El perfeccionismo de Cuéllar

domingo, 01 de septiembre de 2019 · 00:03

Era un fotógrafo exquisito que transparentaba en sus imágenes la delicadeza de las formas y la intensidad de los colores. No disparaba el obturador de la cámara impunemente, buscaba la armonía de la composición y representaba el volumen de los cuerpos con el cuidado de un escultor.  Fernando Cuéllar, Coco para los amigos, hizo miles de fotografías en México, en Bolivia y otros países, sin prodigarse en exposiciones ni buscar la figuración. 

Su actividad como profesor en la Universidad Católica San Pablo ofreció la oportunidad a varias generaciones de estudiantes de descubrir la fotografía como un arte exigente, que trascendía la facilidad tramposa de la instantánea. Fernando era un perfeccionista que enseñaba a manejar la imagen con responsabilidad y respeto. Más allá de las oportunidades que brinda la tecnología digital, tenía como referente su experiencia con fotografía analógica, aquella que permite el trabajo artesanal y exige un doble esfuerzo creativo.

Lo acompañé en dos ocasiones importantes para su carrera de fotógrafo, dos momentos de reconocimiento a su obra: la muestra retrospectiva 30 años de Fernando Cuéllar, que se presentó en julio de 2016 en la Casa de la Cultura de La Paz con motivo de sus tres décadas como fotógrafo, y la exposición Revive el papel, revive la fotografía, que presentó junto a Marión Macedo en el Espacio Patiño en abril y mayo de 2015. 

En ambas pasiones estuve a solas con él, porque no fui el día de la inauguración sino después. Conversamos sobre fotografía y me sorprendió su humildad: no hacía alarde de su obra, más bien se refería a ella con cierta timidez, un poco incómodo cuando le hacía alguna pregunta. Y me impresionó su disciplina de estar todas las tardes acompañando sus muestras, de corbata y muy elegante, aunque hubiera pocos visitantes. 

La retrospectiva que se organizó con el auspicio de la Secretaría de Cultura del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, hacía justicia a la diversidad de su obra porque las 52 fotos expuestas incluían por una parte sus proyectos personales y por otra los trabajos de encargo que había realizado en Bolivia, en México, en Haití, en Francia y otros países donde residió durante algún tiempo. 

En la exposición conjunta del Espacio Patiño, Fernando mostró su complicidad y compatibilidad con la delicada obra de Marión Macedo, realizada con pliegos de papel: figuras humanas, libros resignificados, collages, lámparas, etc. La fotografía de Fernando acompañaba esas obras uniéndose a ellas en un mismo esfuerzo de expresión y representación.  La muestra era el resultado de años de colaboración e intimidad entre ambos artistas, puesto que Coco Cuéllar había fotografiado varias ediciones de La moda de papel, vestidos creados por Marión Macedo utilizando como único material el papel. Mi hija menor participó en un par de esos desfiles de moda caracterizados por la creatividad de lo efímero.

Fernando Cuéllar, como muchos de nosotros, tenía una faceta trashumante. Durante sus estudios en Ciudad de México y luego en París hizo énfasis en los aspectos técnicos, lo que luego le serviría para desarrollar proyectos de encargo con el mayor profesionalismo. Recuerdo que alguna vez me contó de su trabajo en Cancún, México, donde permaneció algún tiempo. 

Armando Urioste lo recuerda: “Coco fue un creador comprometido y singular. Nos trajo una estética que no conocíamos, la de la fotografía como puesta en escena, entonces elegía un espacio o un lugar iconográfico y lo poblaba de personajes surreales, ya sea de teatro con Mondacca Teatro o el Festijazz. No le interesaba documentar sino sugerir un mundo que tan sólo lo fotográfico podría construir y ese mundo era de una pureza singular”. 

Otro amigo fotógrafo, Tony Suárez, recuerda que Coco Cuéllar le abrió las puertas en Bolivia a su regreso definitivo de Nueva York: “Hicimos una hermandad muy fuerte”. La memoria de Tony se remonta a un Carnaval de Oruro, donde Coco Cuéllar, embriagado por la belleza de la festividad, gritaba “Soy feliz, soy feliz” abrazando un poste. “El Cumpa”, escribió Suárez tiempo atrás, “es un hombre de pasiones que no tiene miedo de expresarse”. La pasión por la fotografía unió a ambos amigos durante más de 20 años: “Lo que más me gusta del Cumpa es su fotografía artística, porque siempre está sorprendiendo con su imaginación, su libertad y uno siente que se divierte al hacerlo con toda pulcritud y técnica”. 

Otro homenaje a la obra de Fernando Cuéllar tuvo lugar cuando la Alcaldía de La Paz lo invitó, de diciembre de 2006 a junio de 2007, a exponer 24 fotografías gigantescas en la Galería al Aire Libre en el barrio de Següencoma. Seleccionó imágenes de la entrada folklórica del Gran Poder, y el día de la inauguración contó con la presencia de varios conjuntos de morenada (Illimani, Unión Comercial y Rosas de Viacha) que animaron con coreografía y música en vivo, las imágenes plasmadas en los paneles metálicos de 7 x 4 metros.  

Lamentablemente esa galería adosada a uno de los muros de contención de la avenida Costanera, es uno de los peores lugares para exponer, pues no hay manera de que puedan apreciarse las fotos al pasar en un vehículo. 

Muchos años atrás, cuando fui presidente del Círculo de Fotógrafos Profesionales, escribí para el sitio Bolivia Web una semblanza de Fernando, tratando de resumir su extensa carrera profesional en pocas palabras:

“Ha destacado tanto en la fotografía publicitaria, de la que vive, como en la artística, con una fuerte inclinación hacia las representaciones simbólicas. Su trabajo lo ha llevado a México, donde en 1985 se incorporó como fotógrafo oficial del Archivo Histórico de la Ciudad de México. Entre 1986 y 1988 colaboró con revistas de turismo como Cancún Tips y Cancún Destination. De regreso al país fue coordinador de la revista Foto Bolivia. 

“Ha sido Secretario General del Círculo de Fotógrafos Profesionales de Bolivia (CFPB) de 1995 a 1997. Sus trabajos de encargo lo han vinculado a instituciones como Cordepaz, Usaid, JICA, Fades y Naciones Unidas. Ha participado en numerosos concursos de fotografía y obtenido menciones en algunos de ellos: el XVLI Concurso Fotográfico Kimsa-Kodak (México 1984); el Primer, Segundo y Cuarto Salón Municipal de Fotografía (La Paz, 1991, 1992 y 1994); el Concurso Internacional Asofoto (Colombia, 1994); el Concurso Reisfchneider/FUJI (La Paz, 1994) y el II Salón Municipal de Fotografía (Cochabamba, 1995). Ha exhibido en numerosas muestras colectivas en Bolivia y en México”.

Fernando Xavier Cuéllar Otero nació el 10 de agosto de 1956 y falleció el jueves 15 de agosto de 2019 en La Paz.

@AlfonsoGumucio es escritor y cineasta.

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