Averanga recibe mención en el Premio Julio Cortázar de Cuba

La cubana Karla Suárez logró el primer lugar del certamen, que celebra su décimo octava versión, por su obra titulada El Pañuelo.
miércoles, 28 de agosto de 2019 · 00:04

Milen Saavedra  / La Paz

“Viernes Santo. Los prostíbulos estaban más llenos que de costumbre y las calles siete y ocho de la zona 12 de Octubre eran hervideros de vendedoras de maca, linaza y quinua con leche. Yo estaba en el asiento trasero y Ruiz al lado del Llanque, nuestro conductor. Comenzamos a patrullar sin tanto alboroto, contemplábamos todo desde el vehículo con las ventanillas cerradas; recién eran las diez y media de la noche”. Así comienza el relato titulado Hambre del escritor orureño Daniel Averanga, el cual logró una mención en el XVIII Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar 2019.

“Me siento bastante sorprendido, pero a su vez honrado. Rodrigo Urquiola me avisó noche anterior sobre la noticia y al principio no creí que fuera real, porque, de hecho, olvidé que había enviado ese cuento mediante la plataforma de la convocatoria”, contó Averanga. 

Para el autor,  el reconocimiento otorgado en Cuba es ‘una llamada de atención’ a su producción. “Debo mejorar,  adentrarme mucho más en mi labor literaria y concentrarme en seguir perfeccionando mi oficio”, agregó.

La escritora cubana Karla Suárez fue la ganadora del Premio por su obra El Pañuelo, que recibió el apoyo unánime del jurado integrado el argentino Roberto Ferro y los cubanos Alberto Marrero y Julio Travieso, de entre 300 postulantes. De acuerdo a la convocatoria, el cuento de Averanga, junto con el de la ganadora y las otras menciones se publicarán en un libro de la Editorial Letras Cubanas y se presentará en la Feria Internacional del Libro de La Habana  de 2020.

Respecto a la temática del cuento, que es el hambre, Averanga indicó que es  visto desde una perspectiva ajena. “Lo que me motivó a escribir el cuento fueron dos experiencias, una de infancia y la otra de hace unos meses. La primera, fue haber visto mi primer documental sobre el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial a los siete años, y comprender ciertos detalles ominosos sobre qué les daban de comer a los presos en los campos de concentración”, detalló. 

Agregó que la segunda experiencia fue  haber conversado sobre el hambre con algunos amigos y comprender que aquello se parecía mucho a los diálogos de las películas de Quentin Tarantino. El resultado fue el cuento. 

Según Averanga, el proceso de escritura de Hambre fue sencillo, pues consistió en reunir esas dos experiencias y situarlas en un contexto tangible: La Ceja, “aquel lugar temido por muchos cronistas o ‘escritores de gabinete’, como les decía Jaime Nisttahuz”. Dice que escribió el cuento en una tarde.

“Mi objetivo era provocar miedo y tristeza sin necesidad de situaciones terroríficas o melodramáticas. A veces datos como los de la dieta de los prisioneros de campos de concentración son suficientes”, agregó.

El autor tiene cuatro proyectos en proceso: una compilación de narrativa breve boliviana con 52 autores contemporáneos; una antología internacional de relatos y cuentos de terror (que publicará Editorial Kipus); y dos libros de cuentos, uno propio y otro en colaboración de la editorial Tata Danzanti, de Rodrigo Urquiola,  Gabriel Mamani,  Rodrigo Villegas y Averanga.

“Quiero seguir incomodando a la gente moralmente correcta con mis historias. Provocar mediante la palabra escrita una reacción. Si la literatura no te enfrenta o no te provoca algo, no sirve. Eso quiero, que lo que escribo siga molestando o divirtiendo a los lectores”, aseguró.

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