienen  un ritmo frecuente de novedades bibliográficas, además de un sistema de pedidos de libros y precios accesibles para el público.

 

La situación en  Santa Cruz y Cochabamba

  • Santa Cruz  En marzo de 2018 se anunció el cierre de la librería Trapezio, libros y otras obsesiones. El espacio fue abierto en   junio de 2017 por la escritora Magela Baudoin  junto a Carol Gainsborg y Gabriela Araúz. Anteriormente, habían cerrado la sucursal de Lectura y El Cunumi Letrado.
  • Dos librerías  Con el cierre de Trapezio, en Santa Cruz quedaron dos librerías que se dedican sólo a la venta de libros de literatura, Lewylibros y El Garaje. Junto a ellas subsisten Ateneo que comparte su negocio con la venta de café; Rayuela y Alma Mater, que se mantienen en gran parte con la venta de papelería y material escolar.
  • Cochabamba La ciudad tiene 630 mil  habitantes y a la última versión  de la Feria del Libro (FILC) asistieron 40.000 visitantes. En el encuentro participan, sobre todo, librerías y editoriales de La Paz.
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