Paulo Baron Rojo comparte sus anécdotas rockeras

El productor que trajo a Scorpions y Ronnie James Dio a Bolivia contó en exclusiva a Página Siete los detalles de su libro y las experiencias en el país.
domingo, 29 de septiembre de 2019 · 00:04

Milen Saavedra / La Paz

El productor Paulo Baron Rojo transformó sus sueños en realidad gracias a su pasión por el rock. Él, junto a su compañía Top Link Music,   está detrás de algunos de los shows más importantes de la región y de los que llegaron a Bolivia, como Scorpions, Ronnie James Dio, Twisted Sister y, más recientemente, Europe.

Por eso  decidió compartir sus anécdotas  en un libro. Así  surgió Rocking All My Dreams, que se publicó en portugués y estará disponible en español muy pronto. 

El productor, que actualmente vive en Curitiba (Brasil), conversó en exclusiva con Página Siete sobre los detalles de su publicación y  los entretelones de los conciertos que produjo para Bolivia.

¿Cómo surge la idea de escribir, de contar, de crear  Rocking All My Dreams?

Mi búsqueda constante es nunca dejar de sentir la motivación y la alegría de ser un fan. Cuando era aún muy joven, mis superhéroes no eran Superman, Batman o Robin,  eran los chicos de Kiss, Scorpions, AC/DC, Judas Priest, Motorhead, Def Leppard. Sabía desde niño que quería involucrarme en algo en el mundo de la música, pero nunca fui bueno tocando instrumentos. Cuando me mudé a Inglaterra, mi vida cambió. Sabía que estaba en el lugar correcto para trabajar en eso y establecí mi compañía con 18 años. Hoy veo a los jóvenes apáticos con estos superhéroes, las personas miran y juzgan la música detrás del teléfono. A veces, escuchan un minuto de la canción y piensan que saben todo de un álbum.

Tengo una hija de 18 años y no sabía si ella conocía que su padre había estado con estos grandes superhéroes. Para mí eso fue un logro y decidí hacer este libro para que los jóvenes se den cuenta de que estos héroes existen. Muchos  se pierden, no encajan en ser médicos, abogados o psicólogos, esas profesiones  comunes, muchas veces dictadas por sus familias. Hay jóvenes con inteligencia diferente que se sienten inútiles para el mundo, porque no pueden ser buenos en matemáticas, historia, biología o química, porque les gustan otras cosas. Entonces, mi idea es mostrarles  que pueden ser diferentes, lograr sus sueños y ganar en la vida, siempre luchando. Esa fue la razón principal para escribir el libro.

¿Cómo escogió el título?

El título es un juego de palabras sobre el rock, el estilo de música que me gusta, y el verbo de esa palabra, que la traducción sería “persiguiendo”, el resultado es: “Corriendo tras mis sueños”. Y a pesar de tantos años en el mundo del espectáculo, lo sigo haciendo. Eso es importante para mí: perseguir mis sueños y hacerlos realidad.

En su carrera tuvo muchas anécdotas con los artistas y los espectáculos, ¿cómo hizo  la selección de cuáles contar y cuáles no? ¿Tal vez piensa en un próximo libro?

En todos estos años de show business  fueron más de 10.000 espectáculos producidos por mi compañía, más de 30 años de historias, muchas bandas como manager y otras como promotor en más de 50 países. En este tiempo, varias historias han salido a la luz, algunas divertidas, otras agradables, otras desagradables. Como mi libro sigue un orden cronológico, traté de seguir lo que recordaba, pero realmente mucho se dejó de lado. Y ya estoy pensando en otra publicación. Además, desde que el libro se terminó, hasta ahora  han sucedido otras grandes historias. Creo que esto sólo se detendrá el día que deje de trabajar en el mundo del show business.

Los músicos de Scorpions en el concierto en La Paz.

Tiene una relación cercana con Bolivia, por su familia y también por los artistas que trajo. ¿Qué significa  Bolivia para usted?

Para mí Bolivia es muy importante, es la representación de mi familia. Es un país pequeño del que se fueron muchos ganadores. Afuera puede ser conocido de manera negativa, pero muchas personas han hecho algo para cambiar el mundo que no lo tiene en cuenta. Para mí  dar la vuelta al mundo como una persona prominente  también significa orgullo para mi familia. Cuando mi primo, que también es músico, Fabio Zambrana,  y yo vivíamos en México, trabajamos juntos. Mi familia, en general, siempre ha estado vinculada a la música. Por eso siempre quise traer artistas a Bolivia. Creo que fui una de las primeras personas en poner al país en la ruta de los grandes ídolos del rock.

¿Qué fue lo más positivo de traer artistas de la talla de Dio y Scorpions a Bolivia y qué fue lo más complicado?

Lo más hermoso es ver a las personas amando poder esta cerca de estos artistas que pensaron que nunca irían al país. Y ver a los músicos creyendo en mí y en Bolivia cuando les dije que tendrían admiradores y que sería posible. Muchas veces, Bolivia no se vende bien a las personas en otros países y cambiar sus  mentes sobre eso tiene un valor inimaginable. Falta  infraestructura y asistencia, a veces no hay muchos profesionales o equipos adecuados, pero Bolivia ha mejorado mucho en los últimos 10 años. Las rutas aéreas también  son muy complicadas. Los vuelos desde fuera del país siempre tienen que hacer escala. Ir a La Paz con mucha carga  es complicado. Con Scorpions fue difícil, (el equipaje) era muy pesado y los aviones no siempre están preparados para eso. 

El fallecido músico de heavy metal Ronnie James Dio.

¿Cómo se puede acceder al libro y cuándo saldrá en español?

En portugués se puede encontrar  en Amazon y en Brasil está en las librerías. La versión en español ya está, pero como he trabajado mucho con espectáculos y artistas, no tuve tiempo de echar un último vistazo. Espero que en dos meses esté listo, al menos en  versión digital. En inglés  estará en tres meses.

¿Qué siente al regresar a Bolivia? ¿Qué recuerda del público boliviano  rockero?

Aunque Bolivia es un país pequeño en comparación con otros países,  demuestra que le gusta mucho el rock. Esperamos que continúe siendo parte de la ruta de los conciertos internacionales y no solo  La Paz. 

Siempre me quedó feliz de regresar a Bolivia, para poder visitar a mis familiares y comer las deliciosas comidas del país. Y luego ver a los fanáticos que realmente esperan todos estos espectáculos. El público es muy grande. 

Nunca olvidaré cuando llegamos a La Paz con Scorpions y  la gente, en los puentes, esperaba a la banda, con carteles que decían “Bienvenidos a Bolivia” y otras frases de amor. Recuerdo a los fans afuera del hotel cantando canciones toda la noche. Incluso por eso no conseguimos dormir (risas). Cada vez que he visitado Bolivia con bandas  siempre he visto una multitud muy emocionada.

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