Paulovich , el hualaycho artesano de las letras que nos enseñó a reír

Sus familiares lo definen como un cariñoso padre que les enseñó a valorar los libros. Recuerdan su afición por el tango, los boleros peruanos y los partidos del Bolívar.
martes, 09 de julio de 2019 · 00:04

Página Siete  / La Paz

“El mensaje que Paulovich  nos dejó  es que aprendamos a reírnos de nosotros mismos”, resume el nieto de Alfonso Prudencio Claure, a quien todos recuerdan como Paulovich, quien  falleció el domingo, a los 91 años.  Según su familia, se fue tranquilo, les comentó que ya había cumplido su ciclo y que hasta se había “pasado de vivo”. 

La noticia de su muerte sorprendió a colegas y lectores, quienes, a través de las redes sociales, lamentaron la partida del autor de la columna La noticia de perfil y el libro Diccionario del cholo ilustrado.

Sus restos fueron velados en la Casa de Funerales Santa María (Av. Busch 1319, esq. Brasil), salón Manantial. La misa de cuerpo presente se realizará hoy, a las 11:00. Luego,  su cuerpo  será trasladado al Cementerio Jardín, el sector Prolongación Cristo, para enterrarlo a mediodía.

La familia Prudencio agradeció todas las muestras de apoyo y destacó el carisma de Paulovich como padre y abuelo.

“Como abuelo era un tipo muy tierno. A veces en la casa también era un cascarrabias, algo paradójico para alguien que escribía humor”, contó Guillermo Guzmán Prudencio, el nieto mayor.

Guzmán agregó que su abuelo era “muy especial”, pues conjugaba dos aspectos que no suelen estar juntos, uno era su espíritu “hualaycho”, como él decía “era un cholo”, y el otro la búsqueda del perfeccionismo.

“Era un artesano de las letras. Esta conjunción lo volvía un ‘cholo ilustrado’. Esa era su idea de vida y su forma de buscar la felicidad”, agregó su nieto.

 Respecto a sus últimos momentos de vida, en los que fue acompañado por su hija María del Pilar Prudencio, Guzmán aseguró que Paulovich nunca perdió la lucidez.

“Mantuvo la cabeza muy bien puesta. También estaba muy cansado. En sus propias palabras decía que se había ‘pasado de vivo’”, contó.

Otro aspecto que destacó Guzmán fue su fuerte convicción en la fe católica. “Tenía una fe muy profunda, además, trabajada desde una perspectiva hasta teológica, no era una fe menor. Él tenía la idea de que seguramente lo esperaba Dios, por ese lado se sentía reconfortado, pero, al mismo tiempo, y como todos, tenía miedo a la muerte”, explicó.

El nieto comentó también que Paulovich aseguraba que ya había cumplido su ciclo vital. Por eso mismo, apuntó, disfrutaba mucho la vida aun con pocas cosas materiales. “Era complejo en su razonamiento, reflexión y lecturas (tenía una biblioteca vasta), pero sus prácticas diarias eran simples; disfrutaba del tango, de boleros peruanos y de los partidos del Bolívar”, detalló.

Paulovich escribió de manera constante por más de 60 años hasta febrero de 2018, cuando el cansancio y la ceguera lo alcanzaron. Permanecen sus más de 10.000 columnas y una decena de libros publicados desde 1960.

“El mensaje que nos dejó  es que aprendamos a reírnos de nosotros mismos”, concluyó Guzmán.

Asimismo, la hija de Paulovich, María del Pilar Prudencio, contó que siempre recordará a su padre como un apasionado de las letras. “Es una gran pérdida para nosotros  como familia y también para el país. Era un periodista único en su género, contaba las cosas de una manera más jocosa y amena. Era su forma de transmitir las noticias”, afirmó.  

Alfonso Prudencio Claure nació en La Paz el 27 de agosto de 1927. Fue fundador de Presencia, donde realizó prácticamente toda su carrera profesional. En 1953 ganó una beca para estudiar en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid y se convirtió en el primer periodista boliviano con título universitario. Fue miembro de la Academia Boliviana de la Lengua,  recibió el Premio Nacional de Periodismo ( 1999) y el Premio Libertad de la Asociación Nacional de la Prensa  (2008).

 

 

83
3