Fabricio Ferrufino apuesta a la formación en danza con “Brío”

El coreógrafo y bailarín cochabambino cumple además una década con la escuela y compañía CODA, y planea festejarlo a lo grande.
jueves, 13 de febrero de 2020 · 00:04

Paz Monasterios  / La Paz

Fabricio Ferrufino siempre supo que su destino estaba sobre el escenario. A diferencia de otros bailarines que se adentran a la danza de a poco, el cochabambino ingresó de lleno al tener como ejemplo a cinco tíos dedicados a esta disciplina. De hecho, uno de ellos dirigía la escuela en la que Ferrufino aprendió la base que, años después, le consiguió la invitación para unirse al Ballet Oficial de La Paz.

 Ahora, con 31 años de edad, el bailarín  busca   dejar su propio legado en la historia del arte boliviano, a través de CODA, una  escuela de jazz, que este año cumple su décimo aniversario. “Para mí es muy importante aportar a mi país, incluso arriesgándome a una gran inversión”, afirmó. 

CODA lleva una década formando a varios bailarines que actualmente residen en el exterior y gestando una compañía de danza estable con la que el coreógrafo  va a festivales nacionales. “Quiero que mi compañía llegue a ser como la del Teatro San Martín, que la gente audicione para entrar”, afirmó. 

Ferrufino empezó este proyecto como bailarín, pero poco a poco se alejó de los escenarios para priorizar su papel como director. “Hay un momento en el que uno tiene que poner una línea. Al hacer dirección descuido mi papel como bailarín y eso no me gusta. Cuando entro al escenario, me gusta explotar”, explicó el artista, quien admitió que este año sí será parte de las coreografías por tratarse de un importante aniversario de la escuela. 

Parte de esta nueva etapa como director es también la creación de Brío Centro Artístico, el cual fue fundado en 2017 e incorpora a CODA y a PBC, el programa de Ballet Clásico de Adriana Burke, bailarina clásica y esposa de Ferrufino.

Desde un principio, el objetivo de la escuela fue crear un lugar que estuviera a la altura de lo que esta disciplina demanda. “El concepto que tienen afuera de nosotros es que bailamos en cemento y bajo la lluvia. Que no hay espacios realmente adecuados para danzar. Creo que hemos creado un espacio que no tiene nada que envidiar a los de afuera”, subrayó el bailarín.

Actualmente el centro cuenta con más de 85 alumnos que se dividen entre las disciplinas de jazz y ballet. Ambos programas  cuentan  con formación académica que consta de una división por niveles y de evaluaciones periódicas, pero también tienen módulos de extensión de otros géneros como baile urbano, tap y otros. “Queremos que la gente encuentre  en la danza un modo de expresión”, explicó el director. 

Ferrufino destacó, sin embargo   que,  más allá de la infraestructura que este centro pueda proveer a los bailarines en potencia, existen varios aspectos sistémicos que dificultan la evolución de la danza en Bolivia. Entre ellos, la sociedad.

“En  Cuba muchos papás quieren que sus hijos sean bailarines, que hagan algo de danza, de arte. Aquí eso es imposible, empezando por el hecho de que un varón que quiera bailar ya tiene el tabú de que eso no es para hombres”, contó. “Necesitamos un gobierno que no piense sólo en folklore, papás que estén abiertos y gente que vaya al teatro”, remató Burke.

 

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