Quino, el artista que usó el humor para la reflexión social

El ilustrador se ganó el reconocimiento mundial junto a Mafalda, la niña que odiaba la sopa y que defendía la idea de un mundo mejor.
jueves, 1 de octubre de 2020 · 00:04

Página Siete y AFP   / La Paz

El dibujante argentino y “padre” de Mafalda, Joaquín Salvador Lavado Tejón , mejor conocido como Quino, falleció ayer en su Mendoza natal a causa de “razones propias de la edad y derivaciones de su salud”, según informó su familia. Tenía 88 años y durante más de medio siglo destacó como uno de los ilustradores más importantes de habla hispana al crear un personaje reconocido internacionalmente por impulsar a la reflexión social. 

“Ahora veo la vida con el doble de años que cuando creé Mafalda, cuando pensaba que el mundo iba a cambiar  y ahora veo que no. Pero no debemos desesperarnos y, más bien, debemos continuar con nuestras utopías, pues al dejarlas, dejamos de soñar y vivir”, sostuvo el artista, durante su comparecencia en la Feria Internacional del Libro de La Paz, en 2001, según registró entonces El Diario. 

Los orígenes de este ícono social, encarnado en una niña amante de los Beatles y detractora de la sopa, surge en la década de 1960 a raíz de un comercial de electrodomésticos. Entonces, un Quino aún poco conocido fue contratado para realizar una historieta para el lanzamiento de nuevos productos de la marca Mansfield. La publicidad nunca llegó a lanzarse, pero Mafalda se mantuvo en el tintero del dibujante para hacer su debut el 29 de septiembre de 1964 en el semanario Primera Plana de Buenos Aires.

Esta niña, que —según la descripción del propio artista— “intenta resolver el dilema de quiénes son los buenos y quiénes los malos en este mundo”, fue la que lo catapultó a la fama internacional. Décadas después de dar por finalizadas las historietas de Mafalda, la obra del argentino continúa siendo reproducida en diferentes partes del mundo y llegó a ser  traducida a 26 idiomas.
  
“Cuando me dicen, ‘gracias por todo lo que nos diste’ digo, ‘¿qué les di?’”, expresó el dibujante en una entrevista con la agencia Efe en 2016, en la que, consultado sobre cuál es el poso que le gustaría dejar entre sus seguidores, no le costó reconocer que el de alguien “que hizo pensar a la gente (sobre) las cosas que pasan”.

Un autoretrato  de Quino. 
Foto:Facebook (Mafalda Oficial)

“Patadura para el baile” confeso y retraído como Felipito —otro de sus legendarios personajes—, Quino recibió a lo largo de su carrera diversos reconocimientos por su obra y trayectoria. 

Entre ellos  destacan la Legión de Honor de Francia y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, ambos en 2014, en coincidencia con los 50 años de su famosa  creación. 

En esa ocasión el jurado destacó que “los lúcidos mensajes de Quino siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad del trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento”.
 
Censura

Al igual que  Mafalda, Quino fue un declarado amante de la libertad, aunque sufrió la censura desde sus primeros trazos en blanco y negro.

“En Argentina debí autocensurarme porque cuando empecé a dibujar en Buenos Aires me dijeron claramente ‘nada de militares, nada de religión, nada de sexo’. Y entonces, yo hablaba de todo eso pero de otra manera”, recordó en una pasada ocasión. 

Cuando el personaje  llegó a España, durante la dictadura franquista, “salía con una banda que decía ‘sólo para adultos’ y también fue censurada en Bolivia, Chile y Brasil”, detalló.

 Tras el golpe de Estado en 1976 en Argentina, se marchó primero a Italia y luego a España, su segundo hogar.

Una de las hirtorietas  de Mafalda.
Foto: Facebook (Mafalda Oficial)


Biografía

Joaquín Salvador Lavado Tejón nació el 17 de julio de 1932, en Mendoza (Argentina).  Desde entonces, el futuro dibujante fue conocido con el sobrenombre de Quino para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, con el que, a los tres años de edad, el argentino descubrió su vocación como dibujante.  

