Sanz: El antawaya y anchanchu son entes vampíricos bolivianos

El periodista español Juan Antonio Sanz presenta el libro 'Vampiros, príncipes del abismo', un estudio de más de 30 años sobre el tema en varios países, entre ellos Bolivia.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 00:04

Paz Monasterios  / La Paz

El periodista español Juan Antonio Sanz (Madrid, 1966) lleva más de 30 años tras los pasos de los vampiros. Un ente que difiere en cuanto a nombre y descripción según en qué país se pregunte, pero que en todos genera la misma reacción: miedo. 

Desde Bolivia a Rumania, pasando por China, Japón, Grecia, Rusia y Estados Unidos, Sanz hace un repaso por los inquietantes detalles de un fenómeno que afecta y ha afectado a la humanidad desde principio de los tiempos, en el libro 'Vampiros, príncipes del abismo'. Un estudio antropológico y folklórico, editado por Arcopresso, que antagoniza con la visión glamorizada del vampirismo que se extendió en los últimos años. 

¿De dónde surge su interés por el vampirismo?

Desde niño ya venía fijándome en que los relatos y las leyendas sobre vampiros eran una constante historia de occidente. Y después vemos que no  solo en occidente, sino también en oriente. 

Yo soy un periodista especializado en información internacional, geopolítica, política y economía y por eso podría extrañar un poco que me dedique a este tipo de leyendas. Pero yo creo que precisamente el background que da mi experiencia le dota un poco más de seriedad a un asunto que en otros contextos podría calificarse de friki. 

¿Cuáles son sus principales hallazgos?

El vampirismo tiene una de las características que puede convertirlo en un mito con mayor facilidad y es el miedo. El ser humano tiene miedo desde el principio de los tiempos a un depredador superior. Cuando estábamos en las cavernas o en las sabanas podría ser el tigre, el león o el oso, pero cuando el hombre va evolucionando y empieza a habitar en aldeas, pueblos y ciudades, sigue manteniendo ese ancestral temor a algo superior a él, en el sentido de que puede causarle un daño irreparable.

Y cuando ese terror es en una criatura que no sabes siquiera si pertenece a este mundo o pertenece a otro —ahí tenemos que al vampiro en otras partes simplemente se los llama los “no muertos”, los “revivientes”—, entonces ese terror ya se concreta y se hace mucho más ininteligible porque no puedes comprenderlo, pero a la vez está presente. 

Mi teoría es que el vampirismo pudo llegar desde Asia, desde China, a través de la llamada Ruta de la Seda, de mercaderes que recorrieron toda Asia central y parte del sur de Europa, hasta las ciudades más importantes del Mediterráneo.

¿Cuáles son las principales mentiras que ha encontrado?

El mismo mito del vampiro se puede entender como una leyenda, alguien podría pensar que todo esto es mentira. Yo no es que crea en los vampiros, pero sí que creo en las leyendas de vampiros porque existen esas leyendas y porque esas leyendas han configurado el modo de pensar de mucha gente.

Si la actual pandemia que tenemos con la Covid-19 hubiera ocurrido en el siglo XVIII o XIX, seguramente habría sido atribuida a un fenómeno vampírico. De hecho cuando Augustin Calmet escribió su famosísimo 'Tratado de los vampiros', él describe algunos de los males que aquejan a las presuntas víctimas del vampirismo con pleuresía y otros daños pulmonares. Precisamente lo que estamos viendo con la Covid. 

Todas estas leyendas están ahí. Lo que ha ocurrido a lo largo de los tiempos es cómo se ha tergiversado ese fenómeno, esa mitología del vampirismo. De ser algo terrorífico, de pronto en nuestros tiempos encontramos a multitud de gente joven y no tan joven, formando grupos vampíricos y queriendo emular a esos príncipes del abismo, como yo los llamo. Cuando en realidad no se puede emular algo que está muerto o que no está vivo. 

El vampiro, por definición, es un ente maligno, es un ente que puede conservar su corporeidad gracias a que absorbe o bebe la sangre, que es la esencia vital del ser humano. Y es con esa sangre con la que se cumple un pacto para estar viviendo en las dos naturalezas: en la muerta y en la viva.

¿Qué encontró durante su investigación en Bolivia?

Tuve la oportunidad en 2014 de visitar la isla de Pariti, en el suroeste del Lago Titicaca. Allí escuché por primera vez la leyenda del antawaya, que yo la he definido como un ente vampírico, por la manera en la que absorbe la energía y aparece como un ser eléctrico que sale del lago con las tormentas. Me encontré una persona, un biólogo que decía que había sido atacado por el antawaya, que le había mordido, y mostraba la cicatriz. Y me sorprendió.

Me acuerdo también del señor Lucano, de más de 90 años, que me contó en Achacachi sobre los tiempos antiguos, cuando el anchanchu paseaba y atacaba a la gente. Los anchanchu son unos seres temibles. Los definían como calvos, gordos, pálidos, esperando en las encrucijadas de caminos engañando con sus argucias a las buenas gentes que por allí pasaban. Y de pronto los mataban, les tomaban la sangre y en el caso de las mujeres a veces abusaban de ellas. El anchanchu era un ser que estaba allí desde un tiempo inmemorial.

Una característica que encontramos en los vampiros en todas partes es que los vampiros evitan los ríos, las corrientes rápidas. No podría estar en un sitio de montaña donde hay un río que baja con mucha fuerza, pero sí podría estar en un sitio, precisamente como el Lago Titicaca, donde —salvo cuando hay tormentas— normalmente suele estar tranquilo. 

¿El libro va contra de la versión glamorizada de los vampiros que se extendió en los últimos años?

Totalmente. El vampiro es algo mucho más terrorífico. No se le debe esta visión glamorosa a las películas recientes, sino que empezó en el propio siglo XX cuando se rodaron las primeras películas sobre Drácula con Béla Lugosi y Christopher Lee. Este tipo de dráculas, de vampiros que están basados en nobles, con un cierto aire aristocrático, no son en realidad los vampiros que yo me he encontrado viajando. Esos son vampiros horripilantes. El anchanchu es un ser demoniaco. No es jovencito, muy guapete, que de pronto te lo encuentras en medio de los montes. 

Con este libro, lo que yo he pretendido ha sido avanzar en dar un poco de seriedad a algunos temas que por aparecer en películas y en series se les ha quitado la importancia. El vampiro es un ente muy antiguo cuya esencia es el miedo. Y el horror a los vampiros es el horror más espeluznante. Es el horror al retorno de los muertos y ese horror de que además los muertos se alimentan de seres vivos para asegurarse un sitio en este lado de la eternidad. 


 

 

 

 


   

6
1