Tercer hijo de padres republicanos españoles de clase media, Quino empezó a dibujar “en silencio”, ya que “hablando se arriesga uno a decir cosas equivocadas sobre el bien y el mal”, destacó, en su autobiografía. 

A los 13 años el ilustrador empezó a estudiar dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza, formación que abandonó en 1949 “cansado de dibujar ánforas y yesos”. 

El joven mendocino tenía claro que quería ser dibujante de historieta y humor, por lo que decidió trasladarse a Buenos Aires en busca de un editor que publicara sus obras. La oportunidad llegó en 1954, de la mano del semanario bonaerense Esto es.  

“El día que publiqué mi primera página pasé el momento más feliz de mi vida”, expresó el dibujante, quien mantuvo un perfil bajo hasta la publicación de su primer libro de humor gráfico, Mundo Quino, en 1963. 

El punto de inflexión en su carrera llegó un año después con la publicación de Mafalda. Aunque nunca renegó de la fama mundial que le trajo este personaje, Quino siempre la consideró un dibujo más. 

“Nunca la quise más que a mis otros dibujos”, dijo en una ocasión sobre la niña que hizo reír a generaciones.

El gran éxito y fama internacional, sin embargo, no impedirán que el artista decidiera, el 25 de junio 1973,  no dibujar más tiras de Mafalda, pues “ya no siente la necesidad de utilizar la estructura expresiva de las tiras en secuencia”.

Aquejado por problemas de vista y con dificultad para desplazarse, en 2006 dejó por completo el dibujo.

“La última página (de humor gráfico) la dibujé en 2006. Tenía la idea de que me estaba repitiendo mucho con mi temática: la guerra, la paz, la violencia, la injusticia. Dije basta, no puedo seguir diciendo que el mundo no funciona como uno quiere. Si se puede, pero yo estaba un poco cansado”, explicó. 

Finalmente en 2017, tras el fallecimiento de Alicia Colombo, quien sería su compañera durante más de 50 años, el artista retornó a Mendoza, donde pasó sus últimos  años.
 

La vida de Quino  en sus palabras

Al son de esta nana nace, en 1932, en Mendoza (Argentina) un bebé llamado Joaquín Salvador Lavado Tejón, “Quino”, de padres andaluces.

Como papá y mamá son españoles, “todos los españoles son personas estupendas”.

Pero a los cuatro años (1936) el pequeño Quino descubre que andan por ahí unos españoles malísimos, que están matando a los españoles buenos.

Alemanes, italianos, curas y monjas son personas malísimas porque están de parte de los españoles malos.

En cambio hay catalanes que han dejado de ser malos y ayudan a los españoles buenos.

1939: Sálvese quien pueda! Han ganado los malos.

Pero el pequeño Quino ya va a las escuela y allí aprende que los que son buenos de verdad son los argentinos.

Para intentar deshacer el embrollo, el pequeño Quino se pone a dibujar, en silencio. Hablando se arriesga uno a decir cosas equivocadas sobre el bien y el mal.

Una de las ilustraciones  del argentino. 
Foto:Facebook (Mafalda Oficial)

Hacia finales de 1939 el panorama se complica:  los ingleses, que eran malísimos porque habían robado las Malvinas y Gibraltar, ahora son buenos porque defienden al mundo de la agresión alemana, italiana y nipona (1941). También los norteamericanos son buenos.

En 1954, tras enterarse de que los italianos, los alemanes y los japoneses no son al fin y al cabo tan malos, y que los ingleses, los norteamericanos y los franceses tampoco son tan buenos, se traslada a Buenos Aires, donde empieza a publicar sus viñetas.

En 1960, Quino se casa con Alicia, de origen italiano, y decubre la bondad de ese pueblo estupendo.

Su carrera como dibujante humorístico se afirma con Mundo Quino (1963), su primer libro, y en 1964 nace Mafalda, una niña que intenta resolver el dilemna de quiénes son los buenos y quiénes los malos en este mundo.

 

 

 


   

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